17 sept. 2018

Entrevista con Anna Rodionova, mamá de Natalia Grebenshicova, luego del fallo que condenó a Mariano Bonetto a prisión perpetua por doble homicidio con alevosía contra su hija y Nuria Couto. Repasó la causa y admitió que “no me lo esperaba. Estaba preparada para seguir luchando”. (Por Colectivo de Medios Populares*)

Anna Rodionova vino a la Argentina en el año 2005 como turista. Llegó hasta Buenos Aires enamorada del tango. “Cuando vine me gustó por todo, más allá de que vine por el tango. Ahí ya empecé a prepararme para la mudanza. En un año hice todo y me vine con mis dos hijos, Natalia y Sebastian. Natalia tenía 5 años y Sebastian 13”. Anna tenía 32 años. Allí empezaron con la difícil tarea de adaptarse a una sociedad bien diferente de aquella en la que se habían criado. “Comenzaron a ir al colegio enseguida. Natalia hizo un tiempo dos colegios: a la mañana iba al colegio ruso en Recoleta y a la tarde iba en el barrio al colegio común. Después siguió solo con el ruso entre 3º y 5º grado. Cuando terminó en ese colegio ya estaba para entrar en el secundario y esa era la pregunta que ella misma se hizo de seguir en el colegio ruso o entrar a una secundaria de acá. Así fue como se anotó en La Belgrano (Escuela de Bellas Artes de La Boca), donde estuvo hasta 3º año”. Pero llegó el 11 de octubre de 2016.
Luego de ese fatídico día, de una lucha incansable de Anna Rodionova y de su abogada Liliana Borysiuk por llegar a tener justicia, Mariano Bonetto fue condenado a perpetua el jueves pasado a prisión perpetua. Los intentos por simular ser un paciente psiquiátrico esta vez no fueron suficientes para conseguir la impunidad de sus actos. “Por un tiempo más, Bonetto seguirá en el Programa Prisma. Su defensa puede apelar el fallo e ir al Tribunal de Casación Penal porque todavía no está firme. Pero sabemos que el resultado que hemos obtenido ayer es muy difícil que lo pueda dar vuelta”, expresó Rodionova. Y agregó: “Siempre dice lo mismo, siempre tiene ese discurso de ocho minutos que ya nadie le cree”.
Pasaron dos años casi, después de esa tarde en Parque Irala en la que Bonetto atacó a Nuria y a Natalia causándoles las heridas que llevaron a sus muertes el 5 y 24 de noviembre respectivamente, para que el Tribunal Oral en lo Criminal y Correcional Nº 22, compuesto por los jueces Ángel Gabriel Nardiello, Patricia Elisa Cusmanich y Sergio Adrián Paduczak, lo condenara a perpetua por mayoría. A lo largo de este tiempo, Anna siempre sospechó que Bonetto, hijo del gerente de una sucursal del Banco de Córdoba en la localidad de Laborde, interfería en los resultados de las pericias psiquiátricas; a eso atribuye que haya sido declarado inimputable dos veces. Pero esta vez no se pudo: el único voto en contra de la condena de la Presidenta Cusmanich no fue suficiente para extender la impunidad. Los fundamentos de cada uno de los votos y de la condena en sí, serán leídos el próximo 20 de septiembre.
Anna llevó una lucha incansable para llegar a esta sentencia que le otorgó la deseada condena al que define como el femicida de su hija: “Para mí que sí, que fue a atacar mujeres. En el tribunal fue difícil comprobarlo porque también estaba este chico Martín, que estaba con Nuria y fue atacado (Bonetto fue condenado también por esta tentativa de homicidio). Para los abogados nuestros y los de la familia Couto no era tan así, pensamos que lo intentó correr para sacárselo de encima. También amenazó a otros hombres que estaban por ahí y que intentaron detenerlo. Por eso no pudimos condenarlo por femicidio, pero para mí lo fue”.
La justicia ayuda a sanar, pero hay una parte de la herida que siempre quedará abierta.
“Ahora estoy un poco más en paz conmigo. Hay una verdad igual que es que a Natalia no me la devuelve nadie, pero fue una forma de conseguir un poco más de tranquilidad y de certeza en este caso”. En todas sus palabras Anna demuestra un vocabulario técnico legal que fue adoptando a la fuerza. Con una voz serena y con su tono ruso predominante, reconoce todo lo aprendido en este camino, aunque esboza que le hubiese encantado adquirir éstos conocimiento en un contexto totalmente diferente: “A lo largo del juicio iban surgiendo mis dudas por poder llegar a conseguir perpetua. La verdad es que no me lo esperaba, yo lo único que sabía es que estaba preparada para seguir luchando”.
Anna refuerza el agradecimiento a todas las personas e instituciones que la acompañaron siempre. Se emociona al recordar los alegatos y los discursos brillantes del fiscal Marcelo Martínez Burgos, y de sus asesores letrados, el Dr. Maldonado y la Dra. Borysiuk. Nunca se olvida de resaltar también el acompañamiento incondicional de la Comunidad Rusa en Argentina y el Colegio Manuel Belgrano. “Los alegatos y los discursos de los profesionales legales siempre fueron brillantes, y el agradecimiento también a los compañeros de Natalia que siempre estuvieron en las marchas, en los cortes, hasta su apoyo en festivales y murales gestionados por ellos. Eso sana y mucho”.
Anna tuvo otros dos hijos en su vida argentina. Le consultamos si había pensado en irse luego del asesinato de Natalia, pero responde sin dudas: “Yo estoy acá y no tengo ni energías ni fuerzas para hacer algún movimiento para irme. La verdad es que ahora no estoy muy bien acá, por todo: por la situación económica y política, y también por lo que pasó. Mi hijo mayor ya está en la UBA”, agregó en el cierre.
Este juicio no solo termina con la impunidad de Bonetto, sino que demuestra que un fallo judicial en contra del patriarcado es posible. Mariano Bonetto preso es un acto de justicia para Natalia y Nuria, pero también es más seguridad para todas las mujeres que caminan este suelo.

*Agencia Paco Urondo/La Retaguardia/FM Riachuelo/Sur Capitalino/FM La Caterva/Radio Gráfica.

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