27 feb. 2017


Convocamos a María Eva Koutsovitis, de la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria de la Universidad de Buenos Aires,  “Estos anuncios distan mucho de ser parte de un proceso de reurbanización e integración sociourbana”, aseguró Koutsovitis en diálogo con el programa radial La Retaguardia, que conducen María Eugenia Otero y Fernando Tebele. (Por La Retaguardia)

María Eva Koutsovitis forma parte de la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria de la Universidad de Buenos Aires que, junto al Frente Salvador Herrera de la CTA (conformado por organizaciones barriales y comedores) y el Observatorio del Derecho a la Ciudad, lleva adelante un seguimiento de los diferentes procesos de reurbanización e integración urbana que viene anunciando el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: “la verdad que somos muy críticos del modelo de urbanización que el macrismo propone. Seguimos el proceso en el Barrio Los Piletones y también en INTA, Villa 20, en la 31, es decir en los diferentes barrios que el gobierno ha anunciado que, o bien los ha urbanizado, o bien los está urbanizando. Desde la Cátedra en particular nos toca analizar lo que tiene que ver con los servicios de saneamiento, con la infraestructura de agua, cloaca y pluvial, entendiendo que una de las dimensiones que debería comprender un proceso de urbanización es que los servicios públicos se presten en igualdad de condiciones que en el resto de la ciudad formal”, afirmó Koutsovitis en diálogo con La Retaguardia
Koutsovitis explicó que esto no sucede en los barrios supuestamente urbanizados ni tampoco ocurre o se ve como proyección en las zonas que se encuentran en la actualidad en este proceso: “en la Villa 31 en particular el jefe de gobierno inauguró hace pocos días un conjunto de obras y lo hizo en el marco de este proceso de urbanización que vienen anunciando. Esas obras eran fundamentalmente de infraestructura, agua, cloaca, pluvial, tendido eléctrico. Nosotros visitamos esas obras cuando estaban en ejecución, las visitamos finalizadas, analizamos los pliegos y en el marco de la mesa de urbanización de ese barrio escuchamos a los vecinos, a los referentes, y lamentablemente estos anuncios no son del todo ciertos. Si bien se ejecutaron redes de cloaca, agua y pluvial, esos servicios no están regularizados, es decir que la red de cloaca y pluvial se encuentran descargando al sistema de desagüe precario del barrio, por lo que la cloaca no está conectada a la red de AYSA, el servicio no está regularizado, las familias no cuentan con la factura de AYSA como el resto de los habitantes de la ciudad formal, por eso es que nosotros ahí prendemos un alerta y decimos 'ojo, porque esas obras de agua, pluvial y cloaca no son obras regularizadas’, acá no es AYSA quien está prestando el servicio de agua y cloaca sino que el servicio sigue funcionando de manera precaria en el barrio, ya que tanto la red cloacal como la pluvial están descargando a la precaria red de desagüe con la que cuenta el barrio, es decir en el mismo lugar que antes, así que cuando llueva van a volver a inundarse con agua de lluvia mezclada con líquido cloacal”.
En este sentido, Koutsovitis remarcó: “cuando nosotros visitamos las obras lo primero que notamos fue su falta de integralidad. Cuando visitamos obras en ejecución en un pasillo estaban utilizando un material, un diámetro y una metodología constructiva una empresa por adjudicación directa, y en el pasillo contiguo otro diámetro, otro material, otra metodología constructiva, otra empresa por adjudicación directa. Eso nos dio a sospechar que no había un proyecto integral para resolver el problema del saneamiento, y la realidad es que estos barrios atraviesan hace décadas una profunda crisis sanitaria y ambiental, ya que no contar con desagües pluviales, no tener regularizados los servicios sanitarios básicos implica que esa población está expuesta a enfermarse con mucha más frecuencia y sufrir las consecuencias que tiene vivir en un ambiente degradado”.

Igualdad de condiciones

Para Koutsovitis y la Cátedra que integra, un verdadero proceso de reurbanización e integración sociourbana se puede dar si se reducen los niveles de desigualdad y para eso es preciso que los servicios públicos se presten en igualdad de condiciones: “esta asimetría en la prestación de los servicios es el resultado de esa profunda desigualdad. Respecto a Piletones que ha sido un barrio que el gobierno anunció reiteradas veces que fue urbanizado, y es un poco la urbanización estrella del gobierno de la ciudad, también revisamos sus obras, acompañamos a la presidenta de la junta vecinal y a los vecinos en diferentes instancias, cuando las obras se ejecutaban, a posteriori varias veces, y en este caso lo que hizo la Corporación Buenos Aires Sur fue ejecutar las redes troncales de agua y cloaca, no ejecutaron las conexiones domiciliarias por lo tanto hoy quienes viven en el barrio no cuentan con la conexión domiciliaria a la cloaca ni a la red de agua; por otro lado, no ejecutaron un sistema pluvial enterrado sino que ejecutaron pequeñas canaletas por el centro de las calzadas para que el agua de lluvia escurra a través de esas canaletas; el otro día llovió y pudimos constatar que todas las calles quedaban completamente anegadas producto de los excedentes del agua de lluvia”.
Además de las falencias desde la infraestructura, Koutsovitis alertó sobre lo que sucede a nivel ambiental: “tomamos muestras del lago regulador Soldati, que es hacia donde el barrio balconea, y si bien también el gobierno de la ciudad anunció que había llevado adelante su saneamiento, las muestras que tomamos evidenciaban altísimos niveles de contaminación bacteriológica, es decir la presencia de líquido cloacal en concentraciones altísimas y también la presencia de hidrocarburos, lo cual es un problema muy importante porque ese lago regula agua de lluvia, así que el efluente del lago es conducido luego a través de los pluviales de la ciudad. Esta situación pone en emergencia sanitaria y ambiental no solo al barrio sino a parte de la cuenca. Por lo tanto nosotros vemos que el desarrollo de estos procesos lejos de integrar a la población vulnerable de la villa lo que hace de alguna manera es regularizar la pobreza porque quienes viven por ejemplo en el Barrio Los Piletones no acceden al agua, a la cloaca, viven lindando un lago altamente contaminado en un ambiente degradado, precarizados laboralmente y asistiendo a los comedores comunitarios del barrio para poder satisfacer las necesidades más elementales. Tampoco han tenido mejoras edilicias, en su mayoría los vecinos no manifiestan estar mejor que antes”.
En este punto, María Eva Koutsovitis insistió en remarcar su cuestionamiento al concepto de reurbanización e integración del PRO: “nosotros creemos que urbanizar e integrar implica regularizar los servicios públicos para que se preste en igualdad de condiciones que en el resto de la ciudad formal, implica adecuar cada una de las viviendas para poder regularizarlas, implica integrar a esta población y para eso hay que llevar a cabo muchas acciones que tienen que ver con equipamiento comunitario, resolver el problema de la precarización laboral, todas estas acciones que son las que entendemos que permitirían llevar adelante un proceso exitoso de urbanización e integración están ausentes, el PRO lo que ha hecho como política es rápidamente entregar títulos que además implican que las familias deben pagar por esa regularización nominial, eso no tiene como contraparte que esas familias puedan acceder a los servicios como corresponde, ni que puedan además ellos o los barrios integrarse al resto de los barrios de la ciudad, garantizando el acceso al trabajo, etcétera, por lo tanto vemos que no es más que otra forma, también expulsiva, para una parte de los habitantes de la ciudad. La entrega de título permite entonces que esas tierras pasen a formar parte de la oferta del mercado inmobiliario y muchas veces las familias se ven forzadas a vender e irse porque o no pueden pagar o las condiciones en las cuales tienen que vivir continúan siendo inaceptables”.

Voluntad y compromiso

Al ser consultada sobre la manera en que podrían resolverse décadas de postergación en estos barrios, inclusive de parte de gobiernos progresistas, Koutsovitis reflexionó: “sin duda es complejo resolver la problemática de la vivienda, en eso todos estamos de acuerdo, también es cierto que durante décadas ha sido un tema que por lo menos en la ciudad y también en el conurbano, que son las experiencias que conozco, este gobierno, los anteriores y los anteriores no han encarado como una política de Estado. Llevar adelante estos procesos que tienen que ver con garantizar derechos, porque la vivienda es un derecho contemplado en nuestra Constitución, requiere de una enorme voluntad política y también de compromiso por parte de toda la sociedad. La problemática de la vivienda tiene que ver con la desigualdad, quien vive en un barrio informal está condenado a consumir agua que no es segura, a vivir en un ambiente muchas veces degradado, esa infancia que se vive en estos barrios condena a toda esta situación; a mí me parece que encarar estos procesos que tienen que ver con reurbanizar, integrar y de alguna manera intentar achicar esa brecha tan enorme de desigualdad con la que convivimos en la ciudad y también en las áreas metropolitanas debe ser un compromiso de toda una sociedad que está convencida de que quiere una ciudad inclusiva, para todos, que en definitiva quiere o sueña con un país en el que sobre todo no sobren tantos niños. Creo que más allá de la voluntad política, necesitamos generar esos consensos para poder llevar adelante estos procesos porque sin duda son complejos, de largo aliento, llevan muchos años poder concretarse y creo que requieren del compromiso de la sociedad en su conjunto y de muchos actores claves, como las universidades públicas, obviamente los organismos que se encuentran a cargo de llevar adelante estos procesos, de las organizaciones sociales, sindicales, me parece que es un gran desafío, y lamentablemente las experiencias que recogemos no son satisfactorias”.
A modo de ejemplo, Koutsovitis citó al Barrio INTA: “supuestamente también está urbanizado, compañeras nuestras reparten agua envasada en sachet, entonces hemos urbanizado un barrio y sin embargo hay un conjunto de mujeres que con una carretilla sale a repartir agua a los vecinos aún cuando el servicio de agua está prestado por AYSA que cobra. De alguna manera creo que hemos naturalizado una profunda desigualdad en nuestra sociedad y es eso lo que tenemos que desnaturalizar, no está bien que en el Barrio INTA la gente deba consumir el agua que recibe gracias a un vecino desinteresado que en un carretilla la reparte, tampoco es razonable que en el Barrio Los Piletones luego de que reiteradas veces fue anunciada su urbanización quienes viven ahí no cuenten con la conexión a la cloaca, al agua y vivan en ese ambiente degradado y cada vez que llueve se inunden porque han sido malas decisiones las que se han tomado para el desarrollo de esa infraestructura, y como este ejemplo podemos citar tantos como el Barrio Carrillo que es de la ciudad y en donde hace más de 5 años se iniciaron las obras de cloaca y no se terminaron porque la estación de bombeo que recibe todo el líquido cloacal no funciona, entonces quienes viven ahí lo hacen asentados sobre un sistema cloacal colapsado de manera permanente”.
Para Koutsovitis, todas estas cuestiones con las que se conviven en la vida diaria han llevado a naturalizar la desigualdad: “tenemos que tratar de desnaturalizarla, pero entiendo que más allá de que requiere de muchísima voluntad política también requiere del compromiso de todos nosotros como parte de esta sociedad que no debería tolerar determinadas situaciones. Son muchas las situaciones que hemos naturalizado como ver chicos durmiendo en la puerta de un subte. Este gobierno arrancó hablando de la meritocracia, cuando sabemos que el 90% de los niños que nace rico muere rico, y más del 90% de los niños que nace pobre muere pobre por más esfuerzo que haga, también sabemos que los que están en peligro son los niños que a su vez no son una amenaza, creo que sobre todas estas cuestiones es que tenemos que reflexionar, bajar la (edad de) imputabilidad no va a resolver en nada el problema de la inseguridad porque justamente quienes están en peligro son nuestros niños, nuestra infancia, que cada vez que llueve pierde hasta los recuerdos, no puede ir a la escuela, no puede salir de su casa, los lactantes tienen una altísima tasa de diarrea con todos los riesgos que eso tiene, la mortalidad infantil en los barrios informales es muy superior a la de los barrios formales, toda esta situación es la que tenemos que poder poner sobre la mesa y discutir respecto de esto para no naturalizar porque nadie elige dónde nace por lo que es responsabilidad de todos nosotros cuidar nuestra infancia porque de ella depende nuestro proyecto de país”.
A pesar del panorama sombrío, Koutsovitis  cerró la charla con La Retaguardia con una cierta luz: “No soy optimista pero no pierdo las esperanzas”.


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