21 dic. 2013

(Por La Retaguardia) Recién llegado del Foro Mundial de Derechos Humanos realizado en Brasilia, dialogamos nuevamente con Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, acerca de la iniciativa museográfica que continúa impulsando el gobierno nacional para el Casino de Oficiales de ese ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio, a pesar del desacuerdo de un importante grupo de sobrevivientes y organismos de derechos humanos.


“Fue un evento extraño para mí, con muchísimas mesas y actividades. Creo que eso hace que se diluya un poco, pero por otro lado sirve para visibilizar a muchos invisibles. Vi mucha gente que era de los pueblos originarios, del Amazonas, de muchas etnias. Nuestra participación fue más que nada como observadores, llevamos parte de nuestros materiales, pero sirvió también para desactivar algunos intentos raros de instalar alguna idea acerca de la famosa resignificación que se le quiere dar a la Escuela de Mecánica de la Armada”, explicó Víctor Basterra en relación al Foro Mundial de Derechos Humanos del que participó como sobreviviente de ESMA y en representación del Instituto Espacio para la Memoria (IEM), junto con Silvina Manguía.
En este sentido, Basterra hizo una interesante diferenciación en relación a la perspectiva que se tiene de los derechos humanos en Brasil y Argentina: “en Brasil o parte de América Latina, el tema se ve desde otras perspectivas y la idea de la justicia está un poco huérfana. El avance de la Argentina fue establecer el término punitorio como elemento final de todo esto, y después construir todo lo demás. Es decir, acá se pide objetivamente juicio y castigo. En Brasil, por ejemplo se habla de la justicia transicional, y en la presentación del Foro hubo toda una movida en la que noté que hay como una especie de interna en el gobierno brasilero, donde hay quienes impulsan una visión punitoria, de justicia, y hay otra que habla de verdad y reparación, como si dijera ‘sí, reconozco que maté a toda tu familia, ¿cuánto vale?, 50.000 dólares, tomá’, y se acabó el partido”, afirmó Basterra a Oral y Público, en una conversación que estuvo acompañada por un permanente sonido, como si otra persona estuviera marcando. El propio Basterra explicó que es algo que ocurre habitualmente en esa línea telefónica, que pertenece a un familiar suyo: “es un sonido que tiene esta línea y yo me pregunto qué pasará en esta línea. Son siete golpes de número, no sé qué pasa”.
En cuanto al proyecto museográfico que el gobierno nacional tiene decidido realizar en el Casino de Oficiales y que prevé inaugurar el 24 de marzo de 2014, Basterra consideró: “se están charlando las modificaciones que se quieren hacer, pero hay un sector, una línea de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que se quiere apropiar del Casino de Oficiales y lo quiere hacer a través de una instalación. Tienen mucho dinero para eso y han establecido un proyecto que ha sido podado en muchos aspectos. Yo no vi el último proyecto, pero sí el primero, y con un grupo de sobrevivientes nos opusimos abierta y directamente a que se hiciera algo en el Casino, ya que para nosotros tiene que quedar tal cual está y que nadie meta la mano. Si quieren hacer algo que lo hagan dentro de cien años, pero mientras estemos los sobrevivientes ahí dando testimonio, no. Cuando estemos muertos puede que sí, será sobre nuestras cenizas pero ya será otra historia. Además, aspiran a que las visitas sean interactivas para cuando nosotros no estemos, pero eso que lo dejen justamente para cuando no estemos; sin embargo ellos lo quieren hacer para el 2014. El día que se abrió el debate en la Secretaría de Derechos Humanos, yo planté que no solamente estábamos los sobrevivientes sino también las guías que hacen el recorrido todos los días. Y Oscar Parrilli (secretario general de la Presidencia) nos vino a mostrar todos los visitantes que tiene la Casa de Gobierno y los pocos que tiene la ESMA, pero a mí no me importa eso, yo no quiero hacer un Disneylandia de esto”.
“Esto no es una atracción turística, esto es un recordatorio”, dijo enfático Basterra y añadió: “si alguien quiere ir como turista será para saber la historia argentina y cuáles son las consecuencias y el contexto en el que se dieron las cosas. Cuando uno va a Auschwitz sabe que ahí sucedió un Holocausto, una cosa espantosa, pero la ESMA da lugar a muchas interpretaciones porque hay un montón de expresiones que se están dando en este momento que no tienen nada que ver con la tragedia que sucedió en la Argentina. Acá te dicen que hay que cubrirlo con alegría, pero así estás buscando el olvido, más tarde o temprano vas a decir que nos reconciliemos con las fuerzas armadas, incluso con aquellos que torturaron e hicieron desaparecer gente, pero yo aspiraría a que nunca suceda eso, por eso estamos tomando las prevenciones”.
En este sentido, el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (EMVyJ) realizó hace unos días una conferencia de prensa en la que se reveló parte del contenido de documentación secreta del Poder Ejecutivo sobre el tema. Por ejemplo, se dio cuenta de un convenio de cooperación y colaboración entre la Secretaría General de Presidencia de la Nación, la Secretaría de Derechos Humanos y la Universidad Nacional de San Martín para el desarrollo de un “proyecto museográfico integral del Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio de la Ex ESMA (Casino de Oficiales)”, a inaugurarse el 24 de marzo de 2014.
En su décima cláusula, se establece que “las partes involucradas se avendrán a las pautas de seguridad y confidencialidad propias de la seguridad presidencial”. Esto se opone a los “Principios fundamentales para las políticas públicas sobre sitios de memoria” del Instituto de Políticas Públicas del Mercosur, que plantea: “el diseño institucional de los sitios de memoria debe incluir mecanismos de transparencia, monitoreo y evaluación que permitan la rendición de cuentas y el control por parte de la sociedad, incluyendo la ejecución presupuestaria”.
Cabe recordar que esta propuesta museográfica se lleva adelante en el edificio del Casino de Oficiales de la ESMA, que fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2008, y como tal considerado intangible por la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación, por lo que una puesta museográfica en ese lugar podría alterar sus valores como espacio memorial.
Además, constituye una prueba tanto para el juicio que se está realizando actualmente ante el Tribunal Oral Federal N° 5, como para los tramos que se encuentran en instrucción y que serán elevados próximamente a la instancia de oral y público.
A su vez, el EMVyJ convocó realizó el sábado 14 de diciembre un acto político cultural bajo la consigna “Ante la historia oficial, la memoria es del pueblo”. Se desarrolló en la vereda de la ESMA, ubicada en Avenida del Libertado al 8100, y participaron bandas musicales, obras de teatro y luego se leyó un documento. Las actividades fueron acompañadas por una radio abierta que realizó la Red Nacional de Medios Alternativos.
Para Basterra, se trata de un problema que hay que resolver incluso ante la justicia, porque existe una cuestión jurisdiccional: “se debe respetar la autonomía del otro y más la que tiene el IEM (ente a cargo de la administración del edificio Cuatro Columnas y del Casino de Oficiales). Esta autonomía es invalorable y hasta hace unos años era el ejemplo que se quería seguir en otras provincias, que es cuando el movimiento de derechos humanos no está involucrado con la partidocracia; es decir, que haya diversidad pero nadie lleve agua para su molino. Esto es de un colectivo que alcanza a todo el país y eso hay que respetarlo, no hay que montarse sobre una idea y convertirlo en un hecho cierto y que nadie hable más. Hay un montón de personas que estamos en esta historia”.
Un montón de personas cuya opinión debería ser escuchada. Los sobrevivientes, con todo el aporte que han realizado para que hoy ese lugar sea un espacio para la memoria, merecen tener voz y voto sobre lo que allí se haga. Podrá decirse que, ahora, ese predio es de toda la sociedad. Suena muy lindo. Pero es más de ellos que de nosotros. Aunque algunos demuestren pensar lo contrario.

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