17 nov. 2012

(Por La Retaguardia) Entre la noche del domingo 28 y durante todo el lunes 29 de octubre llovieron más de 90 milímetros en la Ciudad de Buenos Aires. La intensa lluvia provocó numerosos inconvenientes en distintos barrios, pero los que se vieron más afectados fueron quienes viven en peores condiciones. Hablamos con Diosnel Pérez de la Villa 20 de Lugano, que contó cómo pasaron esta situación e hizo especial referencia a la nula asistencia recibida por parte de los gobiernos porteño y nacional.
“En el momento fue muy caótico, se inundó casi la mitad de la villa – comenzó su relato Diosnel Pérez –, por lo menos en casa tuve el agua más o menos medio metro, yo tengo abajo el comedor comunitario y vivo en el primer piso. En el comedor agarró toda la mercadería, el freezer para guardar la carne y la comida de los chicos. También vi lo que pasaba alrededor, la gente se quedaba sin los colchones, las criaturas mojadas, y encima por agua sucia, nosotros nos inundamos con cloaca directamente, porque te sale por el inodoro, las rejillas, entonces es una complicación más”. El comedor comunitario no pudo recibir a los chicos al día siguiente del temporal porque hubo que desinfectar.
En cuanto a la reacción de los gobiernos porteño y nacional, el vecino de la Villa 20 afirmó que justamente lo que más le duele es que no haya aparecido nadie del Estado para darles una mano: “yo hice una entrevista en un canal de televisión y pedía por favor al gobierno de la ciudad y al nacional que se acerquen a ayudar. Algunos de Nación escucharon y vinieron después de dos horas de la nota, aparecieron ofreciéndome toda la ayuda posible, nos pidieron que hagamos un relevamiento, lo hicimos con 200 vecinos que estaban en una situación muy complicada, damnificados por la inundación, y supuestamente ellos iban a traer frazadas, colchones y hasta hoy en día no aparecen. Yo llamo por teléfono a la señora que me dejó el número de su celular y nunca más me atendió, la verdad que es una vergüenza que vengan y se burlen de nosotros, de la situación que pasamos, vienen ofreciendo ayuda de parte del Ministerio de Desarrollo Social de Nación y nos mandan a dar la cara entre los vecinos, diciéndoles que íbamos a tener una ayuda, y al final me quedé con toda la responsabilidad yo porque la gente viene y me pregunta dónde está la ayuda, y la verdad que no entiendo cómo la gente (el gobierno) puede hacer estas cosas de venir a burlarse otra vez de la desgracia de uno”, se preguntó Pérez en diálogo con La Retaguardia.
Los vecinos de la Villa 20 perdieron lo que tenían tras haberlo conseguido con muchísimo esfuerzo y sacrificio: “nosotros vamos a la feria que está acá y compramos un colchón usado, no es nuevo, y ese colchón usado que costó tanto se mojó y ahora hay que tirarlo”, explicó Pérez, quien además mencionó como una consecuencia más de este y otros temporales anteriores los efectos en la salud, enumeró problemas respiratorios, en la piel, chicos con asma: “yo salí para destapar un desagüe – relató –, una cámara para que pueda correr el agua, y hasta la cintura me alcanzó (el agua) e iba caminando por la calle y venían las ratas nadando, es impresionante la cantidad que hay. Y justo pasó una señora que iba a su trabajo por el agua y me preguntó si no había ningún pozo donde se pudiera caer. Las casas quedan con todo un olor que no se aguanta, porque no fuimos inundados por aguas pluviales, sino por cloacas y toda la porquería sale flotando por el agua”.
Diosnel Pérez estaba dolido y enojado, así se lo escuchaba y así lo decía: “duele porque los que vivimos en la villa, ojalá pudiéramos salir y vivir más dignamente, pero por ahora es adónde podemos vivir. A nosotros nos da mucha bronca que la gente pierda todo después de tantos años de sacrificio, inclusive algunos vecinos se solidarizan y les dan a otros una ayuda. La verdad que no es lindo que te pase esto en la situación en la que vivimos”.
Durante la entrevista, Pérez mencionó lo que consideró una burla de parte de un representante del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación e hizo referencia también a la nula presencia del gobierno porteño, pero no es la primera vez que esto sucede. Vale recordar que el 11 de agosto de 2005 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la ley de urbanización de la Villa 20. La norma indica que la villa tiene que ser urbanizada en el mismo lugar donde se encuentra actualmente, y que además en el predio lindero donde hay un cementerio de autos de la Policía Federal debe construirse un hospital, e instalarse un Polo Farmacéutico. Han pasado siete años y prácticamente nada se ha hecho. Esta fue una de las causas de la toma del Parque Indoamericano, ubicado enfrente de la Villa 20, en diciembre de 2010. “Si ellos hubieran cumplido la ley capaz que no pasaba algo tan grande. Yo ahora estoy procesado por supuesto organizador de la toma, la verdad que es una vergüenza, nadie puede organizar 13.800 familias”, manifestó Pérez.
En relación al hospital, la ley prevé que sea de alta complejidad con capacidad para 250 camas de internación, pero esto no se ha cumplido: “en la campaña para su segundo mandato, Mauricio Macri vino e inauguró un centro de salud y ahí quedó. Nosotros seguimos luchando, hay una denuncia en la justicia de que se tiene que terminar el hospital, pero hasta hoy todavía no lo logramos. O sea que el famoso hospital que se sacó en la ley es un centro de salud que trabaja de lunes a viernes de ocho de la mañana a seis de la tarde”, explicó Pérez. Lo que sí avanzó es el Polo Farmacéutico. Las obras comenzaron hace tres meses y ya tiene instalada una grúa para levantar el edificio, trabajan de lunes a sábado, por lo que estaría funcionando en poco tiempo. “Nosotros estamos en contra del polo porque sabemos que es contaminante - señaló Pérez -, vivimos en una zona muy contaminante por el tema del cementerio de autos, desde 2005 que tenemos la emergencia sanitaria en la Villa 20 por las contaminaciones, y el gobierno de la ciudad no puso recursos humanos, tampoco económicos, y nunca pudimos salir de la emergencia. Y ahora nos ponen un polo farmacéutico a cincuenta metros de nuestras casas”. Según manifestó el referente de la Villa 20, el espacio donde se construye el Polo tiene 87 mil metros cuadrados que el gobierno de la Ciudad vendió a veintidós laboratorios privados, a través de la Corporación Sur, a solo 150 pesos el metro cuadrado. Se trata de empresas privadas que venían trabajando en forma individual en distintas zonas de la ciudad y que la gestión macrista consideró necesario colocar a todas en un solo lugar: “les pareció bueno que sea en la zona sur porque siempre fue el patio trasero de la capital, entonces otra vez nos instalan algo para que nos sigan contaminando”, aclaró Pérez.
La mayoría de estas empresas farmacéuticas estaban afincadas en predios que valen fortunas, sobre Avenida del Libertador o en el barrio de Palermo por ejemplo. El estado porteño les cede a precios irrisorios estos terrenos en la zona sur pero además esas propiedades originales se venden obteniendo a su favor ganancias importantísimas.
Así es como mientras los gobiernos no dan respuesta a las urgencias de los habitantes de la Villa 20, agravadas en los últimos días por las inundaciones, ellos recurren a uno de los pilares que siempre está: la solidaridad de los vecinos.



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