12 sept. 2014

Los trabajadores esperan una
solución política
(Por La Retaguardia) El 10 de setiembre se cumplió el plazo previsto por una orden judicial para desalojar el Hotel B.A.U.E.N. Ese día, los trabajadores realizaron sus tareas como siempre, pero también organizaron una radio abierta y reflexionaron sobre estos años de autogestión, luego de que los dueños anteriores cerraran el hotel en 2001 dejándolos en la calle. Dialogamos con Marcelo Ruarte, uno de los referentes de la cooperativa, sobre esta jornada y los 11 años de vida de la cooperativa Buenos Aires Una Empresa Nacional.


El Hotel Bauen se construyó en 1977 a partir de un crédito otorgado por el Banco Nacional de Desarrollo (BANADE) a Marcelo Iurcovich, y fue inaugurado para el Mundial de Futbol de 1978. Los dueños jamás pagaron una cuota del préstamo y en 2001 cerraron el edificio. Los trabajadores se organizaron y dos años después reabrieron el hotel, al que autogestionan desde entonces.
Esta última orden de desalojo fue emitida por Dra Paula Hualde, a cargo del Juzgado Comercial Nº9, pero no es la primera: la misma magistrada había firmado un pedido similar hace siete años. “Nosotros veníamos ya con algunos tropiezos que tienen que ver con lo jurídico, esta es una general de las empresas recuperadas, el acoso de las patronales contra los juzgados y la justicia que no termina de atender estos procesos nuestros y pulveriza esto, queriéndole devolver la empresa a quienes la cerraron”, explicó Marcelo Ruarte, referente de la cooperativa, a La Retaguardia. 
“Esta orden fue hace siete años –continuó–, y la reactivan otra vez, porque nosotros en estos años también hicimos cosas desde la cooperativa en el marco jurídico, fuimos embarrando la cancha y diciendo quiénes eran y quiénes son estos empresarios y la ligazón de ellos con el poder de la dictadura por un lado, con el menemato después y los créditos que nunca se devolvieron. Semejante empresa con créditos nuestros, del Estado... y después el acumulamiento, el enriquecimiento de esa familia. Todos estos fundamentos se los hicimos saber a la jueza. Llevamos adelante un hotel que cuando volvimos estaba vaciado, desguazado, así como todas las empresas recuperadas el trabajador las repunta, y no se queda, discute, trabaja, consolida una gestión que no deja de ser sustentable, en otro contexto, entonces hoy es un día de zozobra, de incertidumbre, pero de a poco va apareciendo la pata política que es la que va a frenar en definitiva esto porque ya nosotros toda hendija, toda posibilidad que tuvimos o toda instancia en cuanto a lo jurídico lo hicimos, pero ganaron ellos, ellos son beneficiados por la justicia”.
El diálogo con Marcelo Ruarte se produjo el mismo miércoles 10 de setiembre por la noche. Sobre esa jornada, afirmó: “lo de hoy, si bien era una situación engorrosa e incómoda porque no entendemos cuál es el comportamiento de la justicia, también es un día de discusión, porque se creó un lindo debate, han venido compañeros de otras empresas recuperadas, políticos, gremialistas, y ahí se generó un ida y vuelta discutiendo problemáticas que tienen que ver con el derecho al trabajo, con la propiedad privada, me parece que fue un ámbito en donde más allá de lo del desalojo, entendimos que hemos madurado en posicionamiento en nuestros puestos de trabajo. Así como decimos que este hotel es de todos, también entendemos que por sobre todas las cosas somos la garantía para que estos patrimonios vuelvan al Estado y espero que este Estado, que este gobierno se dé cuenta y que los proyectos que tenemos en el Congreso tengan el tratamiento que se merecen”.
Entre los distintos proyectos de ley que se presentaron por la expropiación definitiva del Hotel, el último lleva la firma del diputado del Frente para la Victoria (FPV) Héctor Recalde, ex integrante de la CGT que lidera Hugo Moyano. “Por lo menos que (el hotel) nos lo cedan a nosotros como en un comodato de alquiler, para poder seguir gestionándolo, seguir generando empleo, toda una lógica que difícilmente haga un empresario, me parece que estos empresarios se tienen que abstener de volver a estos lugares porque los van a volver a cerrar, los van a vender y nosotros habremos perdido la posibilidad de seguir con nuestra fuente de trabajo”, aseveró Ruarte.
En relación a por qué no se han aprobado estas iniciativas, a pesar incluso de tener la cooperativa una cierta cercanía con el actual gobierno nacional, Marcelo Ruarte manifestó: “creo que hay miedo, es como que todo esto que cuento no es un basamento firme, conciso que trascienda, esto que es la diaria en las empresas recuperadas es como que no les ha cerrado en muchos aspectos. Como que a la justicia le resulta más fácil: en vez de estudiar estos fenómenos que  son producto también de quienes hicieron sucumbir al país en 2001..., pero creo que la mayor parte de culpa la tienen quienes dicen que son presidenciables pero después se escapan en helicóptero; pero la justicia en vez de arremeter e indagar un poco más sobre estos procesos lo que hace es tratar todo con liviandad. Tiene una mirada muy frágil y lo mejor que le puede pasar a ellos es otorgarles otra vez el hotel a estos empresarios que lo van a vender o cerrar, pero lo que menos van a hacer es generar puestos de trabajo. Pero los gremios, los sindicatos, también nos vendieron en complicidad con la justicia y con la patronal, hay estructuras que aún están en una situación de inercia y les cuesta un montón remontarlo, les resulta mejor estar sentados un sillón viendo pasar la vida, ganando guita a costilla de las desigualdades que sufre el trabajador”.

Del Bauen al B.A.U.E.N.

“Si bien no habilitamos la piscina o la discoteca que tenía, nosotros remontamos el hotel en un 90%. Las 200 habitaciones son parte de la disponibilidad del hotel y tenemos alrededor de 500 plazas; tenemos dos restaurantes, uno que hace de desayunador del pasajero, otro que está en la calle. El de la calle es una obra nuestra completa en cuanto a la capitalización, a la rentabilidad que produce la autogestión. Eso habla a las claras de la seriedad con la que tratamos las cosas, pero con una filosofía distinta de gestión. No hay que olvidarse de que el Hotel era todo un nido de ratas y cucarachas y sin embargo nosotros invertimos bastante en él, hay muchas cosas por mejorar, pero tampoco nos queremos enloquecer, somos responsables del servicio que damos, y en ese contexto avanzamos en la responsabilidad de lo que damos, desde una taza de café a una habitación para que pases la noche”, expresó Marcelo Ruarte.
Quienes comenzaron a pensar en la autogestión tras el cierre por parte de la familia Iurcovich fueron 30 personas, hoy trabajan en el Hotel Bauen 150: “multiplicado por dos o tres que son nuestros hijos, somos alrededor de 400 bocas que se alimentan del Bauen”, agregó Ruarte, quien comenzó a trabajar allí en 1979 y desde entonces fue portero, maletero y recepcionista: “el derrotero común de toda empresa”, según sus propias palabras.
En algún momento fue presidente de la cooperativa Buenos Aires Una Empresa Nacional (B.A.U.E.N.) y hoy es un referente de esta lucha: “las empresas recuperadas nunca dejan de ser una empresa, es una situación de mucha desventaja porque son empresas viejas y eso en nuestro rubro se resiente un poco más, pero tenemos un Consejo de Administración en el medio con toda la jefatura, cada una con un responsable, que son nuestros compañeros, como los mismos que componen el Consejo, y por arriba la Asamblea que es la soberana donde se discute todo lo que concierne a la cooperativa, desde una inversión hasta el comportamiento de un compañero, todo pasa por ahí”, explicó Ruarte.
En este punto, le consultamos acerca de si dentro de la cooperativa habían podido romper con la escala jerárquica que se da habitualmente en las empresas y que se ve, incluso, en muchas recuperadas. Al respecto, reflexionó: “nosotros tenemos un común denominador porque cuesta llegar al punto de equilibrio, y generalmente vivimos reproduciendo figuras patronales, pero es parte de lo que venimos mamando desde hace tantos años, y esta historia es todo lo contrario, aquí no está el patrón, aquí sos vos, en la medida que aceleres el tiempo de capitalizar lo que te da esta historia tenés la suerte de ver un poquito más allá del compañero común, de aquel que entra o se potencia como un socio de la cooperativa, pero no deja de ser una linda historia. Me parece que es una historia que no deja de tener sustentabilidad, pero quizás no solo en el marco del 100% comercial, sino que abarca otras aristas, el comportamiento humano, como persona”.

Pasó la fecha de la orden de desalojo y el Hotel Bauen continúa funcionando. Sus trabajadores permanecen atentos a cómo seguirá el accionar judicial, en este caso en manos de la jueza Paula Hualde, mientras tanto mantienen la autogestión de la cooperativa que ellos mismos construyeron luego de que los dueños anteriores intentaran dejarlos en la calle.

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