5 jul. 2015

Carta de la niña abusada a su mamá.
(Por RNMA) En la emisión de Enredando las mañanas del martes 30 de junio entrevistamos a María Feliciana Bilat, víctima de violencia de género, quien en agosto de 2009 puso fin a la relación con su marido, Nicolás Balerdi, a quien posteriormente denunció también por el abuso de su hija mayor. En esta charla, Feliciana explicó su larga lucha judicial a punto de tener un veredicto y las dificultades que existen para que la justicia y las instituciones escuchen la voz de los niños abusados. Además, se refirió a la colaboración con otras organizaciones y destacó la importancia de poder concientizar sobre la gravedad de esta problemática. Durante el juicio, el fiscal Juan José Ghirimoldi pidió la absolución del acusado, tal como la defensa; la querella, en cambio, pidió 10 años de prisión. La sentencia será el 14 de julio.

María Feliciana Bilat convivió con su marido y padre de sus dos hijas durante 4 años a los que describió como sumamente violentos: “al punto de tener miedo de que él me mate, y justamente por eso no me animaba a separarme, porque ejercía una violencia y una manipulación donde yo estaba muy limitada. En agosto de 2009, ya una vez separada, hago esta denuncia por violencia de género y una medida cautelar por tres meses; en diciembre de ese mismo año se hace una re-vinculación entre él y mis hijas, y en el mes de abril de 2010 mi hija mayor me cuenta los abusos sexuales que estaba viviendo por parte de su progenitor. Por supuesto yo no dudé en ningún momento de la palabra de mi hija y al día siguiente realicé la denuncia en el juzgado de instrucción número 31 de Capital Federal”.
La etapa de instrucción de la causa llevó más de 5 años: “idas y venidas al cuerpo médico forense, entrevistas psiquiátricas, psicológicas, cámaras gesell, una serie de cosas que la justicia demanda que sea así pero que es absolutamente desgastante; una no está informada, no tiene conocimiento, mientras tanto tiene que ir conteniendo a las hijas porque la vida sigue, entonces recae demasiado peso sobre una sola persona, y de parte de las instituciones, hay algunas que a veces no colaboran demasiado con todo este proceso”, relató Bilat en diálogo con Enredando las mañanas.
Al momento en que Bilat realizó la denuncia, sus hijas tenían 4 y 2 años. “La denuncia la hice por la nena mayor –continuó– y fue muy desgastante. Como una no tiene conocimiento de qué se trata todo esto, nos tratan un poco como ganado, nos llevan, nos traen, nos sacan, una no sabe qué está pasando adentro del consultorio con su hija. Con los años uno se va fortaleciendo, empieza a estudiar y a entender un montón de cosas de cómo son los movimientos. En un momento de la etapa de instrucción un juez subrogante del juzgado 31 sobreseyó al progenitor de mis hijas por falta de mérito. Pudimos apelar y revocamos la medida y fue procesado en setiembre de 2011. Procesamiento que luego fue confirmado. En ese momento me dieron a mí desde el juzgado de instrucción el derecho al artículo 346, que nos permite realizar la solicitud de elevación a juicio oral, del cual hice uso por supuesto”.
Las audiencias comenzaron el mes pasado en el Tribunal Oral Criminal Nº17 de la Ciudad de Buenos Aires. Este viernes 3 de julio comenzaron los alegatos. Al respecto, Bilat manifestó: “estamos convocando a quienes estén interesados en poder apoyar no solamente a las víctimas de esta causa sino a las millones de víctimas que hay, tratamos de visibilizar el abuso sexual infantil que existe sobre todo en el ámbito intrafamiliar donde hay más confianza, hacemos un trabajo con varias ONG para concientizar socialmente porque uno cree que esto no sucede hasta que nos pasa. Esto sucede mucho más de lo que creemos, mucho más de lo que vemos en los medios que en este último tiempo estamos viendo y escuchando demasiado, pero la voz de los niños y las niñas lamentablemente no suele ser escuchada, muchas veces por sus propias mamás, y por la propia justicia tampoco. Los chicos hablan, lo hacen como pueden; por supuesto que para un niño, una niña abusada de 4 años en este caso, no va a una pericia a sentarse con un absoluto desconocido en medio de todo un trauma y una revolución emocional y psicológica inmensa, y empieza a contar lo que le pasó, son criaturas que están viviendo un trauma difícil de relatar. He notado en varios casos, en la mayoría, que la palabra de los niños no es tenida en cuenta, nos hacen ver a las madres como las locas, algo de esto un poco se habló en las audiencias que se están llevando adelante, somos siempre las locas, prostitutas, sucias, descuidadas, que sería lo de menos que nos juzguen a nosotras el tema es que están juzgando también a niños y niñas como si fueran títeres”.
En este punto, Bilat criticó cierta forma en que se manejan parte de la justicia y algunas instituciones: “consideran que las madres en la mayoría de los casos alienan a los hijos e hijas, les llenan la cabeza diciéndoles que se tienen que sentar y decir esto y esto, cosa que es absolutamente irreal. Cuando uno se empieza a involucrar en estos temas y tiene contacto con otras víctimas, se escucha esto de que no podemos confiar en los peritos del cuerpo médico forense, que se supone que son quienes protegen a nuestros hijos e hijas, son quienes los escuchan. Pasa lo mismo con los jueces, son quienes deben escuchar la palabra de nuestros hijos y creerles porque los chicos no pueden mentir sobre algo que desconocen. Los peritos y los mismos tribunales se basan mucho en que no hay lesiones físicas en los cuerpos de los chicos; pero en la mayoría de los casos no hay lesiones físicas, pero sí emocionales y psicológicas, hay innumerables. Yo como mamá en mi casa lo veo todos los días, no lo vi solo el día del relato, y esto también fue constatado por peritos, hay dibujos que la nena manifestó  en algunas de las entrevistas, dibuja a su progenitor desnudo, dibuja los genitales y del pene hace una línea que sale y ella dice que es el pis, señala dónde ese pis el progenitor volcaba sobre su cuerpo. Hay muchas cosas que se pueden ver, el miedo, la vergüenza, la culpa, el relato fragmentado, por otro lado lo que son las pesadillas nocturnas, mi hija particularmente tuvo una época de tricofragia, que es la ingesta de pelo, salivación constante, autoflagelación, deseos de suicidio. Todo esto eso el tribunal no lo tiene en cuenta porque eso lo dice la mamá, no lo dice la nena, esto no lo ve ningún perito, por supuesto los peritos no viven conmigo en mi casa y no ven que ella sufría pesadillas, la ingesta de pelo no es algo que haga delante de los demás, es algo que veo yo que soy la mamá. Y me costó también descubrirlo porque la nena se escondía para hacerlo. Si no escuchan a los hijos, mucho menos escuchan a las madres”.
En diálogo con Enredando las mañanas, Bilat insistió en la importancia de creer en la palabras de los niños: “es como si las madres estamos inventando todo esto, no entiendo cuál sería la mirada de los tribunales, que estamos aburridas, no sabemos qué hacer y empezamos con todo esto. La palabra de la madre no sirve, insisten mucho en quién vio esto, entre los peritos. Son preguntas que están de más porque eso es algo que vio la mamá. Hablo por todos los casos, no solo el mío, todo lo que declaremos no es tenido en cuenta. Lo problemático es que tampoco es tenido en cuenta lo que los chicos dicen, los pedidos de ayuda, relatos, dibujos, juegos, todo esto que se ve en las entrevistas periciales tampoco son tenidas en cuenta”.
De todos modos, Bilat aseguró que confía en el tribunal que está llevando su caso: “confío en que no se va a aplicar la justicia patriarcal y misógina que estamos acostumbradas la mayoría de las mamás que denunciamos. Lo único que queremos es proteger a nuestros hijos y nuestras hijas, pareciera que esto a la justicia no le gusta y en la mayoría de los casos toma revancha con sus venganzas judiciales. Hay casos muy emblemáticos como el de Andrea Vázquez o Laura Amodeo, donde la justicia se vengó porque las mamás denunciaron para proteger a sus hijos y lo que hicieron fue reversión de tenencia a favor del progenitor, abusador o pedófilo. Por todas estas cosas cuesta mucho denunciar”.
Durante los alegatos, la fiscalía al comando de Ghirimoldi y la defensa pidieron la absolución del acusado, Nicolás Balerdi, y la querella una condena a 10 años de prisión. La sentencia será el martes 14 y todo apunta a la absolución, aunque con la justicia siempre conviene esperar.

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1 comentarios:

  1. Si el fiscal no ha acusado debe ser que no tiene pruebas para hacerlo. El acusado puede ser inocente...

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