12 ene. 2014

(Por La Retaguardia) El referente del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo y de la Fundación Pelota de Trapo se refirió a la situación actual de la niñez y consideró que es peor hoy que hace diez años. También habló de su trabajo con un sector de la población que pareciera “marcada para morir” y su intento de “inyectar vida a quien está inmerso en muerte”.


“Con ternura venceremos” es un concepto de Alberto Morlachetti, referente del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo y de la Fundación Pelota de Trapo, que Alfredo Grande retomó para titular esta entrevista realizada en su programa Sueños Posibles.

-Alfredo Grande: ¿Por qué no nos das un panorama actual de la Fundación Pelota de Trapo en relación a las becas provinciales y de lo que vos pensás respecto de la situación de la niñez, que es uno de tus grandes desvelos?

-Alberto Morlachetti: Respecto a las becas, que son las obligaciones provinciales en relación a las obras no gubernamentales que son las que más atienden chicos, hay siempre una mora de parte de la provincia sobre todo en las áreas de Casa de Niños, jardines maternales especialmente, y en los hogares. Eso va produciendo afectaciones, cierre de sectores vitales para la atención de la infancia, dañando objetivamente cualquier trabajo porque nosotros tenemos emprendimientos productivos que nos permiten zafar parte del drama de la financiación de darle de comer a muchos chicos, comer, atender, abrigarlos, abrazarlos, todo ese tipo de cosas que necesita incluso de gente que esté dispuesta a atenderlos. Pero Daniel Scioli está blindado, así como está blindado políticamente, cualquier crítica que vos le puedas hacer no le toca, es de madera el hombre, no tiene corazón.

-AG: ¿No tiene corazón en el sentido afectivo o también político?

-AM: Yo creo que políticamente no tiene ni corazón, es muy difícil Scioli, tiene ese rostro que es siempre el mismo, dice las mismas frases, las mismas cosas permanentemente, y lo mismo hace con la infancia. Puede estar en el incendio en Claromecó, pero cuando los chicos tienen hambre no está, es un ausente, pero, bueno, es así la vida en este país.

-AG: ¿Cuál es el panorama que ves respecto a algo que se le dio mucha importancia en su momento que es la asignación universal por hijo? ¿Ha mejorado el tema del hambre en la infancia, o ya está como neutralizado?

-AM: Creo que el tema de la asignación universal te lo responde, de alguna forma, el Observatorio Social, cuando habla de los diez millones de pobres que hay en el país, y que creo que no mensuran exactamente la realidad del Gran Buenos Aires, del Gran Rosario. En la Argentina no solamente no hay una década no ganada, sino también otra frustración más donde los niños están absolutamente olvidados. Este gobierno que sostiene a Evita como uno de los pilares se ha olvidado totalmente de ella, porque Evita ponía a los niños en un lugar realmente de privilegio, pero eso se ha olvidado totalmente, este es un gobierno que está dedicado a buscar a las monedas y no a encontrarse con sus niños que son el futuro, el porvenir está negado para nuestros pibes.

-Fernando Tebele: ¿Cuánta gente atendía la Fundación Pelota de Trapo y en qué los atendía hace diez años y cuántos chicos atiende hoy y para qué?

-AM: El Programa Casa de Niños de la Provincia de Buenos Aires lo generamos aquí, después se hizo ley pública. Nosotros teníamos que hacer con Casa de Niños, que es el programa vital y fundamental, desayuno, almuerzo, merienda, mandarlos a los niños al colegio, cuidar sus dientecitos de leche, su primer cuaderno, su primera fotografía, que los odontólogos vean al ratón de las monedas, que los médicos revisen sus pulmones, eso se sigue haciendo y son doscientos chicos. Nosotros no podemos recibir más porque no tenemos posibilidad alguna. Nosotros empezamos hace muchísimos años, 36 años aproximadamente.

-FT: Pero para tener una medida, ¿ustedes hacían esto con los chicos en 2002 y lo siguen haciendo ahora con la misma cantidad de chicos?

-AM: Hay mayor demanda ahora, yo lo digo como lo siento, pero para mí ahora es peor que antes, porque vos ahora tenés problemáticas que no tenías en 2002. No hay que olvidarse de que cuando nace el Programa Casa de Niños, para mí el programa líder de la provincia de Buenos Aires, uno de los más efectivos, era para los hijos de los trabajadores, ahora se ha transformado para los hijos de los excluidos. Nosotros estamos atendiendo a mamás y a niños que el sistema considera excedentes demográficos, no los prepara como ejército de reserva y mucho menos para mano de obra. Estamos trabajando con un sector al que el sistema no lo tiene realmente en cuenta, no los mira, y si lo hace los mira de reojo. Otro problema que se agrega es la magnitud del paco que nosotros no teníamos en 2002, porque las mamás que venían en 2001, 2002, tenían 30 años, hoy tienen 18, 19 años, y el paco es muy fuerte, la droga es muy fuerte en las familias hoy, porque mucha gente vive de eso, de eso se vive. Por ejemplo, cuando hablamos de trabajo infantil la gente habla del trabajo rural, no, eso es una macana de la gente que hace el universo estadístico, las peores formas del trabajo infantil, a las que se refiere la OIT, es la venta de droga y la prostitución. En toda la periferia de todas las ciudades de la América Latina la gente vive fundamentalmente de la venta de droga, o de la prostitución infantil. Hablo de una población que está marcada para morir, esta población es excedentaria para las sociedades actuales, no están contempladas. Nosotros estamos trabajando con esas poblaciones y tratando de inyectar vida a quien está inmerso en muerte, es una tarea muy compleja, muy difícil, porque cuando hay poblaciones que están en situación de riesgo muy grandes, hay procesos también de deshumanización, donde inescrupulosos utilizan el asistencialismo para tener de rehenes a nuestros chicos más pobres.

Durante años el Movimiento Nacional Chicos del Pueblo organizó anualmente una gran marcha que reunía a miles de niños y niñas que recorrían distintas zonas del país bajo la consigna “El hambre es un crimen. Ni un pibe menos”.

-Irene Antinori: Yo sé que tenés mucha polenta, sos muy convocante y que ustedes tienen mucha fuerza para gritar a viva voz que el hambre es un crimen. ¿Qué es lo que están pensando para hacer una nueva marcha multitudinaria?

-AM: Nosotros estamos pensando ahora en volver a nuestras viejas marchas de cuatro mil kilómetros, recorriendo varias provincias, para que en las localidades de alguna forma viaje la esperanza por esos caminos o esas heridas, ya no sé cómo definirlas, son esas venas abiertas de América Latina que quedan ahí. Estamos pensando en salir de Misiones, de Puerto Iguazú, pero estamos pensándolo, hay varias organizaciones, porque no hay muchas salidas tampoco, si no salimos a los caminos, ¿quién te escucha? El problema es que no te escuchan, cuando yo digo que Scioli es de madera es porque no te escuchan. Cuando alguien me dice ‘la democracia está para reclamar’... pero no, no te escuchan. A mí me maravilla que la gente gane mucho dinero con su salario, pero cuando yo escucho que el sueldo mínimo que piden por ejemplo en provincia es de nueve mil pesos, me pregunto ¿y la gente que gana mil, los que ganan cuatrocientos? ¿y la gente que gana mil quinientos, y nuestros jubilados? De los que están en blanco, el cincuenta por ciento gana menos de cuatro mil pesos, ¿y los que están en negro? Entonces tenemos que ponernos de acuerdo en lo que queremos y salir, que para nosotros es salvar a nuestros niños. Hay que sembrar esperanzas, yo veo que la marcha es sembrar esperanzas para nosotros, no es que la marcha vaya a transformar pero ayuda a empezar a transformar.

Alfredo Grande cerró la entrevista con Alberto Morlachetti afirmando que en realidad la marcha ayuda a transformar pero también implica una transformación: “supongo que todos los que adherimos a esa marcha y queremos colaborar, sostenerla, amplificarla, es porque también nos hemos transformado a través de tu trabajo, del de Laura Taffetani y el de tantos otros que están en la Fundación, ocupándose de aquellos de los que nadie se ocupa”. En efecto, Morlachetti, la Fundación Pelota de Trapo y el Movimiento Nacional Chicos del Pueblo se ocupan de –en palabras de Grande– los pobres de toda pobreza, de los desafiliados del sistema, que no aparecen en los discursos de casi nadie.

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