14 oct 2021



En medio del apogeo de la autogestión, el crecimiento de las plataformas de stream como Twitch o YouTube y con una ola feminista que envuelve todo en una mirada crítica, hay una creadora de contenido que se presenta como  “arruinadora de todo”. Pero, ¿qué es arruinarlo todo? ¿Desde qué lugar nacen sus cuestionamientos? ¿Qué se logra con “arruinarlo”? En diálogo con el programa de radio A mí no me importa, Natalia Maldini de “Natalia lo arruina todo” intenta responder estas preguntas. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Pedro Ramírez Otero/Valentina Maccarone/Julián Bouvier
✍️ Redacción: Catalina Goldszmidt
💻 Edición: Pedro Ramírez Otero


Natalia Maldini eligió YouTube para saldar una deuda personal. Un proyecto personal donde volcar sus inspiraciones artísticas. Hoy tiene unos 80 mil suscriptores y sube videos a diario que, según ella, intentan cuestionar algo de lo preestablecido. Grabador en mano y un fondo de biblioteca colorido, Maldini se para frente a la cámara para hacer su tesis arruinadora sobre los consumos culturales que marcaron a la generación de los años 90, principalmente. Sus videos, además, acompañan la narrativa con escenas o imágenes conocidas por la cultura del internet que le dan un tinte de humor a las temáticas que plantea. 




“Me pude apropiar y formar una identidad”, empezó a decir sobre el canal que abrió el 7 de enero del 2020 y que le trajo la posibilidad de autogestionar y crear contenido sin depender de las megaproductoras. “Traté de buscar un intermedio entre lo que es hacer una gran producción audiovisual y algo que podría llegar a hacer desde mi casa, con pocos recursos y sin plata. Ahí apareció el primer episodio que justamente habla un poco de mi vínculo con el arte y el dolor”, agregó. Es este video sobre si hay que sufrir para ser buena artista el que empieza a delimitar el estilo cuestionador del canal: ¿Por qué pensamos lo que pensamos? 

Pero antes de lanzarse sola, la actriz había pasado por la experiencia de producir una serie exclusiva para YouTube. Junto a Jorge Pinarello, su pareja, quien también es conocido en el ámbito de los creadores de contenido como “Te lo resumo así nomás”, hicieron la serie web "La obra de mi vida", que la tenía a ella como productora y protagonista.

—¿Cómo surgió la idea de hacer una serie web?

—"La obra de mi vida" parte un poco de lo que es casi mi esencia de estar continuamente en crisis, cuestionando lo que estoy haciendo todo el tiempo. Partió de una crisis de antes de cumplir los 30. Desde el planteo super egocéntrico de querer trascender y hacer algo que muestre toda mi formación de bailarina y actriz. Sentía que todo lo que estaba haciendo era una mierda y que hacía cosas que ya existían. Empecé a charlar toda esta crisis con Jor. El estaba arrancando más estable con Te lo resumo. Estábamos viendo muchas series web y dijimos "vamos a producir algo audiovisual". Pensábamos que lo íbamos a poder resolver con el celular, desde nuestras casas, con pocos recursos. Después nos dimos cuenta de que nos habíamos ido a la mierda con los guiones y que era imposible. Ahí convocamos a los Tangram e hicimos la coproducción. Así que parte de todo esto, del planteo de qué es ser artista, qué es ser mujer y artista o ser artista independiente y crecer en los años 90. 

Estas preguntas, que recorren los videos de Maldini desde ese entonces, nacen desde una perspectiva feminista. La actriz también contó cómo llevó sus deconstrucciones hacia metodologías de trabajo tanto desde su canal como en la producción de su serie web: “Con los chicos nos dimos cuenta de que a veces estamos atravesados por una cuestión un poco jerárquica o vertical, y tenemos ciertos comportamientos medio patriarcales”, dijo. 

En el —no tan— submundo de YouTube, los y las jóvenes de entre 20 y 35 años parecerían haber tomado el control de las cosas. En muchos casos, con sus recientes veintes enseñan desde lo que conocen y, en otros, con una carrera profesional encima, comparten ideas y pensamientos más practicados. Maldini se encuentra de este lado: además de ser una artista multifacética, es docente y sus videos no pretenden bajar línea pero sí abrir caminos para el aprendizaje. Y si se habla de aprender, hay una fuerte Educación Sexual Integral (ESI) que es constante en los videos de la actriz sobre los consumos culturales. 

—¿Cómo es el proceso de mezclar la ESI con tu contenido sobre consumos culturales?

—Creo que esta ESI que aparece en los videos está atravesada por la ola feminista que cuestiona nuestros consumos. Cada peli que veía, cada serie, cada cosa que había en mi vida de repente aparecía con ese filtro de cuestionamiento, de análisis. También, paralelamente, como docente tuve que hacer cursos vinculados a la ESI, así que todo encastró perfectamente bien. Después me dijeron que usaron los episodios de "Natalia lo arruina todo" en las escuelas y me puso muy contenta. Tiene que ver con esa combinación de lo pedagógico y de mi necesidad de cuestionar absolutamente todo. 

Pero repensar los consumos culturales no viene solo. La actriz también contó cómo es seguir consumiendo cosas en el 2021 y con una cultura de la cancelación en auge que se ocupa de deschavar a cualquier galán que admirabas en tu adolescencia. Sin embargo, no todo es cancelable y en especial si se trata de producciones infantiles que nacieron en otro paradigma: “Últimamente estoy en una postura de tratar de tomar lo bueno y analizar lo malo pero no para sacármelo de encima… Este año arranqué haciendo dos episodios sobre Disney y traté de jugar con eso: no todo es malo. Jugar más con los grises. Las cosas no son cien por ciento una mierda, ni tampoco todo lo que está bien. Trato de sacarle el jugo y analizar profundamente para que no quede en la demonización de las cosas o en un análisis superficial”, planteó.

—¿Qué pasa con los artistas más polémicos? ¿Los sacamos de nuestra vida para siempre o los analizamos artísticamente?

—Yo creo que es recontra subjetivo. Algunos no me cuesta nada sacar de mi vida y otras sí porque estuve más de 20 años consumiendo eso. Por ejemplo con las películas de Woody Allen que siempre me gustaron mucho. Vi el documental que salió y me generó asco. Aunque entiendo que otras personas lo puedan vivir de otra forma. También lo que me estuve planteando es que ciertas personas por separar la obra del artista les siguen dando poder en la sociedad y esos artistas terminan con muchísimo poder social y económico. Para mí eso de separar a veces puede funcionar y a veces no, porque en cierto punto Woody Allen terminó teniendo muchísimo poder para hacer lo que se le cantaba el culo con la justicia y con sus hijes. El límite es muy finito.

Mientras tanto, la actriz sigue produciendo contenido para YouTube e intenta dar a conocer a otros y otras colegas de esa plataforma, con quienes comparte algunas ideas en vivos de Instagram o YouTube. Además, sigue produciendo tanto de forma autogestiva como para otros proyectos. Un ejemplo es lo último que sacó junto a Jorge Pinarello, un corto que mezcla humor y terror, que fue hecho en su casa con un máximo de cuatro personas en el rodaje: "Algo que pasó en la cuarentena".



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