5 oct 2021



La ciudadanía comenzó a organizarse para resistir y oponerse a la propuesta del Gobierno porteño para construir a través de la empresa IRSA un barrio privado con megatorres en los humedales de la Costanera Sur. En diálogo con el programa radial Tengo una idea, María Eva Koutsovitis, integrante del Observatorio del Derecho a la Ciudad, se refirió al proyecto de IRSA Costa Urbana y brindó más detalles de sus objetivos. Además, explicó dónde radica la importancia de la costanera como un humedal que debe ser protegido como una reserva ecológica para favorecer el medio ambiente de la Ciudad. La participación masiva en la audiencia pública podría ponerle un freno al avance del cemento, como sucedió con Costa Salguero. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Graciela Carballo/Nicolás Rosales

✍️ Redacción: Nicolás Rosales

💻 Edición: Diego Adur



Marcela Eva Koutsovitis, integrante del Observatorio del Derecho a la Ciudad, habló de la importancia de frenar el proyecto IRSA-Costa Urbana, que pretende construir un barrio privado con megatorres en la Costanera Sur. La ingeniera hidráulica explicó las consecuencias ambientales y sociales que el proyecto ocasionará si se reemplazan los humedales de la costanera por cemento, como el aumento de las olas de calor y las inundaciones. Además, el Observatorio y cientos de organizaciones más pretenden recuperar ese espacio para que no sea entregado a manos privadas

 —¿De qué se trata el proyecto y cuál es su objetivo?

Este proyecto inmobiliario se denomina Costa Urbana. Lo impulsa el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires junto con el grupo económico (IRSA). Impulsa la construcción de megatorres de 145 metros de altura en la Costanera Sur. El predio en donde históricamente iba a llevarse a cabo la Ciudad Deportiva de Boca. Tiene 72 hectáreas, es decir casi 72 manzanas, se encuentra al lado del barrio popular Rodrigo Bueno y la Reserva Ecológica. Al avanzar en este nuevo Puerto Madero, lo que vamos a hacer es generar un conjunto de impactos ambientales irreversibles para la Ciudad de Buenos Aires, en particular para el Barrio Rodrigo Bueno y para la Reserva Ecológica. Por eso es que desde un conjunto de colectivos y asambleas nos venimos oponiendo a este emprendimiento inmobiliario, que además va a destruir uno de los pocos humedales que le quedan a la Ciudad de Buenos Aires, de los pocos que conserva. Recurrimos a la Justicia en primer lugar para poder frenar el avance de este mega emprendimiento inmobiliario. Luego presentamos un proyecto alternativo en la Legislatura porteña, que propone recuperar el predio, porque además entendemos que nos corresponde por historia recuperarlo. Este proyecto alternativo de recuperación del predio y de nueva Reserva Ecológica cuenta con el apoyo de más de 6 mil firmas y el acompañamiento de casi 300 organizaciones feministas, ambientales, sindicales y sociales. Estamos a la espera de que algún legislador o alguna legisladora levante el proyecto del estado parlamentario para justamente poder debatirlo en el recinto. Mientras tanto, el Gobierno de la Ciudad ya votó este proyecto en primera lectura. Este tipo de proyectos requieren de dos votaciones que se las denomina: primera lectura y segunda lectura. Y entre esas dos votaciones lo que hay, obligatoriamente, es una audiencia pública. Así que el Gobierno de la Ciudad avanzó. Es importante aclarar que votó en primera lectura este proyecto sin respetar las mayorías que la Constitución de la Ciudad establece. Y entonces el proyecto ahora está convocando a una audiencia pública. 

—En el contexto de pandemia se han revalorizado los espacios públicos y verdes en las grandes urbes, como en la Ciudad de Buenos Aires, ¿qué se podría hacer en vez de edificios? 

Es un predio que hasta en la década del 60 fue ganando al río. Estamos hablando de tierras de relleno que luego se transformaron en humedales. Por eso es fundamental poder proteger este predio y evitar que se desarrollen torres suntuosas de 145 metros de altura para poder tener algún orden de magnitud. El desarrollo inmobiliario de Costa Urbana implica la construcción de 900 mil metros cuadrados. Es inimaginable, pero estamos hablando de una mayor densidad constructiva de la que actualmente tiene Puerto Madero, de rascacielos. Todo esto en un humedal al lado de la Reserva Ecológica en la Ciudad de Buenos Aires, que se encuentra en emergencia ambiental. Es una de las ciudades del mundo con menos superficie verde por habitante. Es fundamental poder conservar este predio. La Ciudad, además, enfrenta dos amenazas de origen natural que son las inundaciones y las olas de calor. Para mitigarlas necesitamos superficies verdes absorbentes. Y por supuesto que la pandemia ha puesto en evidencia la importancia de poder contar con superficies verdes y públicas. Es más, si los fines de semana recorremos la Reserva Ecológica, vamos a ver que las familias hacen cola para poder entrar a visitarla. Sin embargo, si recorremos por la noche Puerto Madero, vamos a aceptar que la mitad está vacío. Este proyecto, entendemos que es un contrasentido ambiental, social y urbano. Las ciudades del mundo, en el marco de la crisis climática, están recuperando los bordes costeros para justamente poder hacerle frente a eventuales ascensos de las aguas o para poder permitir que los vientos de las costas ingresen a los centros urbanos; Para lograr el recambio en el aire y se mejore la calidad de aire que respiramos y además mitiguen un efecto conocido como isla de calor urbana. 

—Se lanzó “Plan Futuro”. Horacio Rodríguez Larreta lo anunció como un proceso de participación ciudadana, ¿estás al tanto?

Hace tiempo venimos impulsando con un conjunto de organizaciones y asambleas una ley marco para regular la participación ciudadana. La verdad es que nuestro sistema es la democracia participativa. Así lo establece la Constitución de la Ciudad. Sin embargo, en estos más de 25 años no hemos podido regular los mecanismos de participación ciudadana para que, entre otras cosas, puedan ser algunas instancias vinculantes. En ese sentido, las propuestas que el Gobierno de la Ciudad viene impulsando desde el año pasado y hasta la fecha en materia de mecanismos de participación para nosotros y para nosotras, son sumamente deficientes y además corresponden a un viejo paradigma en donde la participación ciudadana es entendida como el derecho a la información y no el derecho a la decisión y a la cogestión. Nosotros entendemos que la democracia participativa no solamente tiene que incorporar instancias de consulta o instancias informativas, sino que además tiene que permitirle al conjunto de la ciudadanía contar con instancias en donde poder gestionar y decidir. Tenemos un caso muy reciente, que es el caso de Costa Salguero. El año pasado el Gobierno también avanzó con un emprendimiento inmobiliario en la otra punta de nuestra costanera. La idea era vender definitivamente ese predio y construir viviendas suntuosas. Ahí la participación ciudadana en la audiencia pública, junto con las bicicleteadas y juntadas de firmas, logró frenar momentáneamente el tratamiento de este proceso. Venimos de una experiencia muy interesante, en donde el año pasado fueron más de 7 mil personas quienes se anotaron en la audiencia pública y más de 2 mil quienes participaron y rechazaron el proyecto de Costa Salguero. Sin embargo, el resultado de esa audiencia no fue vinculante. Ahora estamos en un escenario similar, en donde necesitamos ser miles y miles quienes participemos de esta audiencia pública para poder frenar el avance de este proyecto. Pero aparecen estos interrogantes en relación a cómo poder regular el ejercicio de la democracia participativa. Y hay otro hecho también interesante y que tiene que ver con la elección de un nuevo defensor o defensora para la Ciudad de Buenos Aires. Y ahí, una vez más, el conjunto de la ciudadanía y organizaciones venimos impulsando la candidatura de Jonatan Baldiviezo, el presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad, con la necesidad de democratizar la Defensoría del Pueblo. Para que también sea gestionada con el conjunto de asambleas y organizaciones que le dan esa vitalidad democrática a la Ciudad de Buenos Aires. Estamos presentando la propuesta que cuenta con el apoyo, en este caso, de (Adolfo) Pérez Esquivel y de Nora Cortiñas, y con más de 200 asambleas y organizaciones de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, una vez más dependemos de que un legislador o una legisladora nos dé el aval para poder seguir avanzando y ser parte del debate junto a otras propuestas presentadas. Insisto, me parece que en materia de poder democratizar la Ciudad de Buenos Aires, de poder seguir avanzando, profundizando los mecanismos de democracia participativa, tenemos un enorme recorrido por delante. 

—¿Cómo y cuáles son las acciones que están llevando a cabo para alentar a la participación ciudadana en la próxima audiencia del proyecto Costanera Sur de IRSA? 

Hay tiempo para anotarse hasta el 12 de octubre. El 15 comienza la audiencia pública y durará en función de cuántos nos hayamos anotado para participar. Estamos todos los fines de semana en la puerta de la Reserva Ecológica, ayudando a quienes quieran inscribirse en la audiencia pública. Y algo muy importante: la audiencia es virtual y pueden participar quienes se encuentran en cualquier lugar  de nuestro territorio. También nos pueden contactar a través de la página del Observatorio del Derecho a la Ciudad. O directamente ingresando en la página de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, ingresando luego al apartado que corresponde a audiencias públicas. Ahí buscan la que corresponde a Costa Urbana y completan un formulario muy sencillo. Ahí hay que dejar una dirección de mail y luego en el formulario, va a llegar un correo ahí. Entonces hay que escanear el documento y contestar el correo electrónico. Parece bastante engorroso, pero por eso también hemos armado unos tutoriales y unos videos para poder dar una mano a quienes por primera vez se anotan en una audiencia pública. 

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