15 dic. 2013

Los acusados escuchan los alegatos
(Foto: H.I.J.O.S. Rosario)
(Por La Retaguardia) Esta semana se conocerá la sentencia por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar en varios centros clandestinos de detención, tortura y exterminio de Santa Fe, entre ellos una escuela técnica a la que fueron trasladados los secuestrados en medio del receso estival, según confirmó Nadia Schujman, subsecretaria de Derechos Humanos de la zona sur de la provincia.

La causa "Guerrieri II", en la que Nadia Schujman es además querellante, comprende todo el circuito represivo donde actuó la patota del Batallón 121 de Inteligencia del Segundo Cuerpo de Ejército. Los represores juzgados son doce, entre ellos Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Daniel Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo que ya fueron condenados a prisión perpetua en la primera parte del juicio realizado en 2009. En esta segunda etapa se les imputan los delitos de homicidio agravado, torturas, secuestros, robos, contra veintisiete víctimas, cometidos entre 1977 y 1979 en distintos centros clandestinos como Quinta de Funes, La Intermedia, Escuela Magnasco, Fábrica Militar de Armas “Domingo Matheu” y La Calamita. “En un primer momento esta patota del Ejército actuaba en La Calamita –explicó Schujman a Oral y Público– que fue una casa alquilada en Baigorria, una localidad cercana a Rosario; luego se trasladaron a la Quinta de Funes, los hechos en ese circuito son bastante conocidos por el libro ‘Recuerdo de la Muerte’ de Miguel Bonasso, el único sobreviviente es Jaime Dri, y a raíz de la Operación México en la que se descubre la existencia de la Quinta son trasladados a la Escuela Magnasco que estaba en vacaciones, y cuyo director era servicio de inteligencia, y luego los llevaron a la Intermedia que directamente era un campo de la familia de Amelong, uno de los imputados que está siendo juzgado”. Respecto a la Quinta de Funes y la llamada Operación México, Schujman explicó: “Guerrieri tenía un plan semejante, en cierta forma, al de la ESMA con los detenidos de la Quinta de Funes, que eran los cuadros más importantes de la organización Montoneros, por lo que arman todo un operativo primero para secuestrar al Tucho Valenzuela, que tenía un nivel muy alto en la organización y que sabían que iba a tener una cita en México con la cúpula de Montoneros. Lo secuestran a él, a su mujer Raquel Negro que estaba embarazada, y a su hijito, en Mar del Plata; los traen a la Quinta, y los obligan a hacer ese viaje para secuestrar a la cúpula de Montoneros. Tucho y Raquel fingen estar de acuerdo, y ella queda de rehén. Tucho viaja con miembros de la patota que están siendo juzgados en este momento, y en lugar de entregar a Firmenich y sus compañeros avisa de esta operación y da una conferencia de prensa en la que denuncia al mundo este plan y la existencia de la Quinta de Funes. Los militares son detenidos, hay pruebas en la causa, documentación del gobierno de México que da cuenta de que los militares argentinos entraron con documentos e identidades fraguados. Así es que tienen que trasladar inmediatamente a los detenidos y el lugar que más rápido encuentran para llevarlos es la Escuela Magnasco, porque el director era también Servicio de Inteligencia, y al mes los trasladan a la quinta de la familia de Amelong, que está en la ruta, en la Autopista Santa Fe, y que al día de hoy sigue siendo de ellos”. Raquel Negro quedó secuestrada y fue llevada a dar a luz al hospital militar de Paraná, donde tuvo mellizos. Luego fue asesinada. “Esos bebés fueron buscados durante años por nosotros acompañando a Sebastián Álvarez, querellante en la causa y hermano de los mellizos. Parte de la negociación de Tucho y Raquel cuando fingen colaborar es que Sebastián sea entregado a la familia de Raquel en Santa Fe. En ese momento tenía dos años. Sebastián buscó incansablemente al igual que el resto de la familia de Raquel a sus hermanos. En 2008 tuvimos la profunda alegría de encontrar a Sabrina, que es actualmente compañera querellante en la causa, y todavía estamos buscando al hermano mellizo que aún hoy tiene sustraída su identidad. La apropiación de ellos fue juzgada en Paraná también”, relató conmovida Schujman. A su vez, Montoneros le hizo un juicio revolucionario a Valenzuela; en él, Tucho fue degradado y sancionado por haber simulado colaborar con los represores para poder salir en libertad y denunciar lo que estaba sucediendo. Luego terminó volviendo a la Argentina en el marco de la contraofensiva. Volvió a ser secuestrado y hoy está desaparecido. 

La escuela que durante el verano se convirtió en centro de tortura Está claro que ningún lugar puede pensarse como indicado para un centro clandestino de detención tortura y exterminio, pero sí existen diferentes espacios en los que había algún tipo de conexión directa con las fuerzas represoras: reparticiones policiales como fue El Olimpo, la ESMA, Campo de Mayo, entre otros; luego había otros espacios cuyo vínculo con los represores no era tan directo: talleres mecánicos como Automotores Orletti, incluso Virrey Cevallos que era una simple casa; pero que haya funcionado un CCDTyE en una escuela en pleno funcionamiento, como ocurrió con la técnica Magnasco, no deja de generar un fuerte impacto. A esa escuela fueron trasladados los secuestrados tras la Operación México. Era enero y los estudiantes estaban de vacaciones. El lugar se encontraba en una zona bastante céntrica de la ciudad de Rosario y en la actualidad sigue funcionando como escuela técnica. El director de la institución era servicio de inteligencia y lamentablemente falleció antes de ser juzgado: “como muchos otros que deberían estar sentados hoy en el banquillo de los acusados y se murieron impunes. Es lo que produce tantos años de impunidad en este país, que la justicia llegue tarde y a medias, porque se han muerto muchos de ellos y también lamentablemente se han muerto muchos familiares que pelearon toda su vida por este momento y que no alcanzaron a verlo”, afirmó Schujman.
La escuela Magnasco está señalizada, tiene placas que informan que allí funcionó un centro clandestino de detención, tortura y exterminio. “Jaime Dri que es el único sobreviviente. Hizo en el juicio anterior un reconocimiento judicial del lugar y él describió tal cual lo que después nos encontramos”, manifestó la subsecretaria de Derechos Humanos de la zona sur de Santa Fe y querellante en esta causa. Jaime Dri es, además, el único sobreviviente de la Quinta de Funes y la Intermedia: “su memoria es increíble, la minuciosidad en el relato, en los detalles. Él declaró un montón de veces en Rosario y durante horas y horas, ha reconocido a cada uno de los centros con una minuciosidad increíble. Algunos sobrevivientes creo que han hecho esfuerzos por olvidar y otros por recordar. Incluso en el caso de Jaime él se escapa de la ESMA y es secuestrado luego en Uruguay, por lo que es además testigo del Plan Cóndor”. Sin duda, los sobrevivientes son testigos fundamentales en el desarrollo de las distintas causas por delitos de lesa humanidad, su aporte es imprescindible para el avance en el juzgamiento de los represores. En estos casos en los que se ha hecho difícil reconstruir el camino del terror, su aporte queda expuesto de un modo mucho más evidente. “De La Calamita hay otros sobrevivientes –completó Schujman–, y la declaración indagatoria de uno de los represores, Eduardo Constanzo, fue importante porque aportó muchos datos que después pudieron ser corroborados por otras pruebas. Coincide con lo que declara Jaime y por ejemplo da detalles de cómo fueron ultimados los compañeros en la Intermedia. Según Constanzo, fueron cargados en un avión y arrojados en la Bahía de Samborombón”.

Cerca de la sentencia
La megacausa “Guerrieri II” ingresa en su última etapa: “esperemos que el Tribunal esté a la altura de las circunstancias –expresó Nadia Schujman a Oral y Público– y haya perpetua para todos los imputados que están siendo juzgados por todos los homicidios y que se les den las máximas penas a los que están siendo juzgados por el delito de asociación ilícita, así lo pidió tanto la fiscalía como las querellas. Creo que con la cantidad de prueba que se produjo en el juicio no tienen otra opción que esta, y además tuvimos la buena noticia que cuando estaba alegando justamente la querella de H.I.J.O.S. y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, ese mismo día salió el fallo de Casación confirmando las sentencias a perpetua en la primera etapa de esta causa. Así que los pedidos de los imputados reclamando beneficios y demás porque no estaba firme la condena se terminaron”. Aunque no está confirmada la fecha en que el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) de Rosario, integrado por Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros, informará su veredicto, sí se sabe que será antes de fin de año, posiblemente el viernes 20 de diciembre, día en que también se conocerá la sentencia en el juicio por delitos de la humanidad cometidos en la provincia de Salta.

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