28 jun 2021



El múltiple condenado por crímenes de lesa humanidad, Santiago Omar Riveros, presentó al TOF N° 1 de San Martín un pedido de libertad condicional. Ya cuenta con el beneficio de la domiciliaria. El martes 29 de junio a las 15, el Tribunal escuchará a las víctimas y se podrá ver en vivo.  (Por La Retaguardia)



✍️ Redacción: Paulo Giacobbe

💻 Edición: Fernando Tebele

📷 Foto de portada: Gustavo Molfino



El escrito que presentaron su abogado Defensor Público Oficial, Alejandro Arguilea, y Juan Carlos Tripaldi, como Defensor Público Coadyuvante, solicita “que se disponga la libertad condicional de Santiago Riveros a partir del día 5 de julio de 2021” y que le quiten el dispositivo electrónico que lleva en la muñeca. El genocida goza del beneficio de la prisión domiciliaria. La presentación se hizo ante el TOF N°1 de San Martín, a cargo del Juez Daniel Gutiérrez y las juezas Nada Flores Vega y Silvina Mayorga, quienes lo juzgan en la causa que La Retaguardia transmite en vivo los miércoles desde las 10. De concederle la libertad condicional, resta saber si esa decisión alcanzaría para liberarlo o tendría que suceder lo mismo con los tribunales que tramitan otras causas que lo imputan o lo han condenado.
“Riveros se encuentra condenado a la pena única de prisión perpetua como resultado del proceso de unificación de condenas dictado en el presente legajo y cumplió 20 años en detención”, es el principal fundamento del pedido. Su longevidad, indiscutida, también intenta sumar motivos a la cuenta de la impunidad: “Riveros tiene 97 años de edad, porque nació el 4 de agosto de  1923. En consecuencia, su libertad condicionada se limitará al poco tiempo que le resta de vida”. Hace unos días, el abogado querellante por víctimas de Campo de Mayo en todos los juicios del área había cerrado su alegato contra otro acusado, Mario Ocampo, pidiéndole al tribunal la cárcel común. Y citó como ejemplo que el genocidad nazi Herman Hesse murió en prisión casi a esa misma edad: “No se alzó ninguna voz en el mucho pidiendo que no estuviera en prisión”, señaló.

Una de las condenas más emblemáticas de Santiago Riveros es por la tortura, asesinato y desaparición de Floreal Avellaneda, de 15 años víctima de los vuelos de la muerte. 

Curriculum


Santiago Omar Riveros es uno de los imputados; sucede que el longevo genocida ocupó un rol de alto rango durante el Terrorismo de Estado. Fue Comandante de Institutos Militares y Jefe de Campo de Mayo, incluido el centro clandestino de detención tortura y exterminio más grande del Ejército Argentino, “El Campito”. A su nombre queda ligada la Zona 4 del país craneado por el Ejército golpista argentino. Indultado por el fallecido expresidente Carlos Saúl Menem, supo saborear las mieles de la libertad desde 1990 hasta que cayeron las leyes de impunidad. 

Está condenado por todo tipo de crímenes. “El crimen de crímenes” diría Nora Cortiñas, haciendo referencia al robo sistemático de bebés. También por el Plan Cóndor, la represión y desaparición organizada por todas las dictaduras en el cono sur de América. Secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, desaparición forzada de personas, encabezan la larga lista de etcéteras. 

En una oportunidad, Riveros tuvo un entredicho con otro genocida, Jorge Rafael Videla. “La aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar", dijo Videla en relación al cuerpo de Mario Roberto Santucho, agregando que Riveros fue el responsable de ocultarlo. El longevo genocida que pide libertad lo negó, como todo. Riveros no dijo nada, absolutamente nada, sobre el destino de los desaparecidos de Campo de Mayo. 

En 2017 la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal rechazó la aplicación del privilegio de computar 2x1 a su condena.  En ese momento se tuvieron en cuenta “las irrenunciables obligaciones internacionales asumidas por el Estado argentino de efectivizar la investigación, juzgamiento  y sanción adecuada de graves violaciones a los Derechos Humanos”. Hoy, Riveros, lo vuelve a intentar. El martes, el tribunal deberá escuchar a sus víctimas para luego tomar una decisión. 



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