10 nov. 2016


Por primera vez en la historia argentina una ex víctima y actual sobreviviente de la trata de personas se constituyó como querellante en un debate oral en el que no sólo enfrenta a sus proxenetas sino también al Estado. Alika Kinan fue rescatada del prostíbulo El Sheik en Tierra del Fuego en 2012 y emprendió un profundo trabajo para reconocer que no había habido consentimiento en sus años de esclavitud. Hoy, a días de haber empezado su juicio y haber declarado durante cinco horas todo lo que vivió, Alika es una referente de la lucha abolicionista del movimiento de mujeres y sostiene, sin tapujos, que el reglamentarismo es letra para proxenetas. Sobre el juicio, el empoderamiento, la pelea del movimiento y los paradigmas a derribar, Alika habló en La Retaguardia con Fernando Tebele y María Eugenia Otero. (Por La Retaguardia)

Foto: Alika Kinan (Foto: laizquierdadiario.com.ar)


“Escucho el spot anónimo que transmitían (realizado por cinco activista de La Plata), me levanto a las mañanas con un repiqueteo de mis compañeras de Las Rojas que me dedicaron una canción, no hay manera de estar mal. Agradezco este acompañamiento y aprovecho la transmisión para darle este mensaje a todo el movimiento de mujeres, toda su parte abolicionista que me ha fortalecido tanto y que me guió en este camino tan duro para poder llegar a declarar”, contó Kinan. Sobre el impulso para otras víctimas, expresó: “Pienso en cuántas mujeres no pudieron declarar en Argentina o en Latinoamérica. Yo pude por la fuerza de las mujeres. Apuesto que vamos bien y tenemos que seguir apuntalando mujeres para que declaren”.

En carne propia

“Estoy atravesando un momento muy difícil, muy complejo, muy duro. Siento que de mi declaración del lunes ya pasaron veinte días y pasaron tres. Es abrir una caja de la que vos querés sacar algo puntual y empiezan a saltar un montón de cosas. Es una caja de pandora. No se puede ser selectiva con los recuerdos, aflora todo. Estos días no sólo combatí con las amenazas y el amedrentamiento que no sé si provoca el gobierno, mis proxenetas o algún otro órgano reglamentarista, pero traté de dominar las piernas y bajar las escaleras para llegar al juzgado a declarar”, rememoró. Kinan contó su punto débil: “Lo que más notaba y no lo podía manejar más allá de que yo tengo un ejercicio hecho sobre los nervios era que me chorreaban agua las manos. Me salía agua, me iba secando las manos todo el tiempo y los del Tribunal me miraban y me decían '¿está bien, señora?'”, se rió.

Las amenazas

“Yo estaba preparada para otro tipo de ataque que los que recibí. Había pensado que en la instancia de juicio me podían llegar a tirotear la puerta o a tirarme piedras. El último ataque fue muy sutil, muy preparado y organizado. Enseguida me comuniqué con la Procuraduría General de la Nación, el doctor Colombo, con mi abogado y con la Fiscalía General de Ushuaia y cuando llegó el video yo ya estaba en Fiscalía Federal”, explicó. Kinan se refiere a una operación que sufrío cuando estaba denunciando amenazas en la fiscalía. Recibió un video de una escena sexual, supuestamente de su hija. Finalmente se comprobó que no sería ella.
“Hace unos meses atrás me atacaron con los chicos en un supermercado, una proxeneta con su hija. A la proxeneta la conocía, a la hija no. Se quiso tirar encima de los pibes y encima mío. Andaba con tres de los seis. Uno tiene dos años y el otro tiene tres meses. Tenía uno en el carrito y las otras dos estaban al lado mío. Las tuve que empujar a las dos nenas para atrás y ellas no entendían nada. Esta mujer vino corriendo. Me escupió, se me abalanzó, me atacó en el supermercado. Tuve que salir a los empujones”, recordó Kinan. “Así fue día tras día. Las amenazas fueron ataques por Facebook, llamadas anónimas, ataques callejeros de personas que yo no conozco. De mujeres. Incluso cuando estábamos marchando el 19 en el paro de mujeres también aparecieron camufladas entre las mujeres. Fueron transcurriendo los días y se incrementaron todos los ataques. Empecé a recibir llamadas del extranjero”, agregó. Kinan estuvo unos años en el extranjero: “Un tipo me compró en un prostíbulo. Canceló la deuda en el prostíbulo y pagó el pasaje de avión. Él me exigía sexo diario y además hubo varios episodios de violencia de género hasta que golpeó a mi hija. Ahí yo decidí sacármelo de encima de alguna manera porque sabía que me iba a matar. Él apareció en escena, como cualquier violento quedó en evidencia, incluso con una voz de un periodista que le dio lugar terminó diciendo: 'Yo la reducía, le ponía los brazos hacia atrás y le tiraba del pelo y le ponía la rodilla sobre la espalda y la hacía arrodillar hasta que pedía perdón'”, detalló Kinan. “Yo me agarraba la cabeza y pensaba en lo loco que estaba este tipo que lo decía públicamente, pensemos el grado de impunidad, machismo y misoginia. No la ven, no la sienten a la violencia de género incluso cuando la están relatando orgullosos en un programa de radio. Pretendían destruir mis nervios, que no pudiera ir organizada, que no pudiera ser espontánea, que tuviera muchas cosas en la cabeza y que no pudiera sostener lo que es una testimonial de cinco horas como fue”, aseguró.
Kinan estuvo acompañada por personas de la Oficina de Rescate “y tres o cuatro custodios de Gendarmería además de dos custodios personales que pertenecen a un cuerpo especial de la Oficina de Rescate. Las psicólogas también me contuvieron mucho las psicólogas”.

La declaración 

“Mi testimonial fue sin público por pedido de mi abogada, se retiraron también los imputados. Ya quedé libre para presenciar lo que queda del juicio, por eso quise declarar primero. Se me va la vida en este proceso y por eso es muy importante estar en el minuto a minuto. En algunos momentos me tendré que retirar obviamente porque hay situaciones que son terribles para revivir.  Tengo mucha confianza en la sentencia, hay muchas pruebas, creo que son aplastantes mis declaraciones así como las de otras víctimas que preservan su identidad porque han sido amedrentadas y tienen mucho miedo”, contó. “Las estrategias de ellos son, por ejemplo, citar como testigos a otros proxenetas de otros prostíbulos. Una cosa de locos”,m consideró.

Cuando el reglamentarismo es letra para proxenetas

“Uno de los abogados defensores de los proxenetas citó a AMMAR, preguntó si había hombres prostitutos, obviamente toda la sala se rió porque fue muy nefasto. Muy patético, incluso las preguntas que hacían. Era como estar en un taller de trata pero con las mujeres de AMMAR. Lo hablábamos con las compañeras de Las Rojas, hoy por hoy, AMMAR le está dando todo lo que necesitan a los proxenetas y a los tratantes para armarles el discurso y darles fundamentos en un juicio hablando de la prostitución autónoma, de que las mujeres quieren, que lo hacen por voluntad propia”, contó. Para Kinan, “hay pruebas contundentes de que hay seis proxenetas que se dedicaban a trasladar. Uno pagaba los pasajes, otro servía los tragos, otro que recibía a las chicas en el aeropuerto ¿En qué punto entra la parte de autónoma?”, interrogó.
“Si la prostitución se llegase a regular como un trabajo autónomo puede ser en relación de dependencia o por cuenta propia. Cuando hablamos de prostitución en relación de dependencia, ya se trata del delito de explotación sexual como mínimo”, consideró.

Convivir en la sala con la mafia

“Hay compañeras de Las Rojas, del Partido Obrero, de la izquierda en general, de la CTA Autónoma Abolicionista de acá de Tierra del Fuego que es producto del trabajo que estamos haciendo. Todas ellas respiran ese aire denso, dicen que salen con un tremendo dolor de cabeza. El público está todo junto, además, a veces hay que compartir ascensores en el ingreso al recinto. Cuesta mucho sostenerlo, yo tengo mucho ejercicio hecho ya sobre mi conducta, sobre mí estar en ese lugar pero lucho permanentemente con toda esa mafia, que no es una sola, son circuitos prostibularios”, planteó. “Desde los prostituyentes hasta los proxenetas pasando por todo lo que hay en el medio. Tengo confianza porque este juicio tiene mucha perspectiva de género”, señaló.

Los medios tradicionales y el paradigma vigente

Una entrevista que le hizo Miriam Lewin a su hija, también llamada Alika, fue titulada como 'La más bella de las víctimas: habla la hija de una esclava sexual'. Sobre este punto, Kinan señaló: “Miriam no debe haber puesto ese título. Alika estaba enojada, la abogada también, porque fue poco atinado y más en el momento. La nota está muy bien hecha y yo la publiqué porque me gustó y aparte porque Miriam Lewin tiene muy buena perspectiva de género. Las compañeras feministas lo criticaron mucho en mi muro, pero hay mucho trabajo para hacer. Pasamos de una era a la otra y hay movimientos de tierra, se abren las aguas, estamos viviendo eso”, aseguró. Sobre el proceso de cambio, expresó: “ Hay un cambio de paradigma y somos los impulsores, tenemos que seguir construyendo y realizar este proceso y que sea lo menos traumático posible para todos. Somos muchos los que estamos luchando desde diferentes ámbitos, en el plano social, en el plano político, desplazando al machismo e instalando la igualdad de oportunidades tanto para hombres como mujeres y la equidad. Las mujeres venimos con una impronta fuerte y por supuesto que estas formas de comunicar producen una reacción, por eso también atravesamos esta ola de femicidios”. Kinan volvió, además, sobre la responsabilidad del Estado: “No sólo es partícipe por ejemplo del delito de trata, lo cual demostramos en esta instancia de juicio, pero es responsable por acción u omisión. Hoy se está provocando y alentando que las mujeres denuncien, se formen en género, pero no llega la respuesta por parte del Estado. Para el Consejo Nacional de las Mujeres, el gobierno nos ha marcado un presupuesto de 0,80 centavos por mujer y eso es aberrante y patético”, denunció.

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1 comentarios:

  1. Bravo Fernando, gran valentía en exponer esta brutal verdad. El supuesto progresismo de catalogar a la prostitución como un trabajo, como AMMAR es la legitimación de la trata. Bravo

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