28 may 2021

Lo dijo Marina Benítez Demtschenko, abogada especialista en derecho informático de la UBA y presidenta de la Fundación Activismo Feminista Digital, en diálogo con el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos de La Retaguardia y Radio Sur. Habló de la responsabilidad de los y las periodistas a la hora de comunicar, de la protección normativa hacia las personas menores de edad y de la visibilización de los agresores frente a una situación de violencia de género. (Por La Retaguardia)



🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Pedro Ramírez Otero

✍️ Redacción: Agustina Sandoval Lerner

💻 Edición: Pedro Ramírez Otero

📷 Fotos: Virginia Chaile



La era digital trajo aparejado cierto nivel de responsabilidad que muy pocas veces se respeta. Los medios de comunicación tradicionales suelen descuidar de manera habitual el respeto por los derechos de las personas menores de edad a la hora de comunicar. Consultada acerca de esta problemática, Marina Benítez Demtschenko, abogada especialista en derecho informático y presidenta de la Fundación Activismo Feminista Digital, dijo: "Es una tendencia bastante nueva y empieza a partir de los casos de violencia machista, por ejemplo, cuando las víctimas son colocadas en los medios de comunicación con una identificación plena de su persona, de sus antecedentes afectivos, o parejas anteriores. Las mujeres como sector poblacional tenemos esa problemática encima, que hay como un rastreo que fundamentaría ciertas cuestiones muy de la mano del 'algo habrá hecho', 'hay que ver cómo fue hasta ahora para terminar siendo víctima de femicidio'. Imaginen la cantidad de casos que hemos tenido delante de los ojos en el último tiempo en que fuimos detectando paulatinamente este tratamiento". 




¿Cuál es el límite? 

Benítez Demtschenko explicó los cambios paulatinos que se están dando para una protección mayor cuando intervienen las redes sociales. “Sabemos muy bien que en las redes sociales, principalmente en la plataforma Twitter, tenemos usuarias y usuarios que generan novedad todo el tiempo y que muchas veces estas 'novedades' o comentarios, o información que se viraliza, termina en los medios de comunicación y acá tenemos la delgada línea de dónde generar una protección distinta y dónde cuestionarnos esto: cómo tratamos información personal desde la prensa y qué pasa con las leyes vigentes. ¿Cuál es el límite?”, planteó.

En Argentina existe una normativa que protege la identidad y privacidad de las personas menores de edad. Sin ir más lejos, la Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes tiene jerarquía constitucional y contempla diversos derechos y obligaciones para los Estados parte: “En el artículo 16, particularmente, se preveé esta protección a la privacidad, a la vida privada. Por ejemplo, a la familia, al domicilio de correspondencia del menor o de la menor, a no ser atacado en su honor. Acá es donde también tenemos una previsión normativa que nos puede ayudar a dar un marco a cómo tratar esto. No sólo la identidad, sino por sobre todo, la privacidad que es un derecho fundamental”, afirmó. 

La (i)rresponsabilidad de quienes tienen las herramientas

En marzo de 2021 fue denunciada la desaparición de una niña menor de edad. Su madre denunció y el caso enseguida tomó relevancia en los medios de comunicación, en redes sociales, y exhibió una clara falta de responsabilidad hacia los derechos de la misma. “Lo que nos encontramos frente a su desaparición es que se estaba videograbando la casa en precarias condiciones de habitabilidad de la niña, qué hacía la madre, una sobre exposición absoluta que definitivamente eso contraría las previsiones de la Convención y acá debería de intervenir el Estado activamente, porque al ser una norma con rango constitucional no necesitamos ningún tipo de intermediación para ver si aplica o no. Pero esto es parte también de la desinformación que hay en la comunidad entera de cómo opera el derecho para proteger bienes jurídicos tutelados, en este caso, de menores”, dijo la abogada.  

Sin ir más lejos, este mes se viralizó en redes sociales un video donde se ve al cantante de Mala Fama, Hernán Coronel, junto a su nieta quien es menor de edad. En el video, Coronel tiene la mano por debajo de la remera de ella. El repudio no tardó en llegar y se difundieron las imágenes mostrando el rostro de la niña menor de edad, incluso en algunos medios de comunicación. “Hay que distinguir dos órbitas de responsabilidad. Por un lado la responsabilidad sobre quienes detentan un poder, en este caso, la órbita del periodismo, de la prensa, que tiene una jerarquía mayor a una persona particular y una responsabilidad diferencial y por otro lado tenemos que distinguir la esfera que corresponde a las personas de la comunidad digital. Cuando podemos distinguir estas dos órbitas, vamos a tener que hablar de la mayor responsabilización de órbitas de poder. Esto también comprende al Estado, al sector privado, a empresas y demás, que tienen una posición privilegiada en función de la persona común. Y por tener una posición privilegiada también les corresponde mayor responsabilidad, esto también está previsto en la Ley de Protección de Datos Personales, 25326, que es nacional, y me parece que es necesario que hablemos en dos niveles distintos por el hecho de que no puede responsabilizarse a una persona particular o cualquier usuario/usuaria de una red social de la misma manera”, explicó. Y continuó: “Es una problemática acuciante la falta de contemplación de estas cuestiones por parte de usuarios y usuarias comunes y es preocupante porque tiene que ver con la alfabetización digital y también con el conocimiento de los derechos y con los límites. La sobreexposición es un mal de época y pareciera como que cualquier cosa que se vuelca en una red social está habilitado y no es así y me parece que esto es crucial empezar a pensarlo”.




La visibilización del agresor frente a la protección del macho

—La Retaguardia: Los medios de comunicación ante casos de femicidio suelen mostrar la imagen de la víctima y proteger la identidad del femicida, ¿qué pensás de esta situación?

—Marina Benítez Demtschenko: La concientización sobre la visibilización o no de determinadas cuestiones en este marco de redes sociales empezó con víctimas y femicidas, siendo que de esto se empieza a hablar por lo menos desde 2015 y en el que el movimiento Ni Una Menos marcó un hito en la visibilización de los agresores, y en este caso, sobre cómo debería tratarse la imagen personal, tengo una postura muy arraigada. En los medios de comunicación el rostro del femicida o agresor de cualquier situación de violencia machista se protege para no entorpecer las investigaciones en torno a la denuncia y la realidad es que esto no es el fundamento real, no es verídico. Porque los medios, llegado el momento, entorpecen las investigaciones penales igual y de múltiples formas. Entonces no podríamos concluir que hay cierta delicadeza y observancia de las normas procesales. Acá la realidad es que se los protege bajo este argumento y también de no exponer porque ante la duda la inocencia. Han argumentado una caterva de fundamentos bien propios del patriarcado y del machismo que cuando quieren te lo fundamentan de todos lados, pero la realidad es que acá hay una manifiesta protección del macho. Entonces ante mi posición personal la cara del denunciado, del femicida, se expone también y principalmente por el alto valor social para el sector poblacional que eso tiene: alerta a otras mujeres que pueden llegar a ser víctimas también de estas personas. Con respecto a las víctimas soy una promotora de que, aún así, la reserva de la identidad suma. Principalmente para la familia, como en el caso de víctimas de femicidio. Y hablar de denunciantes, si las mujeres somos denunciantes ahí la protección es total y absoluta porque tenemos que seguir con nuestras vidas y, por otro lado, por el hecho de que tenemos un tratado internacional, además de protección diferencial y adicional en esta materia, para vivir lo más tranquilas que podamos en el cuadro que nos toca y una ley de protección integral hacia las mujeres nacional que ordena lo mismo. Entonces tenemos que trabajar también este tipo de situaciones contemplando una protección diferencial en favor de las mujeres.


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