13 abr. 2016


Concluyendo años de conflicto sin resolución, el gobierno porteño terminó por desalojar a los vendedores ambulantes de la calle Avellaneda, en el barrio de Flores. Entre ayer y antes de ayer, los trabajadores fueron corridos de sus puestos en la vereda con palos y gases; luego, una vigilia policial garantizó que no volvieran a instalarse. Carina López Monja, militante del Frente Popular Darío Santillán y periodista, realizó la cobertura del conflicto y dialogó en Radio La Retaguardia con Otras Voces Otras Propuestas, conducido por Luis Angió y Rosaura Barletta. (Por La Retaguardia)

Foto: www.eldiariodebuenosaires.com

"El operativo entre la Federal y la Metropolitana fue desproporcionado e inusitado. Coparon la calle Avellaneda a lo largo de unas diez cuadras, desde Nazca hasta Segurola. A las 7 de la mañana de ayer había un efectivo cada metro y medio, en la puerta de cada local. Sorprendía, además de camionetas y motos sobre Avellaneda y las calles linderas", relató López Monja. La periodista explicó que la tensión fue en ascenso y que recrudeció el enfrentamiento cuando "los manteros comenzaron a plantear la necesidad de trabajar cortando las intersecciones de Avellaneda. Hubo forcejeos fuertes y un intento de la policía de cercarlos. Hoy avanzó y hubo represión, heridos y detenidos. El gobierno de la Ciudad está planteando un escenario de avanzada feroz".
Un comerciante de un local se dirigió antes de ayer a los medios presentes expresando la opinión de un sector importante de la sociedad: "Estaba cercado de policías un comerciante de la Asociación de Comerciantes de la calle Avellaneda que decía agradecer el compromiso del actual jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta de limpiar el espacio público. Es la concepción que tienen de quienes trabajan y viven día a día de poner sus mantas y vender con el sol, el frío, la lluvia en el medio de la calle por necesidad concreta", consideró la periodista.
"Hace tiempo que intentaban llevar adelante este desalojo y el gobierno porteño impulsa estos operativos de llenar y abarrotar de policías una zona con la idea de despejar cada lugar. Los comerciantes nos contaban que ya se hizo en Acoyte y Rivadavia y que esperaban que siguiera Once después de Avellaneda", relató López Monja sobre la planificación de los operativos. "Una mujer de 60 nos contó que no tiene quién la tome para trabajar y que vive de eso, que ella trabajaría para los empleadores de la calle Avellaneda. Su propuesta es pagar un monotributo, regularizarse y poder ir a un lugar cercano a Avellaneda y a las vías para poder trabajar con ese flujo de gente. La única opción que dio el gobierno porteño fue cerca de la zona de Once, lo que para muchos complica la situación y por eso el rechazo de muchos trabajadores y trabajadoras de trasladarse a esa zona", informó sobre las versiones de una posible salida laboral.
"Este conflicto data de mucho tiempo, incluso antes de los gobiernos de Macri; ya con Aníbal Ibarra hubo conflictos sobre cuáles eran los espacios públicos para las personas que venden en la calle. Lo que se ve es una solución represiva a un problema que debería resolverse con política. La economía informal es un problema de los gobiernos en todo el país", consideró la militante.
Sobre la posición de los comerciantes, López Monja señaló que es probable que no todos piensen lo mismo: "Lo que sí hay es una voz hegemónica agrupada que se expresa a través de asociaciones civiles y ONG en todos los lugares de comercio de este tipo. En estos años les hice entrevistas a los ‘Amigos de la calle Florida’, también de la avenida Rivadavia, etc. Es decir, se generan grupos de presión asociados a cámaras de comercio, muchos de ellos apoyados por la Cámara Argentina de Pequeñas y Medianas Empresas que ha invertido dinero diciendo cuánto pierden, según ellos, por la venta ambulante o lo que ellos llaman la economía ilegal". Los manteros de Avellaneda aseguran "que no hay competencia, que lo que ellos venden tiene que ver con otra cosa y que incluso hay una complementación en materia de mercadería. Se ha comprobado que estos locales son los que operan con talleres clandestinos en la zona de Flores, hay casos y pruebas concretas sobre cómo ha crecido el comercio textil clandestino y los insumos que generan para los locales".
Sobre las denuncias de que existen mafias detrás de los vendedores ambulantes, López Monja expresó: "He visto gente que trabajaba de manera individual y con otros. Cuando uno habla de una economía informal tan grande que incluye a millones de personas que habitan nuestro suelo, lo que se demuestra es que en esa situación de informalidad puede haber relaciones injustas entre quienes trabajan pero el Estado no lo puede resolver de forma represiva anulando la posibilidad de estas personas de acceder a un trabajo formal o en blanco", concluyó.


0 comentarios:

Publicar un comentario