24 abr. 2016


Las formas de comunicación entre los detenidos durante el Terrorismo de Estado; la importancia de las palabras, las cartas y la poesía para mantener la resistencia a pesar de las inhumanas condiciones en las que se encontraban. En Oral y Público volvimos a comunicarnos con la ex presa política de La Rioja. También hablamos de la instancia de alegatos en la Megacausa que se desarrolla en esa provincia. (Por La Retaguardia)

Foto: La poesía de Schaller acerca de las cartas de Lucila Maraga a Luis Gómez.

En 2014, la Red Nacional de Medios Alternativos realizó su 11º Encuentro de la Comunicación Comunitaria, Alternativa y Popular en La Rioja. En el marco de la mesa sobre Derechos Humanos, "Los juicios, Milani y los medios de comunicación", Lucila Maraga relató los modos de comunicación que tenían dentro de las cárceles. Ella estuvo detenida entre 1975 y 1982, primero en La Rioja y luego en el Penal de Devoto de la Ciudad de Buenos Aires. Al igual que su pareja, Luis Lucho Gómez, que se encontraba en la Unidad Penal 9 de La Plata, había sido “blanqueada” por la dictadura cívico militar por lo que se consideraba una presa política.
En aquella oportunidad, Maraga relató: “no sabíamos el tiempo que íbamos a estar, así que teníamos que vivir nuestros días de la mejor manera. Y ahí surgieron las distintas formas, previo a lo que son los famosos caramelos: escribir lo que cada uno conocía, sabía, y guardarlo como un tesoro, porque eso significaba que era conocimiento, que se podía compartir con otros compañeros”. Lo importante en estos casos era conseguir un papel, generalmente utilizaban el de cigarrillo al que le sacaban la parte de metal, donde escribían con la letra más pequeña que podían. "En caso de requisas teníamos que tragarlos, entonces había que envolverlos de cierta manera para que no se destruyeran cuando los tragáramos porque teníamos que rescatarlo después -señaló entre risas-. El ingenio en eso también se ha ido probando, cómo mantenerlo de la mejor manera, y era envolviéndolo en ese papel plateado que le habíamos sacado antes al papel de cigarrillo con nylon, y se sellaba. De esa manera, en el momento de la requisa el caramelo se tragaba, sin agua, porque no había tiempo para buscar agua, era un compromiso de cada una de las que teníamos el caramelo tragarlo y defenderlo para que después esos conocimientos los pudiéramos seguir transmitiendo”, detallaba Maraga.
En la última emisión de Oral y Público retomamos con ella la temática de las vías de comunicación entre los presos. “El medio de comunicación interno que teníamos entre nosotras, lo hacíamos a través de los caramelos, de las letrinas, de los caños de la cama, pero pudimos tener también esa comunicación con los compañeros, que eran cartas que entraban y salían de la cárcel y que te exigían pensarlas muy atentamente, porque eran censuradas. Vos tenías que transmitir un mensaje de tal manera que pudiera salir de la una cárcel e ir a la otra y que los compañeros entendieran lo que vos querías transmitir. Ese ha sido todo un trabajo de cada uno de nosotros para poder expresar a través de las cartas, tanto a los compañeros como a nuestras familias, porque todas las cartas que salían y entraban eran censuradas”, explicó Maraga.
“La primera carta que llegó al penal de La Plata fue la mía, porque había que comprobar los vínculos con las personas con las que nos escribíamos y por esas cosas de la vida mi familia había hecho la comprobación de vínculo con mi compañero; o sea que cuando se decidió que podíamos escribirnos desde la cárcel, el vínculo con mi marido, con Lucho, estaba comprobado, o sea que inmediatamente pude escribirle y por eso es la primera que llega a La Plata”, expresó Maraga quien se encontraba en aquel momento detenida en Devoto, mientras Lucho estaba en la Unidad 9 de La Plata.
“Mi compañero hizo que la carta circulara por todas las celdas –continuó- y fue todo un alboroto. Plutarco Schaller, que era un compañero de La Rioja, escribió entonces una poesía hermosa de cómo esta carta con sus palabras podía escribir tantas cosas desde lo que es la ternura, el amor, lo que puede ser compartir esta vida que nos tocaba, a cada uno en cárceles distinta, y habló de todo lo que podemos hacer en resistencia a ello. Cuando me tocó dar testimonio en la Megacausa, leí la parte final de esa poesía porque quería demostrarle a los jueces, a las defensas, cómo aún estando en situaciones tan difíciles y complicadas, de tanto sufrimiento y dolor, teníamos la capacidad, en este caso Plutarco, de escribir algo tan hermoso, significativo, tan lleno de vida, con tantas esperanzas y fuerzas, dando muestra de esa resistencia”.

La poesía de la resistencia

Maraga leyendo la poesía de Schaller
durante una exposición.
Plutarco Schaller es sobreviviente y testigo en las causas contra el ex jefe del Ejército, César Milani, y por la apropiación del diario El Independiente, del que fue fundador. Hoy tiene 87 años pero continúa escribiendo, tal como lo describió Lucila: “siempre pensando en cómo hacer avanzar estas causas, porque su propósito es hacer justicia”.
Maraga señaló además que la poesía de Schaller, llamada “De Lucía para Lucho”, los marcó muchísimo: “en el sentido de que no es solamente un transmitirnos a través de una carta palabras sueltas sino que cada uno transmitía un contenido en cada palabra y que a cada uno nos tocaba descubrir qué nos quería decir cada compañero, cómo la comunicación puede llegar de distintas maneras aún a lugares tan difíciles y tan controlados”.

“Cuando la alegría puede galopar el éter en un capullo de papel es que han sobrevivido sorteando aviesos elementos valerosos pilotos de tormenta.
Ayer tras largo y tenebroso silencio, Lucho recibió misiva de su esposa desde otro penal y es un tremendo sí a la vida cuando en un sobre pueden viajar una mujer y su aroma es que los barrotes resultaron vulnerables.
Las letras no han sucumbido y los silencios fieros fueron sonorizados con el cantarino torrente del amor.
Ante la mínima fisura, se filtró el abedecedario haciendo revolotear la ternura en una frase simple, límpida, mi querido Lucho.
Negra fue la vigilia de la tormentosa noche, el oleaje corrosionó con odios, semidioses enfermizos entonaron el sadismo por el solo aleteo de una carta nos trae la nueva buena del retorno a la luz…".

Fragmento de “De Lucía para Lucho” de Plutarco Schaller, Penal de La Plata 1979.

Alegatos

El 6 de agosto de 2015 comenzaron las audiencias del juicio por la Megacausa La Rioja por delitos de lesa humanidad cometidos desde 1975 en esa provincia. El día de la conversación con Lucila Maraga había iniciado los alegatos de las defensas, y previamente había sido el turno de las querellas y las fiscalías. Sobre estos últimos, Maraga señaló que fueron palabras de aliento e incentivo porque reconocieron todos los años de lucha de los testigos: “se valoriza que centren su trabajo en la importancia que tienen los testimonios en los juicios porque sin ellos no se podrían llevar adelante de la misma manera. La explicación que han dado de cada una de las acusaciones que se le hacen a los 16 imputados, permite que la gente dimensione lo que significa cuando nosotros decimos allanamientos, tormentos, asociación ilícita, y eso abarca mucho, son acusaciones muy fuertes. En esta causa se suman los delitos sexuales, y la fiscalía ha hecho una fundamentación impecable en cuanto a cómo cada una de estas acusaciones merece cárcel común y efectiva para los imputados, y fundamentalmente acá en La Rioja que con esta causa las víctimas también nos hemos animado más a dar a conocer lo que fueron los delitos sexuales. Además de decir que no hubo una guerra sino un terrorismo estatal que se llevó adelante a través de la represión, del plan sistemático y planificado que han tenido”.
Como es habitual, las alocuciones de querellas y fiscales se enfrentan al contenido de los alegatos de las defensas, que dieron inicio este jueves 21 de abril: “en el caso del abogado defensor particular del (ex) juez (Roberto) Catalán, que es el primer civil que se juzga en La Rioja, dijo que para él hubo una guerra, que no considera estos delitos como de lesa humanidad, con el mismo sentido que nosotros los consideramos, e hizo una defensa a rajatabla de su imputado no dándole valor a los testimonios porque ellos consideran como que son cosas que nosotros las decimos, nos ponemos de acuerdo entre nosotros, no valoran los testimonios en oposición a lo que decían los fiscales. A nosotros no nos gusta ser transmisores de lo que dicen los defensores porque sabemos que en todos los lugares lo hacen con la función de destruir la verdad histórica para imponer una absolución o un perdón para sus defendidos”, expresó Maraga, quien reiteró que los testimonios de los 69 testigos que pasaron por las más de 50 audiencias que se han ido desarrollando fueron demoledores: “hemos visto cuando fueron los alegatos de las querellas y de la fiscalía; cómo los defensores iban cambiando el rostro ante las cosas contundentes que se dijeron, porque realmente no podés negar lo que ha sucedido y las aberraciones que se han cometido. Es llamativo el fundamentar que hubo una guerra, que nosotros nos cansamos de repetir que los imputados tienen un juicio justo con toda la legalidad, y el defensor dice ‘a ellos les tocó otra etapa y ellos también tuvieron su juicio con los códigos que había en ese momento’. Y ese tipo de cosas hemos escuchado durante toda la jornada que son irreproducibles. Sabemos que las van a decir pero duele escucharlas, tratan de bajar el nivel de los testimonios para justificar a sus defendidos, pero nosotros nos fortalecemos con la radio abierta en la calle”.
Efectivamente, desde el inicio de las audiencias se lleva adelante una radio abierta en la vereda de los tribunales: “es importante que la gente que va pasando le presté atención a ese grupo de compañeros que se reúne, llevan sillas, mate, carteles con fotos de los represores, es todo un apoyo a todo eso que está sucediendo adentro de las audiencias. El objetivo es romper esta impunidad que se ha instalado por tantos años en Argentina, estos personajes todavía tienen quiénes los apoyan, y mientras exista esa impunidad vamos a seguir teniendo la impunidad que tenemos ahora. Como siempre decimos, en la Alcaidía de La Rioja se detiene a los jóvenes por portación de rostro, todo eso se está viviendo también en nuestra provincia y se está ignorando que estamos en una misma lucha, y es bueno que la justicia abarque todo lo que ha sucedido porque eso que pasó, en el caso nuestro que estamos recién llegando a un juicio después de 40 años, ha afectado profundamente a nuestro país, a cada provincia, con la destrucción de las economías, lo que han sido los procesos educativos, con la cultura, con las cesantías que hubo, los cierres de las fábricas, entonces es como que se ha ido incorporando que no han sido, no son juicios que son particulares porque alguien ha sufrido un tormento, sino que se está apuntando a toda la destrucción también política y económica que han hecho en ese momento y que aún hoy seguimos teniendo las consecuencias de eso”, aseveró Lucila Maraga al hacer una línea de continuidad entre el accionar represivo de hace 40 años y el que permanece en la actualidad y sus consecuencias.

“Se puede humillar, se puede flagelar la carne, se puede torturar y lo han hecho hasta el hartazgo.
Se puede derrochar hipocresía, se pueden graduar célebres macabros, pero no acallarán la vida en los retoños.
Por eso cuando una carta nos sacude con un ‘mi querido Lucho’, allí se acrisolan fuerzas indomables, llámese amor, fe, convicción o coraje.
Compañera Lucía, esos mensajes indelebles, viajeros de caminos inauditos no quedarán sin respuesta.
Respondo por Lucho y todos nosotros que en esta otra página de barbarie será nuestra posdata universal”.

Fragmento de “De Lucía para Lucho” de Plutarco Schaller, Penal de La Plata 1979.

Aquí estamos, Lucía, Lucho, Plutarco, escribiendo posdatas hijas de aquellas resistencias.

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