6 mar. 2020



María Capeli es Trabajadora Social del Hospital Tornú y forma parte de la Red de Trabajadoras Sociales que trabaja la tuberculosis. En esta entrevista realizada Matías Bregante, Natacha Bianchi y Rodrigo Ferreiro en el programa Hora Libre, describe la grave situación de la enfermedad en la Ciudad de Buenos Aires y otros lugares del país y disipa dudas sobre la ausencia de palabra gubernamental alrededor de una problemática que es endémica y multicausal. (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista 👉 Matías Bregante, Natacha Bianchi y Rodrigo Ferreiro 📝 Texto 👉 Rodrigo Ferreiro
💻 Edición 👉 Rosaura Barletta 📷 Foto 👉 Frente del Hospital Tornú (buenosaires.gob.ar)

-Hora Libre: ¿Qué es la Tuberculosis y cómo la abordan?
-María Capeli: Yo trabajo en el Hospital Tornú, en la Ciudad de Buenos Aires, como Trabajadora Social, y formo parte de la Red de Trabajadoras Sociales que trabajamos la Tuberculosis, que hace más de diez años que funciona, con varias colegas de hospitales y Centros de Salud de la Ciudad de Buenos Aires y también de diferentes municipios de la provincia de Buenos Aires, como La Matanza, Lomas de Zamora, Quilmes, 3 de Febrero. Nosotras abordamos esta problemática pensándola como eso, como una problemática. Pero antes de explicarte esto quería hacerte una breve caracterización de la tuberculosis. En principio es una enfermedad que tiene cura desde la década del ´50. Pero todavía no la hemos podido erradicar. Está instalada en Argentina y es más frecuente de lo que uno piensa. Lamentablemente vemos en hospitales y centros de salud que la población más afectada es de los sectores más vulnerables, en el país se diagnostican 11 mil casos de tuberculosis por año, de los cuales cerca de 700 mueren, es decir casi dos personas por día, y en la Ciudad de Buenos Aires hay 1200 casos. Es una enfermedad que se contagia por vía respiratoria, por la tos, que es el síntoma más común. La tos se acompaña por sudoración nocturna, pérdida de peso, fiebre, esos son los síntomas más comunes. Entonces, cuando uno comparte más de cuatro horas diarias con alguien enfermo de tuberculosis tiene un riesgo muy alto de contagio. De este modo, cuando hablamos de tuberculosis estamos enfocando a las condiciones de vida, a las condiciones de trabajo, al hacinamiento, a la mala alimentación, a la pobreza estructural en definitiva. Todas estas cuestiones hacen que las poblaciones más vulnerables tengan mucho más riesgo de contagio y de muerte frente a la tuberculosis. Si bien todos y todas podemos tener tuberculosis hay ciertos sectores de la población que se la ven más complicada. No es lo mismo, por ejemplo en CABA, vivir en zona norte que en zona sur. Si uno toma el mapa de la tuberculosis va a observar que al norte 5 de cada 100 mil personas enferman de tuberculosis. En el sur, en algunas comunas como la 7, donde está el hospital Piñero, la cifra sube a 85 cada 100 mil. La tasa desigualdad es altísima. Si vivís en la zona sur tenés 16 por ciento más de posibilidades de enfermar de tuberculosis. Ahí estamos hablando de las condiciones materiales y de pobreza en que viven muchos de nuestros compatriotas. Nosotras como Trabajadoras Sociales y parte del Equipo de Salud creemos prioritario visibilizar esto, hablar de estas desigualdades y exigir al Estado que a través de sus Políticas Públicas dé algún tipo de respuesta y respaldo para acompañar los tratamientos de las personas que tienen tuberculosis. Porque, por ejemplo, si yo me enfermo de tuberculosis me dan una licencia paga por seis meses y puedo vivir, pero alguien que está en el mercado informal de trabajo se enferma de tuberculosis y, desde el equipo de salud le decimos “no podés ir a trabajar”, porque puede contagiar, por ejemplo, y, ¿qué pasa?, esa persona tiene que elegir entre comer o hacer reposo, va a ir a trabajar porque no le queda otra. Y casi el cien por ciento de la población que atendemos en nuestros hospitales o centros de salud está en esa situación, en el mercado informal. Entonces, necesitamos una Política Pública que acompañe ese tratamiento, nosotras hemos presentado proyectos de ley en torno a esto, venimos haciéndolo desde el año 2013 en la Legislatura, pero lamentablemente no han salido. Pero hay que seguir presionando, nosotras pensamos que el camino es este, un abordaje interdisciplinario, multisectorial, no solamente poniendo el eje en la persona enferma sino en los equipos de salud que tenemos que hacer accesibles los tratamientos, y dar las respuestas que se necesitan y en el Estado como garante de derechos.
-HL: Así como lo planteás, es imposible sostener un tratamiento estando en el mercado informal
-MC: Sí. Nuestra población no tiene cobertura médica laboral. Casi toda pertenece al mercado informal de trabajo. Imaginate lo que sucede, por ejemplo, cuando trabajan en un taller clandestino, en condiciones extremas de explotación laboral, donde el hacinamiento es tremendo, no hay ventanas, ahí las posibilidades de contagio de tuberculosis es muchísimo mayor. Si vos no cambiás estas situaciones el tratamiento gratuito solo no te alcanza. Nosotras tratamos de articular con otros sectores que no pertenecen al ámbito de la salud, para visibilizar lo que sucede, porque también pasa que mucha gente no quiere decir que tiene tuberculosis, hay mucho estigma, miedo, por ejemplo, a quedarse sin trabajo.
-HL: ¿Por qué crees que parte del Estado no acompaña como ustedes lo reclaman?
-MC: Y, en el Estado tenemos diferentes responsabilidades. Cuando una habla de tuberculosis está hablando de pobreza, de desigualdad, y es difícil que los gobiernos hablen de estas cuestiones. El tratamiento está garantizado desde el Estado, es gratuito, en todo el país, pero eso solo no alcanza. Hay que abordar la problemática de un modo integral, no se acaba dando pastillas, porque si fuera así ya lo hubiéramos solucionado.
-HL: ¿Qué tiene que hacer alguien con síntomas de tuberculosis, dónde se acerca?
-MC: En Caba todos los hospitales y centros de salud atienden en la guardia a personas con síntomas. Estos pueden ser, tos por más de dos semanas, sudoración nocturna, fiebre y, a veces, se llega a expectorar con sangre. Se acercan a hospitales o centros de salud y ahí les van a hacer una serie de estudios para evaluar si se tiene la enfermedad o no.

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