29 dic 2021



El domingo 5 de diciembre no fue un día más para el Hospital Borda: se celebró el Festival de Variedades N° 93. La Retaguardia entrevistó a Rodrigo Peiretti, coordinador y encargado de la organización del evento. Peiretti es artista de las tablas disidentes y, en busca de nuevos desafíos, se acercó al Borda hace ya once años con una pregunta inquietante: ¿Qué es la verdadera inclusión? (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Bárbara Barros 

✍️ Redacción: Marilina Contreras

💻 Edición: Diego Adur

📷 Fotos: Bárbara Barros/Emiliano Rojas Salinas



“El principal objetivo del Festival de Variedades, es la integración entre pacientes actualmente se denominan usuarios de salud, artistas y público. Es un festival creado principalmente para los usuarios”, comenzó a explicar Rodrigo Peiretti, coordinador y encargado del Festival de Variedades del Borda.



—¿Qué significa el festival para los pacientes-usuarios?

—Lo que noto, lo que veo en los pacientes y lo que me comentan, es que lo esperan. Para ellos es un día de fiesta, un día de encuentro, es un día para sociabilizar, es un día de diversión. Lo esperan todo el tiempo.

—¿Cuál es el objetivo del Festival?

—La intención del Dr. Daniel Camarero (Director del Centro Cultural Borda) cuando abrió el Centro Cultural hace once años, era que no fuera una cuestión interna, es decir que sea nada más para los usuarios del hospital y algunos allegados, sino que tuviese un intercambio con el afuera importante: Pudiera venir público. Pudieran venir otros artistas.


—¿Cómo te acercaste al C.C. Borda? ¿Qué te llevó a querer ser el coordinador de este espacio?

—Apenas abrió el Centro Cultural fui a ver de qué se trataba el espacio. En ese momento estaban convocando artistas plásticos que fueran a pintar con los pacientes. Los días jueves era el único día que se abría. Entonces fui. En una oportunidad fui y no porque sea artista plástico sino porque soy actor, me disfracé de artista plástico. Fui porque quería tener la experiencia. Con el paso del tiempo me fui enganchando con lo que sucedía ahí y terminé de entender lo que el doctor quería y buscaba con este proyecto. Al cumplirse un año el Centro Cultural hizo una fiesta con performance y demás. Eso trajo un montón de gente y fue una fiesta. Fue ver todo el proceso que realizaron los pacientes-usuarios, poder socializar, aprender a construir cosas, a expresarse. Si bien yo no soy de la idea de que el arte cura, digamos, pero sí creo que ayuda a una mejor calidad de vida. Si te vas a curar o no, no dependería del arte, depende de una enorme cantidad de cosas, a veces quizás inexplicables. Entonces ahí fue cuando le propuse al doctor hacer el festival. Le dije que para mi tiene que tener una periodicidad mensual para que toda la gente sepa que los primeros domingos del mes siempre está esto, para que se corra el boca en boca, porque además todo esto es voluntario, sin presupuesto. No es que iba a tener grandes publicidades. Entonces, hacer este festival para mí tenía una cosa triple: Poder tener esas experiencias me generaron muchas preguntas. Por ahí eran preguntas que tenía desde antes, pero en este espacio, en un Centro Cultural, en un Hospital neuropsiquiátrico, de qué se trata la inclusión era mi pregunta en aquellos años. ¿Qué es exactamente la inclusión? De qué se trata esta cosa, del compartir. Preguntas que por supuesto no tienen respuestas todavía, porque son temas súper complejos y enormes. Pero tener esta experiencia, una especie de experimentación en este tipo de espacio, es una experiencia muy única. Por otro lado a les artistas que siempre nos cuesta encontrar espacios, estaba este espacio gigante y con todo por hacer, y yo podía hacerlo. Soy una persona de teatro, de muchos años de estar conectado con muchas actividades artísticas de toda la vida. Entonces también me daba cuenta de que era una buena oportunidad para traer gente que haga el espacio. Podía ser ese nexo entre gente, artistas de diferentes índoles, disciplinas, y el Hospital y el Centro Cultural. Entonces estaba la fiesta para los pacientes, el intercambio y la idea del público. Era una cosa que cerraba bien por todos lados, se fueron agregando muchos colaboradores, a hacer talleres y cosas. El Festival se convirtió en la muestra, en el que todos los talleres que funcionaban en el Centro Cultural, una vez por mes mostraban las creaciones de los usuarios-pacientes, las cosas que hacían y así se fue armando. Una cosa increíble. El Festival tiene un poquito más de nueve años. El que hicimos ahora fue el número 93, así que bueno, pasamos la pandemia.




—¿Cómo transitaron la pandemia el Hospital, el Centro Cultural y el Festival de Variedades? ¿Se sostuvieron las actividades?

—El año de la pandemia íbamos a tener el festival número 100. Justo en diciembre de 2020. Esperamos tenerlo el año que viene. Durante la pandemia se detuvo todo, por supuesto. El Hospital cerró el ingreso. Se cerró el Centro Cultural porque los usuarios quedaron en sus pabellones, pero no podían utilizar este espacio libremente. Y ahora, más de un año y medio después, se reabrió. Lo que sobrevivió fue el taller de pintura y el taller de serigrafía de “Unidas por el Borda”. Sobrevivió el festival porque pudimos hacerlo ahora, en diciembre, pero estuvo suspendido. Lo demás hay que rearmarlo. Todo esto es súper voluntario. La vida de las personas que venían a dar talleres cambió con la pandemia, nuevos trabajos, con otras ocupaciones. Si el año que viene va todo bien, se rearmará. En cuanto al contacto en la época de la pandemia, fue muy poco. Por suerte algunas personas, de los colaboradores del Centro Cultural por contacto del doctor o por contacto de algunos enfermeros o enfermeras que conocen, pudieron hacer llegar novedades y saludos a los pacientes. Los usuarios estuvieron mucho tiempo preguntando cuándo podría volver. Como sucede en el ámbito de afuera, adentro también hay quienes tenían más miedo. Todas esas cosas que nos están atravesando en estas circunstancias. Ahora volvimos y estamos recontentos. Toda la alegría del reencuentro, toda la gente que colaboró en el festival, que es mucha, que a lo largo de los años fue viniendo y colaborando. Quizá no vienen a todos, pero vienen. Otras personas  vienen a casi todos. Traen sus cosas a cada festival como el taller “Tengo una idea” o cuando venía Chechu “Irreverente, grabado libertario itinerante”, que no pudo venir esta vuelta pero la próxima estará acá. Muchos artistas volvieron especialmente para este festi. Sobre todo fue un festival de reencuentro, de muchas emociones. Público, mucho público que se acercó.




—¿Cómo se puede ayudar para seguir sosteniendo el espacio del Festival y del Centro Cultural?

—Lo que siempre pedimos es que para la hora del festival traigan cosas ricas para compartir porque no es que el Hospital está dando banquetes y cosas así. Después, todo lo que sea material artístico, lápices, cerámica, papel para dibujar, pintura, todo eso siempre viene bien porque ahí los usuarios hacen muchas actividades plásticas. Se consumen bastante. Al Borda llegan bastantes donaciones de ropa, pero el Hospital tiene bastante población. La ropa siempre se gasta, se rompe, además que viene ya gastada. Esas donaciones se reciben. “Unidas por el Borda” siempre hace un trabajo personalizado para cada usuario. A veces también, si a alguien se le ocurre donar un equipo de mate, seguro hay algún usuario que perdió su equipo de mate y lo va usar. Todo lo que sea siempre tiene su posibilidad de encontrar a quien le viene bien.




Contacto con el Festival

El Festival de Variedades convoca a artistas de todas las disciplinas y se realiza todos los primeros domingos de mes, con entrada gratuita, en el Centro Cultural situado dentro del Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda.

Para contactarse con el Festival o acercar donaciones pueden hacerlo a los Instagram:
@festivaldevariedadesdelborda
@unidasporelborda

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