18 may. 2013


      

 (Por La Retaguardia) Más de diecisiete heridos y cinco detenidos fue el saldo que dejó la represión a lo que fue un nuevo intento del gobernador riojano Luis Beder Herrera de regresar a su pueblo natal, Famatina, tras más de cinco años de ausencia. La policía, con sus grupos especiales, reprimió a los habitantes que se manifestaban en contra del mandatario por su defensa de la megaminería a cielo abierto. Una de las detenidas fue Carina Díaz Moreno, con quien dialogamos. Nos dio detalles de la agitada y violenta tarde vivida el sábado pasado y de cómo continúa la lucha de los famatinenses por el agua, la vida y el futuro.

El pueblo de Famatina sabe de luchas y resistencias, pero también de golpes y detenciones arbitrarias. Sin embargo, Carina Díaz Moreno, una referente en la pelea contra la minería, afirmó a La Retaguardia que lo vivido el sábado pasado fue distinto. Ese día el gobernador iba a participar del acto de presentación de las nuevas autoridades locales del Partido Justicialista. La provocación y el movimiento de prensa había comenzado unas semanas antes; de hecho, el propio mandatario había dicho que iba a viajar a Famatina y que la minería se iba a hacer sea como sea: “por lo visto no sabemos hasta dónde llega el sea como sea de Beder Herrera –señaló al respecto la asambleísta–. El sábado la gente salió a manifestarse en contra de la presencia del gobernador porque lo hemos declarado ciudadano no grato para nuestro pueblo. En una localidad donde no sé si llegamos a ser seis mil cuatrocientos habitantes en todo el departamento, que es muy disperso; ya que a sesenta y cinco kilómetros tenés un distrito y una pequeña población, y a ochenta kilómetros hay otra; había más de trescientos policías y casi un centenar más de civil, muchos de ellos con cámaras filmadoras y fotográficas en mano”.
 “El acto se tuvo que llevar adelante sin la presencia de funcionarios provinciales, mucho menos del gobernador -continuó Díaz Moreno su relato a La Retaguardia–. La paradoja es que primero se había organizado tres o cuatro cuadras más allá de la plaza principal y nosotros habíamos decidido manifestarnos pacíficamente en la plaza, el mismo día del acto lo terminaron pasando a veinte metros de la plaza, y cinco minutos antes de la represión los policías de civil se fueron ubicando estratégicamente con cámaras de foto y filmadoras. En un momento salió el director del Hospital de Campana, junto con un grupo de gente, algunos de Famatina y otros que no sabemos de dónde son. Como somos un pueblo chico nos conocemos entre todos. Una vez que pasaron por el costado donde estaba el cordón policial, la infantería, y se pusieron en paralelo, calle de por medio, a la gente que estaba manifestándose con banderas y carteles, la gran mayoría mujeres, algunas embarazadas, mayores y niños. Estos punteros de Beder Herrera empezaron a desplegar su bronca tirando piedras a mansalva contra la gente. En ese mismo momento comenzó la infantería, la policía y el BAO (Brigada de Acción Operativa), a reprimir con balas de goma, de pintura y con garrotes a la gente”. 
En este marco, cinco personas fueron detenidas, entre ellas Díaz Moreno. Además, más de diecisiete resultaron heridas. Una de ellas fue Paula Ríos que recibió garrotazos y más de siete balazos en su espalda: “un policía la insultó e injurió teniéndola ya en el piso y agarrándola de los pelos le disparaba. Ninguno de los heridos y detenidos levantamos una piedra para tirarla, estábamos con nuestras banderas y nuestros carteles”, manifestó Díaz Moreno.
Cabe recordar que Luis Beder Herrera fue declarado persona no grata en Famatina, ya que consideran que traicionó al pueblo. Siendo vicegobernador hizo aprobar proyectos de leyes que prohibían la minería a cielo abierto, y llamaban a una consulta popular sobre el tema. Durante su campaña para llegar a la gobernación enarboló las banderas del medio ambiente y el cuidado del agua, ganando las elecciones. Pero una vez a cargo del Ejecutivo provincial, Beder se dio vuelta: “empezó a invitar a todas las empresas mineras a La Rioja diciendo que las leyes que él mismo había hecho aprobar no estaban en vigencia porque no había llamado a consulta popular”, contó Díaz Moreno.
“Hay que destacar que el pueblo de Famatina, aún con todo lo que le ha pasado, siempre trata de sacar la parte buena a todo esto –agregó en relación a lo sucedido el sábado pasado–. Una vez que nos detienen, nos trasladan al departamento vecino de Chilecito, pero la gente siguió convocándose cada vez más en Famatina exigiendo nuestra libertad. No hubo balas de goma, ni gases lacrimógenos que impidieran la salida de la gente a la calle y la toma de nuestra plaza principal. Cada vez salía más gente a la calle hasta que llegó el punto que mientras nosotros estábamos detenidos allá, la gente de Famatina prácticamente había tomado la comisaría y había metido a toda la policía que nos había reprimido durante todo el día adentro de la comisaría, incluso a los policías de civil, los corrieron a todos adentro de la comisaría y no dejaron salir a nadie. Incluso en la plaza frente a la comisaría se armó una gran olla popular donde la gente iba compartiendo panes, galletas, mate cocido, café. Nosotros fuimos cinco los detenidos pero acá fueron más de trescientos los que tuvieron que meterse como ratas dentro de la comisaría después de reprimir a la gente, porque el pueblo salió a la calle”.
Los cinco detenidos en Chilecito fueron liberados horas más tarde, pero las agresiones y provocaciones continuaron. El padre Omar Quinteros fue insultado durante una misa en la localidad riojana de Pituil, mientras intentaba leer un texto que se refería a la lucha contra minería. Era el mismo que había leído en la misa del domingo en Famatina, en repudio a los actos de violencia que había sufrido el pueblo: “la gente se paró llorando y aplaudiendo, sin agredir a nadie. En cambio, en Pituil punteros trataron de quitarle el documento que estaba leyendo, empezaron a insultarlo e injuriarlo dentro de la misma iglesia, y hasta le quitaron las limosnas que le había dado la gente. Y ahí se produjo una discusión entre estos cuantos punteros de Beder y la población de Pituil que había ido a recibir la misa y los bautismos”, relató Díaz Moreno.
Para la asambleísta, todos estos hechos dan cuenta del intento de Beder Herrera de generar una guerra entre dos bandos: “una batalla de pueblo contra pueblo para después decir que no hay paz social en el departamento y así poder darse el gusto de destituir a nuestro intendente, que también fue baleado el sábado”.
Ismael Bordagaray es intendente de Famatina desde 2007, fue reelegido en 2011, forma parte del Frente para la Victoria pero está en contra de la minería y por esto ha sufrido la retención de fondos pertenecientes al municipio, entre varios intentos de ahogar económicamente a la localidad.
Sobre Bordagaray, Díaz Moreno señaló: “estuvo en nuestras luchas desde que nosotros comenzamos hace siete años atrás, él era parte de las asambleas, después se fue como candidato y se abrió de la asamblea. Mientras era ciudadano o candidato cumplía sus turnos en Peñas Negras cuando le cortamos a Barrick en 2007 (ese corte a 1500 metros de altura se extendió por dos años). Nosotros ya no confiamos en ningún funcionario, ni en ningún partido político, porque nuestra lucha es muy superior a cualquier partido. Estamos luchando por el agua, por la vida y el futuro en nuestras tierras, pero hay que reconocer que el actual intendente, como así también el anterior Leiva, y el cura y mucha gente más, como Julio Martínez, que es diputado por La Rioja y siendo funcionario y cuando no lo era también, estuvo en la lucha. Hay que reconocer que están a la par del pueblo en la lucha y tienen que entender, y ellos lo entienden, que la lucha va más allá de cualquier partido político o de cualquier capricho de funcionario. Estamos defendiendo el agua. El cordón del Famatina es el coloso montañoso que abastece de agua dulce a gran parte de La Rioja y otras provincias. Es lo que nos abastece el agua y los proyectos mineros que trataron de imponernos y meternos acá iban a ser justo encima de nuestros glaciares y nuestras nacientes de agua. Por eso es que la gente sale a la calle. También tenemos que destacar el sentimiento de pertenencia que hay del pueblo de Famatina para con su tierra. Queremos desarrollarnos y decidir nosotros cómo. Queremos mejorar nuestra agricultura, nuestra captación hídrica, pero también queremos mostrarle al mundo las bellezas indescriptibles que tenemos acá”.
La lucha de los habitantes de Famatina contra la minería a cielo abierta continúa. El próximo paso será participar este lunes 20 de mayo, día de la fundación de La Rioja Capital, de una marcha en la Plaza 25 de Mayo de esa ciudad para pedir paz para el pueblo de Famatina, y para todos los pueblos en lucha, para pedir justicia y democracia real: “también estamos pidiendo al pueblo argentino y latinoamericano que este mismo día 20 se realice en cada ciudad, en cada pueblo, también una jornada por el mismo tema, que salgan a la calle con banderas blancas pidiendo paz para Famatina y los pueblos en lucha”, afirmó Carina Díaz Moreno. 
Ese acto se realizará paralelamente a los festejos oficiales. Pero no será la única movida antiminera de la jornada. Desde hace un tiempo hay dos tendencias bien marcadas dentro del sector organizado en asambleas, lo que derivó en que coexistan dos asambleas en La Rioja capital y también en Chilecito. Por un lado, los Autoconvocados de Famatina (sector al que pertenece Díaz Moreno), la Asamblea de La Rioja y la de Chilecito y por el otro aquellas asambleas nucleadas en el espacio Asambleas Ciudadanas Riojanas, integrado a la regional Cuyo-NOA de las UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas).  La diferencia central entre ambos movimientos es la lógica de construcción. Las primeras, con una mirada y un accionar más coyuntural (en contra de Beder y sus funcionarios). Como parte de ese accionar, el año pasado conformaron la Multisectorial, un espacio político en el que convergieron gremios, partidos y funcionarios  opuestos a Beder como Bordagaray o Quintela (intendente de la capital provincial) y organizaciones sociales, entre otros.  Las segundas, apuntan a mantener una red de asambleas con autonomía de los partidos, intentando no caer en una resistencia sectorial, sino conformar una resistencia antisistémica. Este último sector asistirá a los actos oficiales de festejo con consignas no solo antimineras: “Por agua, tierra, trabajo y justicia", es la base de esa convocatoria.
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