4 abr. 2015

Foto: Colectivo Simbiosis Cultural
(Por La Retaguardia) El 30 de marzo de 2006, cinco menores de edad y una joven embarazada murieron como consecuencia de un incendio en el taller textil clandestino en el que vivían y trabajaban. Como en todos los aniversarios, el Colectivo Simbiosis Cultural re-pintó el mural que se hizo sobre uno de los portones del galpón ubicado en Luis Viale 1269 del barrio porteño de Caballito, que simboliza la imagen de cuatro personas que deberían estar en prisión como responsables de lo sucedido. El programa Tengo una idea, que se emite por Radio La Retaguardia, dialogó con Juan Vázquez, integrante del Colectivo, sobre la situación actual de la causa penal.

“Estamos recordando un año más del incendio que se llevó la vida de seis personas, pero también estamos recordando todo lo que esto implicó. Ese incendio, esas muertes visibilizaron un sistema de producción textil que es enorme. Después de 2001 fue la segunda industria que creció y lo hizo bajo esas condiciones. En este lugar vivían y trabajaban 60 personas, estaba habilitado solo para cinco máquinas pero funcionaban 40. El edificio en sí es o era un galpón de 50 metros que estaba dividido por un entrepiso de madera donde vivían todas las familias. El incendio se dio precisamente ahí por la tensión eléctrica. Había seis o siete familias grandes viviendo allí, personas solas también, todos tenían su ventilador, eso hizo que empezará el fuego. Después había otro entrepiso más en el que se guardaban las telas”, describió Juan Vázquez del Colectivo Simbiosis Cultural.
Wilfredo Quispe Mendoza tenía 15 años, trabajaba y dormía en ese galpón. Allí también murió. Al igual que Juana Vilca Quispe, una joven de 25 años que estaba embarazada, y cuatro niños, Elías Carbajal Quispe (10 años), Rodrigo Quispe Carbajal (4 años), Harry Rodríguez (3 años) y Luis Quispe (4 años). “Ahí vivían muchos más chicos, el incendio se inició a la tarde cuando los chicos estaban por llegar, aún no habían llegado sino la tragedia hubiese sido peor”, aseguró Vázquez.
El integrante del Colectivo contó que el incendio generó gran cantidad de allanamientos por parte del gobierno porteño que por aquel entonces encabezaba Jorge Telerman: “la tragedia visibilizó este sistema de trabajo, y la única alternativa que el gobierno vio fue esto de allanar los talleres. La consecuencia fue que muchos dueños de estos sistemas de producción sacaran a la gente porque las multas eran muy grandes, los echaron, había mucha gente en la calle, sin haber cobrado; entonces las marchas empezaron a cambiar y ya no eran para pedir justicia por las familias que murieron sino que eran también con la consigna ‘no queremos más allanamientos’. Nosotros pensamos entonces que ese momento era el indicado para mejorar las condiciones en el rubro textil, en las organizaciones bolivianas, en los intereses de quienes dependen de este sistema de trabajo, pero eso lo lograron desviar siempre, entonces hoy por hoy estas condiciones laborales siguen igual”.

Proceso judicial

En diálogo con el programa Tengo una idea, Juan Vázquez se refirió a los responsables de esta tragedia: “una semana antes, los testimonios de las personas que vivían ahí dicen que fueron personas del gobierno de la ciudad a controlar que funcionaran solamente cinco máquinas. Eso está en la causa, supuestamente ellos vinieron y vieron solo cinco máquinas, no vieron el entrepiso, no vieron las cuarenta máquinas. Sabemos que vinieron a sacar plata y se fueron. Los dueños del galpón son Jaime Geiler y Daniel Fischberg, que tienen varias marcas trabajando y vendiendo en la Avenida Avellaneda; ellos se excusaron desde el primer momento diciendo que ellos solo alquilaban el lugar, o sea que les alquilaban a (Luis) Sillerico y (Juan Manuel) Correa, que son los dos encargados, y que esa era la única conexión que había con ellos. Sin embargo, ellos eran los dueños de todas las máquinas que funcionaban allí, las prendas que cosían eran para sus fábricas, y cuando empieza el incendio Sillerico, que era el encargado que traía a la gente de Bolivia, no llama ni a los bomberos, ni a la policía, sino que lo llama a Fischberg. Los únicos que estuvieron procesados y detenidos fueron Sillerico y Correa, mientras que Geiler y Fischberg no fueron ni procesados, nada. La causa está detenida, el único querellante que se mantenía es el papá de Harry, el nene de tres años que muere, pero bajo las amenazas y la imposibilidad de conseguir trabajo acá se fue a Bolivia y hoy por hoy no tenemos contacto con él. Sería importante que él apareciera, para que se agilice la causa, porque si no estamos en serio riesgo de que proscriba, y por lo tanto la propiedad podría venderse y todo el rastro de lo que pasó quedaría olvidado”.

Visibilización

El Colectivo Simbiosis Cultural se conformó hace aproximadamente ocho años, y está integrado en su mayoría por bolivianos trabajadores y ex trabajadores textiles que se han animado a hablar y a problematizar lo que sucede en los talleres clandestinos y la opresión que se vive allí. En este sentido, Vázquez remarcó que justamente es necesario que se visibilice esta problemática: “después de ya nueve años pareciera que ya no hay talleres textiles y todo esto a nosotros como Colectivo nos ayudó a entender todas las implicancias que hay en un taller, porque no es solamente un taller, no son islas, no es una persona dispuesta a explotar a otra, sino que hay todo un sistema que viene atrás, desde La Salada, pasando por otros lugares como Avenida Avellaneda, Once, pasando por todos los que compramos en esos lugares, todas las radios de la colectividad boliviana, los medios, que están dispuestos para que los costureros sigan cosiendo. Está (Juliana) Awada, la esposa de (Mauricio) Macri, que tiene su propia marca que trabaja con los talleres textiles; nosotros tenemos una compañera que bordaba en un taller, en estas mismas condiciones, insignias de la Policía Federal. Incluso mucho antes de que apareciera la Policía Metropolitana un compañero nos comentó que ya sabía cómo eran los uniformes porque los estaba cosiendo en un taller en las mismas condiciones. O sea todas esas connivencias tiene este sistema de trabajo textil, entonces me parece que es importante como medios, como personas, visibilizar un poco esto”. En la Ciudad de Buenos Aires existen actualmente alrededor de 3500 talleres clandestinos.
En cuanto a la causa judicial, Vázquez afirmó que se debe hacer hincapié en que se acepte la presentación de nuevos querellantes: “hay dos personas que se quisieron involucrar como querellantes, pero el juez no las terminó aceptando, hay que hacer la mayor presión posible para que se acepte a otros querellantes”. Este es uno de los principales objetivos del Colectivo Simbiosis Cultural respecto al incendio de la calle Luis Viale: lograr que la causa no se cierre y puedan ser juzgados los responsables de la muerte de cinco menores y una mujer embarazada. Mientras tanto, el sistema de confección continúa tal cual, como si nada hubiera sucedido.

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