31 may. 2014

(Por La Retaguardia) Con la consigna "No al desalojo, sí a la expropiación", los trabajadores del Hotel B.A.U.E.N., recuperado hace once años, realizaron el miércoles 28 de mayo un festival en Avenida Callao al 300 de la Ciudad de Buenos Aires, para mostrar fuerzas ante desalojo ordenado por la jueza Paula Hualde, cuyo plazo se cumplió el 15 de mayo. Dialogamos con Federico Tonarelli, integrante de la cooperativa, quien aseguró que mantendrán la lucha para lograr la expropiación definitiva del edificio y garantizar la continuidad de su funcionamiento.

“Para nosotros es un día importantísimo. Estamos manifestando públicamente la convicción de no disolver la cooperativa, continuar con la autogestión, no rifar el patrimonio público, decir no al desalojo, intentar que esa liquidación de millones de pesos a favor del Estado finalmente salga para que el Estado pueda hacerse del edificio y buscar con los trabajadores una alternativa”, manifestó entusiasmado Federico Tonarelli, a través del móvil realizado por Luis Angió durante la emisión del programa radial La Retaguardia, en medio del festival por la expropiación definitiva realizado esta semana en las puertas del B.A.U.E.N. Allí actuaron, entre otros, La Beriso, La perra que los parió, Killertrip, Incorrectos y Attaque 77 y los organizadores estimaron la asistencia de cuatro mil personas.
“Fuimos apoyados por infinidad de artistas que han estado hoy y miles de chicos y chicas compañeros militantes del mundo social, político, cultural. La verdad que estamos contentísimos, emocionados, estamos haciendo un gran acto y esperamos que esto venza la inercia que hasta ahora no nos permitió ganar, pero somos optimistas, tenemos mucha confianza en que va a salir todo bien”, agregó Tonarelli.
El conflicto se inició hace muchos años, prácticamente desde la propia construcción del Hotel en 1977 a partir de un crédito pedido al Banco Nacional de Desarrollo (BANADE) en el marco del Ente Autárquico Mundial 78. El destinatario de ese préstamo fue Marcelo Iurcovich, quien no pagó siquiera la primera cuota. En diciembre de 2001, los dueños del hotel lo cerraron dejando a más de cien familias en la calle. Sin embargo, los trabajadores se organizaron y lo recuperaron en 2003, y desde ese momento lo autogestionan.
En la actualidad, el conflicto es con la firma Mercoteles, que dirige un cuñado de Iurcovich, y que fue reconocida como propietaria del hotel por una sentencia de 2007 que cuenta con la firma de la jueza comercial Paula Hualde. La misma magistrada que este año solicitó el desalojo del edificio ubicado en Avenida Callao 360.
En estos momentos, las instancias jurídicas están agotadas, ya que en los últimos años la Cámara de Apelaciones confirmó el fallo de desalojo, y la Corte Suprema rechazó el recurso de queja que había presentado la cooperativa. Los trabajadores incluso habían realizado una denuncia penal en 2012 que, si bien consiguió suspender el desalojo, luego fue finalmente archivada.
Ahora la solución depende del tratamiento y aprobación en el Congreso Nacional de alguno de los proyectos de expropiación presentados: “en lo político la cosa está como siempre, tenemos proyectos presentados en la Cámara de Diputados, ahora se sumaron dos proyectos más de otros legisladores nacionales. Hay que dar una respuesta de carácter político urgentemente, los plazos jurídicos están vencidos y nadie quiere realmente una situación que provoque las fuerzas de seguridad en la puerta del hotel, con pasajeros, con comensales, sería una locura absoluta. Así que estamos a la espera de que quienes tienen las herramientas políticas para resolver esto se pongan las pilas y fallen a favor de la cooperativa”, señaló Tonarelli en diálogo con La Retaguardia.
Ante la inminencia del desalojo, los ex dueños del hotel crearon incluso una página de internet a través de la que intentaron responder los argumentos de los trabajadores: “también pagaron cartelera pública con lo mismo –agregó Tonarelli–, incluso para confundir a la sociedad usaron la misma estética que utilizamos nosotros... qué podemos decir de ellos. No pagaron los créditos que tomaron del Estado durante casi 36 años; ahora prometen sostener los puestos de los mismos trabajadores en una cifra no menor a 40 del plantel de 130 que somos hoy, trabajadores que fueron empleados de ellos mismos y a los que les quitaron los derechos laborales haciéndolos renunciar y pasándolos de una sociedad a otra durante muchos años... no nos vamos a ocupar de hablar de ellos, nos vamos a ocupar de lo que nos tenemos que ocupar que es de seguir trabajando y de defender el patrimonio nacional, estamos convencidos que la única garantía que tiene el Estado para hacer efectivo el cobro de esta deuda es mientras esté la cooperativa dentro del Hotel, si nos sacan a nosotros y esta gente se hace cargo del hotel nuevamente, probablemente nunca más se pueda cobrar ese dinero que ya lleva 36 años sin pago”.
En cambio, si el Estado expropia el edificio de la Avenida Callao podrá sentarse a negociar con los trabajadores una solución a esta situación, ya sea en forma de alquiler, comodato, o con un préstamo a varios años para poder comprarlo. De esta manera, el Hotel B.A.U.E.N. seguiría siendo autogestionado por los mismos trabajadores que hace once años lo recuperaron tras el cierre y abandono de sus anteriores dueños. Quienes vivimos aquellos días en los que el edificio estaba tapiado y abandonado, los que vimos entrar a los trabajadores para limpiar el lugar y ponerlo a trabajar al nivel en que lo hacen hoy, nos volvemos a plantear, en este momento crucial, qué es el derecho a la propiedad.

0 comentarios:

Publicar un comentario