3 may 2021





Lo dijo Tamara Kallsen, integrante de la Campaña Justicia por Caro Ledesma, en diálogo con el programa radial Tengo una idea. Carolina Ledesma tenía 21 años y estaba embarazada cuando fue asesinada de un disparo en el abdomen por quien era en ese momento su pareja, Ángel Andrada, el 18 de febrero de 2019. El 4 de mayo comienza el juicio en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de Lomas de Zamora. Kallsen explicó cómo fueron los hechos, remarcó la importancia de una reforma judicial con perspectiva de género y se refirió al rol de los medios de comunicación en estos casos. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Nicolás Rosales/Carlos Morchio
✍️ Redacción: Agustina Sandoval Lerner
💻 Edición: Pedro Ramírez Otero
📷 Foto de portada: Campaña Justicia por Caro Ledesma


—La Retaguardia: ¿Quién era Caro Ledesma? ¿Cuándo sucedió esto y dónde? 

—Tamara Kallsen: Caro era una piba que en el momento en el que fue asesinada tenía 21 años, vivía en Villa Fiorito. En realidad, era oriunda de Villa Fiorito, estaba viviendo en Ingeniero Budge, un barrio vecino, en Lomas de Zamora. Ella era madre de dos niñes, estaba embarazada de su tercer hije cuando fue asesinada por su expareja, Ángel Andrada. Ella era trabajadora de una cooperativa, tenía diez hermanos y hermanas y sus proyectos y sueños fueron arrebatados en manos de quién era el progenitor del bebé que estaba en camino. Y le digo bebé porque había un deseo de ella de poder continuar con ese embarazo y fue asesinada el 18 de febrero de 2019 de un balazo en su vientre por Ángel, quien actualmente está detenido en prisión preventiva esperando el juicio.




—LR: ¿La pareja tenía antecedentes? ¿Ella había hecho la denuncia?

—TK: No, ella no había denunciado el vínculo violento que tenía con él. Estaban saliendo hace pocos meses, venían de una relación bastante violenta, por lo que fueron comentando la madre de Caro y amigas de ella, que culminó finalmente en el femicidio.

El rol de los medios de comunicación

—LR: ¿Por qué crees que este caso no tiene o no ha tenido tanta repercusión como sí han tenido otros?

—TK: Nosotras lo que creemos es que, más allá de que hay muchos casos de femicidio y muchas situaciones de violencia que no se mediatizan y que por eso no aparecen en las estadísticas que realizan las organizaciones que vienen laburando con esta temática, pero los barrios populares, en particular, y los femicidios que suceden en barrios populares tienen aún menos mediatización. Son como rincones invisibilizados que además de haber sido vulnerados y negados territorialmente y estructuralmente de un montón de derechos, a la vez todo lo que sucede ahí si no es parte de los estereotipos que se quieren marcar de lo que es un barrio popular, de lo que es una villa o un asentamiento,  no son vidas que importen en la farándula ni en el morbo mediático que realizan muchos medios de comunicación. En el momento del femicidio, sólo se acercaron dos canales de televisión, el día que estaba siendo el entierro de Caro, con una actitud bastante revictimizante y violenta de toda la situación, peleándose por la primicia. A ver quién lograba hablar primero con la madre cuando ni siquiera tenían bien identificado ni qué había pasado, ni quién era Caro, poniendo en las placas fotos de otra chica, esa despersonalización de la situación más angustiante que podría sucederle a una familia nos parece que es muy significativo y que muestra también desde qué lado se busca, muchas veces, comunicar los hechos que no es más que para vender y tener una noticia reciente y no en realidad en buscar contar una historia, en buscar un pedido de justicia de una familia que no tiene los recursos para estar llamando y pidiendo a los canales hegemónicos que mediaticen lo que les sucedió.

La necesidad de una reforma judicial con perspectiva de género

—LR: ¿Les parece importante el camino hacia una reforma con perspectiva de género en la Justicia?

—TK: Sí, nosotras creemos que eso es una pata fundamental, que hace falta, pero no solamente desde una mera capacitación donde se les diga y explique y forme a las diferentes personas que trabajan dentro del Poder Judicial lo que es la violencia machista, lo que es el patriarcado, sino también reformas reales, estructurales. Tanto del Poder Judicial como de otras patas que son parte de la prevención de la violencia, porque no solamente queremos condenas firmes y efectivas para los femicidas, no queremos que nos maten más. Queremos llegar antes de esa situación. Entendemos que es un cambio largo y que mientras tanto tiene que haber una reforma en el último escalón pero el Poder Judicial muchas veces interviene, casi siempre, cuando ya hay un delito consumado, ya nos golpearon, ya hubo abuso sexual o cuando nos matan. Necesitamos previamente que haya políticas efectivas y reales en todos los barrios, no solamente en los barrios céntricos, sino también en la periferia, en el barrio popular, donde podamos tener recursos para estar protegidas realmente de la violencia y no tener que seguir llorando compañeras que nos arrebatan todos los días. 

—LR: ¿Están las pruebas suficientes para que este hombre sea condenado?

—TK: Por un lado, sí. Ángel le dispara y va en un remis a buscar a la mamá (de Carolina) para que ella la encuentre. Le dice que la hija había salido lastimada de una balacera, que necesitaba su ayuda, que vaya a buscarla y le paga un remis que la deja en la casa donde Caro estaba agonizando. Niveles de perversión y violencia muy fuertes. Dentro de su poco cuidado, por así decirlo, en el asesinato, nosotras creemos que sí hay varias pruebas que lo ponen a él en la escena del crimen porque no solamente intentó limpiarla de una manera muy poco prolija sino que  de la escena del crimen se trasladó en un remis a la casa de la mamá para avisarle, ese mismo remis la lleva a la madre y luego se fugó. Están los antecedentes de la violencia que él ejercía con Caro. Hay muchos indicios de que fue el actor material del femicidio y por algo también está esperando el juicio en la cárcel, aunque hayan intentado en reiteradas oportunidades pedir que pueda esperarlo en su casa con prisión domiciliaria, sigue detenido. Creemos que hay un camino trazado para que reciba la  condena que merece por el delito que cometió y esperamos que el tribunal que  va a estar juzgándolo, esté a la altura de las circunstancias y pueda juzgar al acusado en el intento de conseguir una porción de justicia ante tal situación que ha destrozado a una familia. Caro ya no va a volver, que es lo que desearía la familia, sus amigas. Ante esa situación de no poder hacer que vuelva, que él pase toda su vida en la cárcel es empezar un proceso de sanación de toda esta situación.

—LR: ¿Cuál es el juzgado que interviene y dónde se va a realizar el juicio oral? ¿Qué organizaciones vienen acompañando?

—TK: El tribunal que va a estar llevando adelante el juicio es el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2. La fiscalía que está acusando a Andrada es la N° 16, que es dentro de las que están especializadas en violencia de género, porque la carátula es que fue un femicidio y el juicio comienza el martes 4 de mayo, en Tribunales de Lomas de Zamora. Vamos a estar concentrando allí desde las ocho de la mañana hasta que el juicio termine. La Campaña de Justicia por Caro Ledesma la integramos compañeras feministas conurbanas de la zona, que la conocíamos y otras que no pero a través de la historia de su madre se fueron sumando al pedido de justicia por ella.

—LR: ¿Qué expectativas tienen?

—TK: No esperamos menos que una condena de perpetua. Entendemos que la Justicia tiene que estar a la altura de la lucha feminista que venimos llevando el movimiento trans-feminista de mujeres lesbianas, trans, travestis, bisexuales, no binaries, y poder fallar a favor de este colectivo. Estamos en contacto con la familia, que está pasando un momento muy fuerte y vamos a seguir estando aún cuando este juicio termine, hay que reconstruir un montón de cosas que tienen que sanar y ahí vamos a estar para poder acompañar todo el proceso.

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