2 feb 2021






En diálogo con el programa radial Tengo una idea, Andrea Cohen, integrante del colectivo de "Familias por un Retorno Seguro", detalló una serie de exigencias para garantizar la vuelta a las clases presenciales en el ámbito de la educación pública porteña. Además, aportó su mirada como docente y madre de un estudiante secundario. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Nicolás Rosales/Carlos Morchio     ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Archivo Valentina Maccarone/La Retaguardia


En los últimos meses, la discusión acerca de la necesidad de que la educación sea presencial en todos los niveles tomó una fuerte presencia en la sociedad. Por un lado, hay pibes y pibas que no tuvieron ni tienen posibilidades de sostener la cursada virtual y, a su vez, muchas de las instituciones no cuentan con la infraestructura para cumplir los protocolos necesarios para la asistencia a las aulas. La docente Andrea Cohen, integrante del colectivo Familias por un Retorno Seguro, analizó esta situación y contó cómo lo vive la comunidad educativa: .“Acá estamos, preocupados. Creo que la política tiene que estar al servicio de la gente para organizarle la vida. Francamente lo que está sucediendo es exactamente lo contrario. Hablo como docente y como madre. Nosotros el año pasado recibimos un mail en donde nos decían que a partir del 17 de febrero iban a rendir exámenes, de manera virtual, los alumnos que no hubiesen aprobado las distintas materias durante el ciclo 2020. Y ahora, el Gobierno de la Ciudad viene a decir que hay que volver a la actividad docente, a las clases presenciales el 17”, expresó.

Semáforo en rojo, no avanzar

“Ahí, ya empieza a surgir un problema porque no se pueden superponer dos ciclos. El ciclo 2020 no terminó todavía, porque es de marzo a marzo. Y el tiempo que nosotros habíamos previsto para evaluar y ver si habían aprobado o no las materias, o si había una promoción o una acreditación de un grado, o de un año a otro, ahora de repente nos dicen que tenemos que volver bajo condiciones epidemiológicas que son inaceptables. Y no porque lo diga yo, una mamá o un docente, sino porque hay un semáforo epidemiológico que indica justamente que la Ciudad de Buenos Aires, y hablo de ella porque es lo que conozco, está en rojo. Entonces, no podemos avanzar cuando un semáforo está en rojo. Se mezclan varias cosas, la desorganización por un lado, el apuro por volver a la presencialidad cuando hay un semáforo aprobado por el Consejo Federal de Educación en octubre del año pasado”, explicó.

Exigencia de las familias

Cohen enumeró una serie de exigencias que fueron elaborando desde la organización: “Creemos, el colectivo Familias por un Retorno Seguro, que en este momento las clases deberían ser virtuales. Y que tanto el Gobierno nacional como el porteño deberían proveer el equipamiento necesario para la conectividad con las netbooks. Por otro lado, tal vez puedan pasar de dos a tres meses hasta que todos estemos vacunados, y mientras tanto tenemos que seguir preservándonos. Además, desde Ciudad lo que se está planteando es una presencialidad absoluta. En otras provincias, hablan de un sistema mixto. Mucho se llenan la boca de Dinamarca, de Alemania o de otros países del primer mundo, pero ninguno de ellos empezó la escolaridad de manera presencial a un 100 por ciento. Y todos los alumnos ingresaban en los mismos horarios”. 

“Yo planteo lo siguiente: trabajo en una escuela donde hay 1.600 alumnos y 600 docentes Cómo hacés para tomarle la temperatura a las 7:45 para entrar, por ejemplo. Es imposible. La presencialidad todos los días es una utopía, o un disparate por decirlo suave. ¿Cómo hacés para mantener a todos estos chicos a un metro y medio de distancia? Otra cosa que tampoco puede ser admitida, que es la confusión, no sé si adrede o por desconocimiento por parte de la ministra (de Educación porteña, Soledad Acuña) que dice que los grados o los cursos son burbujas. Porque es algo completamente distinto. El año pasado cuando se hizo la revinculación, que fue absolutamente recreativa y fue un fracaso, porque los chicos y las familias después se dieron cuenta de que no era el momento y que además ellos seguían educándose virtualmente. Porque tenemos que tener esto presente: el año 2020 fue el año en que docentes, padres y alumnos aprendimos qué es la educación virtual. Yo lo aprendí en el momento, nadie me explicó nada, nos fuimos empapando con lo que teníamos a mano. La burbuja del año pasado, fue un grupo de chicos y un docente que iba, hacía una actividad recreativa, una o dos veces por semana, y listo. Ahora, yo que trabajo en escuela secundaria y mi hijo concurre a una, donde 11 docentes van a entrar a un curso. Eso ya no es una burbuja. Porque una burbuja es un aislamiento. Y si yo tengo 11 cursos por semana, tengo a 300 alumnos entrando y saliendo. Y otros 20 profesores van a hacer lo mismo. Eso ya serían clases normales. En este contexto no se puede volver”, continuó.

“Necesitamos que se vuelva a garantizar que los padres y madres de alumnos menores de 14 años puedan estar teletrabajando. Y de esa manera acompañar también a sus hijos, y que la educación pueda ser virtual. En el mientras tanto nos están obligando todos: padres, madres y docentes a que volvamos a una presencialidad en la que sentimos que estamos yendo más a un matadero que al disfrute. Porque el ir a una escuela e ir una clase tiene que ser un disfrute, tiene que ser placentero. Cómo va pasar esto cuando los chicos van a tener que ir y estar sentados a un metro y medio de distancia y permanecer con barbijo durante cuatro horas”, detalló la integrante de Familias por un Retorno Seguro. 

 ¿En la vanguardia o en la retaguardia?

La docente se refirió a las razones por las que cree que el Gobierno pretende que se vuelva a las aulas de manera insistente e improvisada: “Tengo entendido que ya desde el año pasado cuando fue el retorno con la revinculación, lo hicieron por las presiones de las escuelas privadas. Yo no me explico por qué los padres y madres que mandan sus hijos a escuelas privadas no pagaban la cuota cuando ellos recibieron clases virtuales también. Así que creo que la única manera de cobrar algo es mandando a los chicos a la escuela. Por otro lado, el Gobierno de la Ciudad, es como que quiere quedar primero, a la vanguardia, con respecto al resto del país. La realidad es que no está en la vanguardia, yo diría que todo lo contrario, está en la retaguardia. Porque CABA tiene 1.800 fallecidos por millón de habitantes y Formosa tiene 10 fallecidos por cada millón de habitantes. Hay provincias que sí van a poder volver a la presencialidad, y quizá sean clases normales. Pero la Capital Federal cómo puede pretender volver de esta manera. ¿Se vuelve por las presiones que recibe de parte de su electorado? Yo creo que sería un problema que los gobiernos, tanto el de la Ciudad, los provinciales y el de la Nación, no aúnen criterios para no atentar contra la vida de la población”, planteó. 

Por último, Cohen sumó reflexiones que incluyeron más preguntas que certezas: “Vamos a seguir adelante con nuestro plan porque es necesario que muchos entiendan que la educación es inclusión, y que para incluir una de las cosas que necesitamos es que se piense en una gran cantidad de chicos que no van a poder asistir. Porque hay alumnos que tienen diabetes, son asmáticos o tienen presión. Existen esas enfermedades en la adolescencia también. Y según el Gobierno de la Ciudad les van a dar clases virtuales. ¿Quién se las va a dar? Aparte estos chicos van a quedar como los enfermos que hay que darles por virtualidad. ¿Quién va a reemplazar a los docentes que son factores de riesgo?”, concluyó. 

El colectivo Familias por un Retorno Seguro se inició el 18 de enero de forma virtual, con la participación de más de 250 familias. Continuarán reuniéndose con esta modalidad y difundiendo sus exigencias por las redes sociales. 


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