21 sept 2021



Claudia Korol, comunicadora feminista, integrante de Pañuelos en Rebeldía y educadora popular, recordó al pedagogo brasileño en el centenario de su nacimiento. En diálogo con el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos, de Radio La Retaguardia y Radio Sur. Habló sobre la importancia de la figura de Paulo Freire a nivel mundial y de la necesidad de sostener y levantar sus ideas por una educación emancipadora. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Irene Antinori/Julián Bouvier

✍️ Redacción: Julián Bouvier

💻 Edición: Fernando Tebele



La referente de Pañuelos en Rebeldía, Claudia Korol, reflexionó sobre la importancia de la figura de Paulo Freire, en el marco de su aniversario número 100: “La fecha del natalicio de Paulo Freire significa una celebración que tiene un carácter mundial. Desde Pañuelos en Rebeldía estamos recibiendo noticias de esto en todo el continente todavía, pero también desde Asia, África, Europa. Es un educador que ha abierto caminos, criticando las formas tradicionales de la educación bancaria. Formas que tienen que ver con el disciplinamiento de los cuerpos y los pensamientos de la vida para poder darlos como parte de la reproducción de la hegemonía de este sistema patriarcal, capitalista y colonial. Y vemos que en su país de nacimiento, Brasil, un tal Bolsonaro (Jair, Presidente de la Nación) pretende borrarlo de todas las currículas educativas y de todas las formas de comunicación”, dijo.

Korol destacó algunos de los elementos que posicionan a Freire como una referencia a la hora de pensar a la educación como un lugar de transformación. “Por un lado, Freire ha construido un aporte desde la ‘Pedagogía de la Esperanza’. Cuando se cumplían 25 años de su obra principal a mi entender, que es ‘Pedagogía del Oprimido’, él realizó un ejercicio autocrítico para pensar qué había pasado en esos 25 años desde su texto. Y qué temas deberían reformularse. Yo tuve la posibilidad de hablar con él en el momento en que fue lanzado ‘Pedagogía de la Esperanza’, que era revisitar la teología del oprimido. Y fue maravilloso porque era un momento en los años 90, muy cercano a la crisis de las izquierdas que se produjo por el impacto de la caída del Muro de Berlín, de la desarticulación de lo que había sido la Unión Soviética, en el año 1991. Donde muchos sectores de izquierda pensaron que su servicio se había acabado. Y hablando con él en ese momento, me decía de qué esperanza nos hablaba. Porque siempre la idea de esperanza resuena con un tinte religioso. Y no, no tenía que ver con la espera. No tenía que ver con una esperanza boba, como decía él, sino con la confianza en el pueblo para construir desde una nueva perspectiva emancipatoria que resuene con sus necesidades, con sus experiencias, con sus deseos. Creo que fue muy importante ese aporte y que lo sigue siendo en este tiempo en que nos quieren robar la esperanza; y robándonos la esperanza, nos quieren robar la posibilidad de participación y de lucha por uno, por una sociedad diferente, por las revoluciones que nos faltan”, resaltó. “Otro elemento que quiero marcar es que su libro ‘La educación como práctica de la libertad’, plantea precisamente el sujeto de las transformaciones llamada Teología de los oprimidos’. Pero no para los oprimidos, oprimidas, oprimides. Esta teología construye en los oprimidos, oprimidas, oprimides para emanciparse, en la medida que identifican que esa opresión tiene que ver con una construcción social, cultural. Pero también como una construcción humana. Y como tal puede ser revertida, transformada y modificada. Pero eso va a ser obra de los sujetos. Los sujetos que están viviendo, sintiendo e identificando esas opresiones, que son elementos fundamentales”, comentó.

Educación y arte

Korol recordó la frase de Freire ‘El educador es un político y un artista’, la retomó y dijo: “Me parece que es fundamental pensar al educador y a la educadora popular como artista, pero no como artista individual, sino como artistas colectivos y como creadores de nuevos mundos, que para poder crearlos también hay que construir con lo existente, desafiarlo, desorganizarlo, estructurarlo. Y rehacernos también nosotras, nosotros, en esa perspectiva creativa, artística, de repintar, de captar el mundo, reencontrarlo, cantarlo también. Porque una de las cosas que podemos pensar es que en muchas zonas de nuestro continente, por ejemplo -para hablar donde nuestros pies pisan, en nuestros territorios- hay desencanto y hay desesperanza. Es producto de los golpes que hemos recibido”. Y agregó: “Una frase que a mí me impacta siempre de Freire es la de ‘Queremos ser sanamente locos y locamente sanos’, porque no se trata sólo de rendir culto a la cordura. La cordura puede ser la normalidad que nos impone el poder hegemónico. Entonces es necesaria esa locura. En su momento se hablaba de ‘las locas de la plaza’, las Madres de Plaza de Mayo y con ellas, todos y todas las que quisieron cambiar el mundo y que el sistema trató de desacreditarlos”.

Freire y Pichon Rivière

Korol rescató los cruces que existieron entre el pensamiento de Enrique Pichon Rivière, creador de la psicología social, y el pensamiento de Paulo Freire, y comentó sobre el trabajo que realizan en los talleres de formación de educadores de Pañuelos en Rebeldía. “Esos pensamientos los reivindicamos en nuestra forma de hacer educación popular. Construimos y creímos en esa posibilidad de despliegue de todo lo que no se identifica con la normalidad domesticada. Y entonces, a veces, nuestros talleres de educación popular, que es lo que hacemos en la formación de formadores, tienen mucho que ver con romper con esos corralitos de disciplinamiento que se producen a través de una racionalidad que involucra solo un pensamiento cartesiano hegemónico. Ahí no se enseña a involucrar en los procesos políticos y pedagógicos al conjunto de los sentimientos, de las reflexiones, de las emociones a todo el cuerpo: la dimensión lúdica, el juego, el canto, la danza, no solamente como una forma de hacer más divertido el acto pedagógico, sino fundamentalmente porque para hacer revoluciones necesitamos todas las dimensiones de pensamientos, emociones y todo el cuerpo involucrado en la lucha. La educación popular sostiene mucha fuerza en esto y en la formación de formadores y formadoras. Desde Pañuelos en Rebeldía, en este momento, estamos trabajando con esto en CABA (en nuestro espacio cultural), en La Plata, en Tandil, en Rosario, en Córdoba y Catamarca. Hay compañeras trabajando con la teología feminista, feministas comunitarias de Bolivia, de Guatemala, de Chile. Sentimos que nuestro proceso de educación popular y de pedagogía feminista no tiene fronteras y no acepta las fronteras impuestas por el coloniaje, ni por los Estados-Nación. En ese sentido, cruzamos fronteras y hoy estamos haciendo procesos de formación en Paraguay, por ejemplo, interacción con compañeros de Perú, Colombia, Venezuela, Cuba. El domingo hicimos un encuentro de la red de redes de educadores y educadoras, donde se trabajó en el diálogo del pensamiento freudiano con el de Paulo Freire desde distintas temáticas, desde la experiencia y reflexiones que surgen de las luchas contra la criminalización de los movimientos populares, de la lucha de los feminismos populares, la experiencia de construcción comunitaria. Recordamos a la compañera médica y educadora popular y revolucionaria Alina Sánchez, que hemos perdido en Kurdistán, pero que quedó sembrada en nuestro corazón, en nuestra conciencia y en el territorio donde vivió”, detalló y continuó: “Estamos levantando un espacio político pedagógico a través de la bioconstrucción. Un Círculo de salud popular, un Ciclo de Arte Popular, laburos de alfabetización. Ciencia de la mujer, que tiene que ver con las reflexiones de las mujeres que están haciendo las revoluciones, en todos los territorios de Kurdistán. Son muchas cosas y todavía estoy con la emoción en el cuerpo por esta síntesis que realizamos en el encuentro. Algunos compañeros y compañeras participaron a través de formas virtuales y otros y otras estuvimos de manera presencial en el espacio que ocupamos.

Freire en la gestión

La educadora popular contó sobre la experiencia de Paulo Freire como ministro de Educación del Gobierno de San Pablo, en el año 1987: “Tuvo una fuerte dificultad y como todo lo que hizo, siempre lo habló, lo dijo y lo escribió incluso, porque entendía que era muy complejo cambiar las currículas, porque allá el cuerpo de profesores y profesoras tienen una formación muy rígida y mucha resistencia a los cambios. En el diálogo que tuvimos estaba Frei Betto, un compañero de Paulo Freire que estuvo muy cerca de todos esos procesos de transformación. Él decía: ‘Tratar de cambiar desde adentro en la educación pública es como tratar de meter un elefante en un cuarto muy pequeño’. Es decir, ese formato burocrático y ese sentido de los programas educativos hegemónicos que, recordemos, están monitoreados por el Banco Mundial, por ejemplo. Creo que se puede y se debe dar una batalla en los marcos de la educación pública por cambiar los modos de enseñanza y aprendizaje, pero que no se puede pensar que sin una transformación en la sociedad eso se resuelve. Y creo que se va a lograr plenamente la posibilidad de transformar la educación pública en un contexto de revoluciones que permitan sacudir todos los elementos de la hegemonía cultural, racista, colonial, patriarcal, capitalista. Porque no se trata sólo de cambiar programas de estudio”, sentenció, y continuó reflexionando sobre la realidad de nuestro país: “Acá tenemos el ejemplo con la ESI (Educación Sexual Integral). Es un logro muy grande de los feminismos haber podido ganar esa batalla, porque la Iglesia atraviesa todos los programas educativos, pero es una batalla monumental. La educación sexual integral surge del conflicto de las violencias vividas, de formas en que cada niño o niña, adolescentes, jóvenes o adultos/as que están en la educación pública, viven cotidianamente violencias. Y el educador y educadora no siempre tienen las redes, e incluso los saberes, para trabajar sobre los conflictos que aparecen. Y eso significa también tiempo. Y es un trabajador de la educación que está precarizado y al que se le agregan todos estos conflictos que surgen cuando el tema se plantea con profundidad. Entonces no alcanza con una ley, sino con una transformación súper estructural que vaya a fondo en lo que necesitamos: una construcción antipatriarcal, cultural, hegemónica. Yo me imagino, por ejemplo, que con el actual jefe de Gabinete que acaba de entrar (Juan Manzur), que ha combatido a las luchas feministas en la Provincia de Tucumán, va a ser muy difícil pensar en tantos logros”, comentó.

Educar, aprender y transformar

Para concluir, Korol deslizó algunas reflexiones sobre el rol de la pedagogía en la transformación del mundo: “Necesitamos construir, desde la pedagogía de la esperanza, un movimiento político-pedagógico. Todos estos desafíos coyunturales que estamos nombrando, tenemos que enfrentarlos colectivamente y que no sea el Estado el que contamine nuestras reflexiones. La educación popular se construye desde la autonomía. Sigamos manteniendo encendida la rabia de las injusticias. Construyamos una pedagogía de la pregunta y no de las respuestas. Una pedagogía de las revoluciones. Y todo lo que podamos hacer para mantener la articulación más allá de la diversidad de miradas y experiencias, tiene que ser sostenido. Esto es una batalla muy importante y que hay que pensar a largo plazo y permanentemente, para poder pensar en procesos reales de emancipación”, cerró.
 



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