4 jun 2021



Desde que nos enteramos de su muerte, como ante cada adiós, las imágenes pasan de lado a lado, de la cabeza al corazón, en un ida y vuelta imparable. Las fotos más incoloras la muestran en Florida y Diagonal con los periódicos del viejo MAS, vendiendo 10 mientras el resto no pasaba los tres o cuatro. Más acá, como laburante del Banco Mayo y parte de la Mutual. Otras, más coloridas, la llevan a La Casona de Colombres, sede de tantos sueños abrigados en aquel 2001, junto al Negro, su compañero de vida. Las últimas fotos ya la tienen en la Ronda de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, con la foto de su hermana Adriana en el pecho. Pensando en todo y todes. Siempre atrás, nunca adelante. El año pasado rechazó ser homenajeada por las Madres en el Centro Cultural IMPA. No se la pudo convencer. La  pandemia nos privó de aquel evento. 
Guerrera implacable. Gran referente de la lucha por los derechos humanos. Una pérdida difícil de superar. ¿Tendrá fin la memoria? ¿Alguna vez todo será olvidado?  Tenemos la certeza de que la muerte no iguala;  como la vida, hace siempre diferencia. No todas las vidas se celebran; no todas las muertes se lloran. En Susana Zaldúa celebramos su vida y lloramos su muerte. (Por La Retaguardia)

📷 Foto: Florencia Guzzetti 


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