8 dic. 2015

¿El chavismo cae de Maduro?
Tras la derrota del chavismo en las legislativas, Luis Angió dialogó durante su programa Otras Voces Otras Propuestas, con el periodista venezolano Modesto Emilio Guerrero. El analista dejó su opinión acerca de por qué se llegó a esta derrota y qué implica en la región. (Por La Retaguardia)

"Fue la primera derrota de carácter nacional. El referéndum revocatorio de 2007 no cambió nada, porque incluso a los ocho meses se votó el referéndum que se negó en esa primera. Esta tiene importancia institucional, política, social, tiene importancia jurídica e internacional", comenzó Guerrero mostrando preocupación en su análisis.

—Otras voces, otras propuestas: ¿Veías que podía llegar a haber una derrota?

—Modesto Emilio Guerrero: Sí, en todas las entrevistas que hice, en lo que escribí, me guié por esta concepción: el chavismo tiene todas las posibilidades de perder. Si gana es por casualidad o porque es muy fuerte, tienen muchas raíces. Solo dependía de que las raíces del chavismo le permitieran una reacción sorpresiva. Bueno, es curioso, hubo reacción. Los movimientos, a pesar del cuestionamiento duro que tienen contra el Gobierno, la burocracia, la corrupción, etcétera, se enfilaron detrás del voto chavista y se taparon un poco la nariz, y llamaron a votar. Excepto uno, todos militaron detrás del voto chavista. El chavismo reaccionó abigarrado detrás del temor a lo que venía. Pero fue superior la realidad, la realidad es la primera definición. Todo estaba en contra: un colapso comercial del consumo que lleva más dos años, que no es soportable por nadie —ni los hindúes con Mahatma Gandhi al frente—, dos años de imposibilidad de conseguir productos alimenticios y de higiene básicos en los mercados. Una recesión de cuatro años y medio que ha generado un descalabro total de la producción en general y que no se le ve salida inmediata porque depende básicamente para un país tan monorrentista como Venezuela del precio del petróleo; y el precio no solo no sube, cae, entonces es más grave. Y porque los otros problemas más graves —tan graves como esos, pero de fondo, históricos— no se solucionaron, no fueron remontados. Hay muchas producciones nuevas, por ejemplo, hace dos semanas se inauguró una gigantesca planta de producción de autobuses. Excelente. Pero la gente no come autobuses. El segundo hecho es la delincuencia. La inflación venezolana es la más alta del mundo. Si no lo dijera la derecha, como lo dice, sería verdad igual. Tiene un control de cambio tan alocado, tan irresponsable en términos técnicos que entre 10 bolívares por dólar y el precio del dólar en paralelo hay más o menos mil puntos de diferencia. Desquicia todo, y lo más que más se desquicia es la confiabilidad del ciudadano. Estados Unidos ha logrado en diecisiete años largos, pero sobre todo en dos años y dos meses, triturar la confiabilidad, lo que se llama en ciencias políticas la gobernabilidad, que se basa no en la cantidad de cargos o puestos de alcance ni en la visibilización que tengan los líderes o los Gobiernos, se basa en lo que crea la gente. Y la gente creyó y sintió que eso no era más soportable.

—OVOP: Da la sensación de que con este proceso se perdió la oportunidad. Maduro le decía al empresario "aflojá, porque, si no, te tengo que expropiar". Pero no lo expropiaba.

—MEG: Metió presos a dos gerentes de una multinacional de ropa que aumentó 600%, adelantándose a diciembre. Los detuvo 48 hs. y los liberó. Alrededor de dos años atrás metió presos a sesenta gerentes. Todo eso está bien, pero no cambia nada, son retoques a una realidad que es mucho más cruda que esa, más compleja. Y él cree que con eso es suficiente para dar impactos mediáticos y políticos. La burguesía es capaz de aguantarse sesenta presos y luego te saca la gobernabilidad en la vida diaria quitando la confianza de la gente. Eso no lo comprendió Maduro. A lo mejor no había que expropiar a esos comerciantes ni meter precio a nadie. Se evitaba el impacto negativo de andar metiendo precio gente, porque también tiene su costo político.

—OVOP: Porque victimiza al sector de los empresarios.

—MEG: Claro. Y la propaganda internacional, ¿qué es? La que dice Macri. Macri se apoya en una propaganda internacional que tiene algunos elementos de realidad. Un país donde se mete presos a sesenta y pico de gerentes, coño, algo raro pasa ahí. Es muy sencillo, si él quería evitarse todas esas acciones punitivas —correctas en forma táctica, pero incorrectas en comprensión estratégica y de contexto—, tenía que haber implementado el control estricto del comercio exterior. Eso es más sencillo, es un armaje jurídico técnico complejo, porque tienes que armar una estructura para eso. Para eso sobran técnicos en el mundo y en Venezuela. Pero todo esto ha llevado dos años, produjo un fenómeno sociopsíquico que es muy difícil de explicar, pero muy fácil de comprender: se llama angustia. Yo nunca escuché a un chavista, militante chavista consciente, gente politizada, decir: "Estoy angustiado". Nunca vi en Venezuela en cuarenta años que viví en ese país a nadie que quisiera emigrar. Estoy hablando de chavistas, no gente de derecha, que esos se fueron como 300 mil —porque ese es el comunismo que se los va a comer vivos—. Estoy hablando de 30 mil, aproximadamente el diez por ciento de la derecha. Emigraron para instalarse en otro país porque están angustiados, entre delincuencia, improbabilidad de consumo, corte de todas las bases de la existencia. Eso no lo vi nunca. Bueno, si lo vi, en el '89, con el Caracazo.

—OVOP: La justicia electoral dice que la derecha no llegó a los dos tercios. ¿Qué pasa desde el punto de vista institucional? ¿El Congreso tiene poder sobre Maduro? (Nota de la Redacción: la entrevista fue anoche, esta mañana se supo que sí alcanzaron la mayoría absoluta).

—MEG: Para algunas cosas. Pero si no logra los dos tercios, tiene muchos límites para actuar sobre la estructura del poder nacional y sobre la Constitución. Algunas leyes van a derogar, pero no van a poder hace mucho más que eso. Ahora depende. Si el Consejo Supremo Electoral no les reconoce los dos tercios, habría que sacar la cuenta. Según el último boletín, ellos tienen ciento nueve diputados, el chavismo cincuenta y cinco, faltan tres. Esos son los indígenas. Yo jamás creí que podría haber diputados indígenas de derecha. Los compró la derecha, los cooptó, o los convenció. Eso es lo que dice la oposición. Hasta que eso no se confirme legalmente, no se sabrá. Pero si logran esos dos tercios, chau chavismo. Desmontan toda la arquitectura jurídica. Las tres cámaras del empresariado venezolano ya pidieron derogar el 6 de enero —el 5 toman posesión— las tres leyes que permiten llamar revolución bolivariana a la Revolución Bolivariana: ley de tierras, ley orgánica del trabajo y ley de aduanas. Luego vienen veinte cosas más que permiten esa definición, pero sin esas no hay maneras de hablar de eso.

—OVOP: Nombraste a Macri, punta de lanza de los sectores de la derecha contra Venezuela, incluso en la Unasur. ¿Quedó muy debilitado, a pesar de Bachelet, de Evo, de Dilma?

—MEG: Se debilita. Primero, porque Bachelet no pesa para nada en la izquierda ni pesa como Estado. No es de izquierda, no pesa en esto. Más bien, en vez de sumarle a la derecha, lo que hace es restarle a la izquierda en su gobernabilidad. Lo mismo que Tabaré, solo que Tabaré a veces es de izquierda, a veces es de derecha. Luego está la crisis brasileña, donde Dilma pende de un hilo, es muy probable que la echen, es probable que no. Pero, en todo caso, que un Gobierno tomado como progresista penda de un hilo, es lo más cercano al triunfo de Macri en Argentina. Quedan Evo y Correa. Correa tiene una crisis monumental interna, una rebelión de la burguesía y la oposición indígena y no indígena, porque se ha ganado la enemistad de los indígenas y muchos movimientos sociales. Está muy debilitado como Gobierno, aunque haya ganado las últimas elecciones. Este año le hicieron cinco rebeliones en Quito. No sé qué va a pasar con él, si va a ganar la próxima elección (le queda un año y medio). Y Evo Morales se somete a prueba nuevamente y es probable que gane, porque es como Chavez, gana todo. Es un fenómeno personal y político. Ahora, ¿cuánto pesan Bolivia y Ecuador en la geopolítica latinoamericana? Casi nada. Estados Unidos puede pendular, modificar la geopolítica post-ALCA, 2005 en adelante, que es la nueva geopolítica latinoamericana, digamos a la izquierda. La puede controlar con Evo y Correa adentro porque ellos no le hacen daño, no le afectan sustancialmente. Va a haber una gritadera permanente de Evo contra eso. Bien, maravilloso por Evo. Y de Correa también. Pero eso no va cambiar nada, porque no son gobiernos o Estados-Nación que incidan sobre otros. Argentina sí, Brasil sí, Venezuela sí. Ese es el secreto.

—OVOP: El chavista que votó se debe de sentir desamparado.

—MEG: Ese es el gigantesco debate que ya había en el chavismo hace dos años y que ahora deja de ser un debate interno para ser un debate mucho más social, mucho más ampliado, que afecta la estructura de las autoridades del chavismo. Varios dirigentes del chavismo han reaccionado y han dicho: "Basta de caretas, hay que decir que hemos metido la pata". Viene una situación dura y eso puede provocar una reacción positiva. Así como Macri solo ganó electoralmente, le falta pasar la batalla social, le falta derrotar a las masas o a los sectores o sociales con las medidas que va a empezar a tomar. Si no derrota al movimiento social argentino, de muy poco le servirá haber ganado las elecciones; en Venezuela esa batalla es mucho más sencilla, porque la oposición solo ha ganado una institución, que no es la más importante del país. No es un país que el Congreso tiene un gran peso, como Brasil. Eso una institución que sí tiene mucha visibilidad, sobre todo porque tiene uno de los canales de televisión visto del país, Asamblea Nacional de Televisión —la oposición acaba de anunciar que va a modificar el canal—. Si la oposición, con el poder en la Asamblea Legislativa, no logra apoyarse en un sector social grande, que vaya del antichavismo al chavismo, para promover un referéndum revocatorio de alcanzar el poder nacional, y el Gobierno reacciona y los movimientos obligan al Gobierno a reaccionar, puede haber un repunte e impedir que en 2017 se pierda el Gobierno nacional. Si no hay esa combinación, sencillamente, vamos a una derrota inevitable. Una derrota conduce a otra derrota si no es superada por una victoria. O el chavismo se pone las pilas y da vuelta todo eso para remontarlo, o habrá otra derrota que siga a esta. Y eso solo se logra si el Gobierno de Maduro entiende que lo que ha hecho para cumplir el mandato de Hugo Chaves en octubre de 2012, cuando le encargó demoler el estado burocrático burgués rentista y sobre sus ruinas edificar un estado comunal; si Maduro no comprende que es la única salida que tiene, salvo capitular —que es la otra opción que está discutiéndose en Venezuela—, pactar un Gobierno de transición para evitar la derrota electoral de 2017, solo queda la acción revolucionaria —o llamala como quieras—, que significaría el Estado, modificar el sistema en la política económica. Porque, es sencillo, recapturarías la confianza popular dentro y fuera del chavismo.



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