14 nov. 2018



Así lo anunció Oscar Castelnovo, unobde los periodistas que lo sufrió directamente. Balbuena será indagado por Sergio Torres, juez del Juzgado Federal N°12. Se trata del policía federal que estuvo 11 años dentro de la Agencia de Noticias Rodolfo Walsh y que fue descubierto en 2012 a partir de una filtración producto de una interna dentro del ministerio de Seguridad, entonces a cargo de Nilda Garré. En diálogo con Luis Angió y Rosaura Barletta en el programa Otras Voces, Otras Propuestas, Castelnovo, integrante de la entonces Agencia Walsh, habló sobre la peligrosidad que revisten para las organizaciones las infiltraciones de las Fuerzas de Seguridad y la investigación que realizó Balbuena en sus años en la Walsh. (Por La Retaguardia)

"Se tomó su tiempo la justicia en investigar el caso e indagar a este hombre: 6 años. Esto pasó en 2012, cuando nos enteramos de que estuvo infiltrado 11 años en la Agencia Rodolfo Walsh. También se vinculó a los familiares de Luciano Arruga, al grupo de Darío Santillán. Mientras Mónica y Vanesa buscaban a Luciano, el Estado, en ese momento el kirchnerismo, les mandaba un policía federal para anticiparse a sus movimientos. Ese es uno de los papeles que cumplió este servicio de inteligencia. Para nosotros es un hecho aberrante que no contempla ninguna Ley de Inteligencia. Al contrario, va a ser indagado porque infringió la Ley de Inteligencia y la de Seguridad Interior", denunció. "Esta gente nunca es castigada severamente. Quizás le den un reto, no tengo expectativas en esta justicia. Sí se trata de un hecho destinado a dar cuenta de que, si por el anterior gobierno teníamos infiltrados 1000 policías federales según la investigación de Myriam Bregman, 1000 de Gendarmería, 1000 de Prefectura, imagínense cuántos infiltrados tendremos hoy...", advirtió. "No es un problema de la extinta Agencia Walsh, mucho menos de Oscar Castelnovo, es un problema que nos causó y causará graves perjuicios porque los fiscales reciben la información que recogen estos servicios de inteligencia y te arman una causa, te condenan o, llegado el caso, también te matan, como sucedió con Kosteki y Santillán", recordó Castelnovo.

El paso por la Agencia Walsh

"Balbuena había compartido la primaria con Rodolfo Grinberg, fundador de la Agencia, entonces, ¿quién cuernos va a desconfiar de su compañerito de escuela y además vecino? Él perdió el vínculo cuando terminó la primaria pero lo reencontró varios años después, cuando estudió periodismo y era corresponsal popular en radio La Tribu. Fue una cosa trágica para nosotros pero no sólo para nosotros. Imaginen todas las organizaciones que fueron infiltradas con el carnet que Balbuena tenía de la Agencia Walsh. Éramos bastante inocentes", consideró.
"A nosotros nos avisaron que era un infiltrado, ahí preguntamos a la Gremial de Abogados a través del Negro Soares y él lo confirmó. En ese momento, un montón de compañeros del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, el Sueco Lordkipanidse y Cachito Fukman, todos hicimos una conferencia de prensa en el local de CORREPI con María del Carmen (Verdú). Nilda Garré, entonces ministra de Seguridad, lo pasó a disponibilidad. Creemos que trascendió por una interna entre ellos", consideró. "El jefe de Balbuena, ascendido durante el macrismo, quien dirigía a los agentes infiltrados, era un retobado a Garré y por eso trascendió el nombre de Balbuena. La circunstancia fue muy conmocionante. Yo no había tenido ningún servicio infiltrado tan cerca. El más cercano había sido Raúl Tarifeño que estuvo 23 años casado con María Eva, y ella tampoco sabía. Fue candidato a diputado por el Movimiento Al Socialismo (MAS), militante del PC, daba cursos de marxismo, estuvo en otros partido troskistas. En Neuquén estuvo hasta 2006 actuando como uno de nosotros y ni su propia familia sabía. Son seres altamente nefastos", planteó Castelnovo.
"Lo último que supe de Balbuena era que estaba en disponibilidad. Yo pensé que no iba a pasar nada. Desde 2012 que no mueven un pelo. Para mí es un llamado de atención para todos nosotros para pensar cómo enfrentar este problema. Esto es parte sustantiva de la represión que necesitan para mantener la tasa de ganancias del neoliberalismo. No es solamente cuando nos rompen la cabeza en una marcha, cuando nos meten en cana, porque para llegar a eso también utilizan a estos servicios. Los servicios son una política de Estado permanente. Balbuena ingresó con Duhalde", subrayó.

Ganar consenso

"Al igual que pasó con la doctrina Chocobar, que el gobierno la hace una cosa oficial, no cambia el paradigma respecto del gobierno anterior, lo que cambia es el modo de asumir estas políticas. A mí no me gusta el término violencia institucional porque Aníbal Fernández hacía él mismo foros contra la violencia institucional y dirigió las Fuerzas de Seguridad durante casi toda la gestión kirchnerista. Parece el reino del revés. Este gobierno, por el contrario, te lo dice: 'Yo te voy a infiltrar, a monitorear las redes sociales, te voy a matar porque hace falta matarte para que algunos vivamos tranquilos'", analizó Castelnovo. "Lo están diciendo porque se trata de un modo de ganar consenso. Lamentablemente, la derrota axiológica que sufrió nuestro pueblo también dio como resultado una gran cantidad de gente que necesita escuchar voces de mano dura, de la cultura represiva, y es lo que están escuchando ¿O pensamos que fue inocente y espontáneo el llamado de Macri a Chocobar? Estuvo estudiado y planificado después de que todos vimos por televisión cómo asesinaba por la espalda a Pablo Kukoc", recordó Castelnovo. "Uno ve lo que puede ver y decodificar según sea su ideología. La verdad no está en el hecho sino en la mirada de quien observa. Es una clara política de Estado de todos los gobiernos de la etapa constitucional. No hicieron inteligencia contra Gran Bretaña por las Malvinas sino para socavar las organizaciones populares, su oposición a las medidas contra el pueblo, para eso están", señaló.

Funciones de un servicio

"Creo que hicieron un trazado del perfil de cada uno, la usaron luego como trampolín para llegar a otras organizaciones. También se anticipan a los movimientos que vas a hacer. Si decidimos ir a tales juzgados o hacer algo de modo sorpresivo nunca lo será porque tenemos uno de nosotros que está informando. También hay compañeros que tienen capacidad organizativa, de rebeldía, de liderazgo como Darío Santillán, que seguramente estuvo investigado, espiado. En el caso de la Walsh, Balbuena se mandó una que recuerdo para trazar perfiles personales de nosotros a ver cómo reaccionábamos", consideró. "Me di cuenta mucho después. En una ocasión, como manejaba la agenda de la Agencia, sacó el anuncio de una misa de Familiares de Muertos por la Subversión (FAMUS), una organización fascista que hacía misas denunciando a los compañeros que habían participado de la lucha armada contra la dictadura. Vi eso en mi casa y casi me vuelvo loco. Justo era día de reunión y le dije 'Américo, ¿vos publicaste eso?' y su respuesta fue 'estamos en democracia'. No soy violento, pero me subió la ira '¿Cómo dijiste? ¿Estamos en democracia? ¡Esta es una agencia de izquierda!, ¿qué te pasa? ¿Estás loco?'. Me siguió diciendo lo mismo. Mis compañeros me decían 'dejalo, que es Américo', como diciendo que era un boludo", recordó Castelnovo. "En ese momento la cosa terminó ahí porque no querían que pasara a mayores, lo vieron como una equivocación y ya. Que era posible, porque parecía medio boludo. Después nos dimos cuenta de que los boludos éramos nosotros y que él hizo eso para trazar perfiles. Quién era el primero que reaccionaba violentamente, el contemporizador, el más racional. Era el primero en llegar y el último en irse, y después se quedaba reunido como gran amigo. En su momento pensábamos 'cómo labura, cómo milita'", explicó sobre la mirada que tenían de él como militante. "Era el que podía estar en todos lados, otros éramos periodistas en redacción y no podíamos estar disponibles 24 horas al día. Sin embargo, él sí podía ir a todos lados a distintas horas, a la mañana, a la tarde, a la noche. Se las arreglaba para asistir y tenía la costumbre de grabar. Era muy malo escribiendo y claramente elaboraría informes para su jefe ascendido por el macrismo", concluyó Castelnovo.
Balbuena fue un mensaje claro acerca de cómo se maneja el Estado, o tal vez de la temible autonomía que pueden tener los servicios de inteligencia. En cualquiera de los dos casos, el objetivo más claro a vencer es el de la desconfianza entre compañeros/as.
La justicia podría, ahora, dar un mensaje más alentador, procesando a Balbuena luego de su indagatoria.

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