6 jul. 2013

Alejandro y Carlos Iaccarino (Foto: Diego Chapay)

(Por Oral y Público) El caso de los hermanos Iaccarino es uno de los más emblemáticos de una pata poco difundida del accionar del Terrorismo de Estado. Dueños de siete empresas, prácticamente toda la familia fue secuestrada y torturada, y sus bienes, compañías y propiedades apropiadas. Estos hechos fueron llevados a juicio este año, y el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, condenó con el voto en disidencia de su presidente Carlos Ronzanski, a dos ex jefes de la Policía bonaerense a tres y cuatro años de prisión por los delitos de “vejaciones y severidades”. La fiscalía y las querellas calificaron la pena como “insuficiente” y ahora se encuentran a la espera de la decisión de la Cámara de Casación donde se presentaron las apelaciones correspondientes. Dialogamos con Alejandro Iaccarino sobre la forma y motivos por los que la dictadura llevó adelante el robo de bienes de detenidos desaparecidos y secuestrados.

Hace aproximadamente un mes Bruno Trevisán fue condenado a tres años de prisión, y Jorge Rómulo Ferranti a cuatro, por delitos cometidos cuando se desempeñaban como jefe y subjefe del centro clandestino que funcionó en la Brigada de Investigaciones de Lanús, en el partido de Avellaneda, conocido como El Infierno. Allí estuvieron secuestrados los hermanos Alejandro, Carlos y Rodolfo Iaccarino en 1977, tras haber pasado previamente por otros ocho centros clandestinos de detención tortura y exterminio. La fiscalía había pedido trece años para Ferranti y once para Trevisán, al considerarlos “coautores penalmente responsables del secuestro de los hermanos Iaccarino, en concurso real con el delito de tormentos reiterados en tres oportunidades”. En tanto, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y la abogada de los Iaccarino habían solicitado trece años para ambos. “Hemos presentado una cantidad increíble de pruebas que fueron tomadas, cerca de trescientas. No era solamente la parte de testigos, había documentales; por mayoría los jueces decidieron bajar las penas. Penas que estaban sumamente justificadas, en tres horas y media que duró la exposición del fiscal, lo mismo la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que expusieron cómo fue todo el proceso con una claridad meridiana, no había lugar a dudas”, expresó Alejandro Iaccarino en diálogo con Oral y Público. Sucede que los delitos por los que fueron condenados y las penas recibidas por los ex policías no están en consonancia con las que habitualmente se escuchan en juicios por delitos de lesa humanidad. El caso se trató como un simple robo de bienes en cualquier contexto, no como parte del accionar del Terrorismo de Estado. “Cuando se ingresa a la parte económica, civil, es directamente un tema prohibido. Acá el tema Martínez de Hoz está claro como ejemplo: murió en su casa en el edificio Kavanagh, uno de los mejores de Buenos Aires; Videla murió en la cárcel. Los grandes jerarcas de la economía nacional y miembros del establishment son verdaderamente impenetrables. Nosotros hemos hecho un gran esfuerzo, tenemos fe, confianza, y hemos aportado todo, son demasiado contundentes las pruebas, así que esperamos la resolución que va a tomar casación, que esperamos sea lo más rápido posible”, aseveró Iaccarino. El 4 de noviembre de 1976, la familia Iaccarino, compuesta por un matrimonio y tres hijos, fue secuestrada y sufrieron el despojo de sus bienes en dos operativos simultáneos. En La Plata, donde vivían, la madre Dora Emma Venturino de Iaccarino y Alejandro, y en Santiago del Estero, el padre Rodolfo Genaro y los hermanos Rodolfo y Carlos. En ese momento, se encontraban entre sus empresas: Constructoras Sureña Argentina SA, Ilumbras SRL, Ciatra SH, Industrias Lácteas Santiagueñas Sacifa, establecimiento agropecuario La Marta y MM El Milagro. “Teníamos compañías de desarrollo –señaló Iaccarino a Oral y Público– que estaban en un alto rendimiento; por ejemplo nosotros compramos la industria láctea que estaba en pérdida y en seis meses la transformamos en una empresa utilitaria. Cuando nosotros empezamos en la investigación del plan económico y todas las consecuencias de crear una cuenca lechera en el norte argentino... Hace tiempo atrás Télam sacó un título extraordinario sobre el tema que hablaba de la peligrosidad de los Iaccarino, que consistía en que fuimos formadores de precios por cuatro años y medio. Con el plan económico nosotros desarrollamos una metodología en la que podíamos romper la intermediación y fijábamos los valores de los precios, eso fue lo que nunca nos perdonaron, porque al armar nosotros los precios se les iba el control que tenían siempre las compañías y las corporaciones multinacionales, entonces fue el desapoderamiento y sacarnos del medio de una manera artera y traumática, desencadenando un dolor muy profundo, porque hasta tuvimos la desgracia de seis meses que mi madre perdió la razón. Fue muy cruel, muy duro lo nuestro”, graficó con dolor Iaccarino. En el marco de la entrevista, Víctor Basterra reflexionó acerca de este caso: “los hechos de ellos fueron muy particulares porque fue como si hubiera habido una brigada especial de despojamiento de bienes de personas que tenían una vida un poco más cómoda que la de los obreros, pero ganada con honestidad, y estos sujetos aprovechando la cobertura que les dieron las fuerzas armadas y de seguridad, desarrollaron toda una especie de habilidad como para ubicar a estas personas que eran dueñas de propiedades y las secuestraron, torturaron, las sometieron a condiciones inhumanas, algunos de ellos fueron desaparecidos también. En el caso mío, el robo de bienes fue dentro de un procedimiento; no específicamente para el despojamiento de bienes, sino para apresar activistas como éramos nosotros, activistas y militantes, y por supuesto si caía una casa era apropiada también. En el caso mío fue apropiada la propiedad de mi madre, ella fue secuestrada de alguna forma y llevada a un estudio jurídico, contable, y le hicieron firmar un poder especial y se quedaron con la propiedad que era donde vivíamos nosotros, en Valentín Alsina. Imagino lo que debe haber sido para estas personas que tenían bienes, propiedades y empresas ser despojados impunemente por estos tipos y ahora ver que son tratados como simples ladrones de gallina, cuando era todo un procedimiento al que estaba abocado buena parte de la dictadura cívico militar”. Iaccarino contó que mientras transita las distintas instancias judiciales en búsqueda de justicia, en el último tiempo se ha dedicado, por ejemplo, a dar conferencias y charlas en distintas facultades y universidades explicando no solo lo que le pasó a su familia sino también “a la patria para tener claro cómo fue destruida, destrozada, de qué manera todos los que fueron llevando adelante una planificación, que fue la planificación económica del 2 de abril de Martínez de Hoz en 1976, es la consecuencia que todavía nos toca padecer y que nos tocará por un tiempo hasta que la producción llegue a niveles totalmente diferentes de la que nos encontramos ahora. Justo hoy estábamos en una reunión con algunos de los empresarios secuestrados en aquel momento. Lo que estábamos viendo era la forma de aunar esfuerzos porque están aconteciendo cosas que son de una enorme peligrosidad y eso nos hace suponer que puede haber algún tipo de dificultad dentro del campo social y dentro del campo económico. Entonces, como empresarios, sabemos cómo se fabrican las crisis y tenemos muy claro los doce pasos que generalmente se dan para llegar a un estado de excitación que trae como consecuencia el problema de despidos por el proceso inflacionario y la crisis social que se desencadena. El problema pasa por el tema inflacionario. Mi hermano comentaba los otros días que estaban pagando el kilo de durazno puesto en camión en Mendoza 0.85, y que estaba llegando a 15, 16, 18 pesos al mercado de Buenos Aires. ¿Cómo se sube a ese precio? Porque hay por lo menos cuatro o cinco intermediarios parasitarios, por supuesto, que trasladan el precio y hacen que el proceso inflacionario se desate. Es un ejemplo pero se puede trasladar a muchos productos fundamentales que haya en la canasta familiar. La intermediación rompe con todo lo que se pueda ir controlando y trabajando y ese fue el plan económico que nosotros desarrollamos y nunca nos perdonaron que hayamos manejado los precios finales de los productos durante cuatro años y medio”, señaló el empresario, preocupado por la situación actual. Al respecto, Basterra agregó: “hay una línea empresarial que tiene una visión estratégica en términos nacionales, ese famoso empresariado nacional, que un poco estaba resumido en lo que era la idea de Bel Gelbard (José, ministro de Economía durante la tercera presidencia de Perón). La construcción de un empresariado nacional donde no penetren las grandes multinacionales como lo han hecho a lo largo del tiempo, hace que crear y desarrollar una idea así está muy bien porque además lo que dice Iaccarino es un poco lo que muchas veces se habla de las inflaciones que forman otras expectativas, otras dudas y otros temores, y todas las incertidumbres del conjunto de la sociedad que puede hacer naufragar cualquier proceso que se inicie dentro de este sistema, porque no olvidemos que por más que uno pueda ser cuestionador y combatir al sistema capitalista, uno vive en un sistema capitalista, la relación entre las personas está construida de esa forma. La construcción de un empresariado nacional, o que tenga ciertas características humanistas y solidarias, no deja de ser interesante”.
Mientras espera el resultado de su apelación ante Casación por las insuficientes condenas recibidas por quienes lo torturaron junto a su familia, Alejandro Iaccarino continúa relatando lo que le sucedió en carne propia para difundir el plan económico que llevó adelante la dictadura cívico militar, junto al sistemático robo de bienes, una pata que aún no ha sido investigada y juzgada como corresponde.

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