18 dic 2021



La arqueóloga Silvina Durán, integrante del Área de Arqueología y Conservación del Club Atlético, un lugar de torturas y desapariciones ubicado a pocas cuadras de la Casa Rosadas, dialogó con el programa radial Oral y Público y brindó más detalles sobre la reanudación de tareas de excavación arqueológicas en ese lugar, un reclamo histórico que finalmente pudo llevarse a la práctica. “Lo que vamos a excavar es como una caja en el tiempo”, dijo Durán en esta entrevista. (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista: Fernando Tebele ✍️ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Fernando Tebele 📷 Fotos: Bárbara Barros/La Retaguardia






El ex Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio (ex CCDTyE) Club Atlético tiene varias particularidades dentro del horror del genocidio. La primera, seguramente, está vinculada a su ubicación geógrafica: erigido sobre la Avenida Paseo Colón entre San Juan y Cochabamba, quedaba apenas a diez cuadras de la Casa de Gobierno, y sobre una de las calles más transitadas del centro porteño. Caído en desuso por la construcción de la Autopista 25 de Mayo, que literlamente le pasó por encima, las víctimas formaron parte del circuito represivo conocido como ABO, Atlético, Banco y Olimpo. Con la recuperación del espacio —segundo sello distintivo— el montículo de tierra sobre el que apoya la autopista se convirtió en lugar de homenaje. Cada 24 de marzo, se organizaba después de la gran marcha un encendido de pequeños fuegos que conformaban una silueta, algo así como la figura del desaparecido/a, que iba tomando forma con una antorcha que pasaba de mano en mano, entre familiares y compañeras o compañeros que trepaban por la tierra con el mismo esfuerzo con el que se construye memoria, verdad y justicia. Luego de muchos años de reclamos, se están realizando allí excavaciones en la búsqueda de rastros que conduzcan a conocer más identidades de quienes pasaron por el tenebroso lugar. Se estima que pasaron por El Atlético entre 1200 y 1500 personas. Solo se conoce la identidad de 450 y 300 de ellas están desaparecidas. Tanto por buscar… Silvina Durán es Integrante del Área de Arqueología y Conservación del  equipo de trabajo del Espacio para la Memoria y la Promocion de los Derechos Humanos ex CCDTyE "Club Atlético". En esta charla, dio detalles de la gran tarea emprendida por ese área dependiente de la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación. 

¿Qué está pasando ahora en el Atlético?

—Estamos en un momento histórico. Porque a partir de muchos años de lucha pudimos firmar convenios con la empresa AUSA (Autopistas Urbanas Sociedad Anónima), que llevó adelante la gran obra del Paseo del Bajo en el 2016. Allí nos enteramos de que esas obras iban a afectar el lugar que ocupa el Sitio de memoria. Comenzó un arduo trabajo acompañado por el Juez Daniel Rafecas, a cargo del Juzgado N°3 (quien instruye la megacausa Primer Cuerpo de Ejército), para poder darnos las herramientas y estrategias para proteger el lugar que tiene varias declaratorias patrimoniales. También fue una amenaza a la integridad de los restos arqueológicos la construcción del Metrobus.. El convenio decía que la empresa se comprometía a llevar a cabo las obras de ingeniería necesarias para poder dar sustento a la autopista, porque increíblemente estaba sustentada o se apoyaba sobre un montículo de tierra que cubre aún más del 90% del sitio. Hace unos días, nuevas obras con seis pilotes vinieron a garantizar que la autopista ya no se sustente sobre ese montículo de tierra. Poco a poco el paisaje ahora es bien distinto: la montaña de tierra está empezando a bajar y se espera que para final de febrero de este 2022 esto esté totalmente removido, a nivel de vereda, lo que nos va a permitir comenzar con las excavaciones arqueológicas en el sótano y en la planta baja, donde se esperan que haya piezas de valor arqueológico testimonial. Había un sector anteriormente excavado que representaba un 10%. Queda por recuperar lo que eran las zonas de celdas, contaba con cuarenta y una, tres salas de tortura, dos celdas de aislamiento, una celda común que los genocidas la llamaban “leonera”, lugares de alto valor simbólico. Se podrían conocer identidades que pasaron por allí. Ya se han podido recuperar muchas prendas de vestir masculinas y femeninas. Inscripciones e incisiones enun tabique divisorio, entre las cuales hay una frase que dice: “Ayúdame señor”, y que es muy fuerte verla. Es muy grande el potencial de información que podemos llegar a recuperar, tanto en marcas, en huellas u objetos. 


—¿Cómo era la estructura y funcionamiento del lugar originalmente?

—El Atlético funcionó básicamente en un subsuelo y una planta baja en un edificio que contaba con tres plantas perteneciente a la Policía Federal. Era un taller de suministros, donde se les entregaban a las fuerzas los uniformes, calzado, vestimenta, etc. Supimos que convivieron este uso, el oficial y el centro clandestino de tortura, al menos desde fines del 76 hacia fines del 77, porque ya estaba proyectada la construcción de la autopista. Esta parte era el último tramo, el del sur, en el barrio de San Telmo. Los detenidos-desaparecidos después son llevados a “El Banco”, ubicado en Camino de Cintura y Ricchieri; luego este lugar fue desmantelado a finales del 78. Vale recordar que este centro clandestino estaba ubicado a metros de la Casa Rosada y la Plaza de Mayo en una de las avenidas más transitadas de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, como es la Avenida Paseo Colón, entre San Juan y Cochabamba. Un lugar no solo transitado por muchos vehículos sino también por muchas personas, lo que nos habla también de la impunidad y de este mecanismo del Terrorismo de Estado de disciplinar a la sociedad toda. Es impensado que nadie haya visto o escuchado nada. Por otro lado, a pesar de los cambios de fisonomía del barrio, cuando nos ponemos a trabajar en el sitio algunas personas se acercan a contar sus recuerdos y registros de la memoria de lo que fue el barrio en aquellos momentos. Estos testimonios son muy ricos para nosotros. Siempre contamos que el Atlético tiene la paradoja de haber querido ser destruido, demolido y enterrado, pero a la vez nos encontramos hoy es que lo que vamos a excavar es como una caja en el tiempo, para recuperar su último uso. 

—¿Tienen  proyectado algún tiempo de trabajo en el sitio?

—Hay que calcular que tenemos que remover mil metros cúbicos con metodología arqueológica, esto significa otros tiempos, que no son los de obra. Todo depende también de los recursos (nacionales) con los que contemos. El plan de excavación que tenemos diseñado, si se puede cumplir tal cual lo pensamos, podría significar alrededor de un año de trabajo. Queremos y creemos que es fundamental lograr convenios con universidades para sumar a estudiantes y graduados de arqueología. Es importante que la universidad pública participe, porque es una experiencia única que tiene que ver con el Terrorismo de estado y en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. 
La Retaguardia visitó el lugar luego de esta charla, por lo que en los próximos días publicaremos un informe especial de esta obra tan tardía como necesaria.

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