15 sept. 2013

                                 (Por La Retaguardia) “El juicio va bien, estamos recepcionando cantidad de testigos en cada una de las audiencias, que se están llevando adelante normalmente, así que estamos contentos con el desarrollo que va teniendo el juicio. Obviamente son muchos testigos, hay algunos que el tribunal y las partes los pueden ir localizando para citarlos, pero es una tarea ardua, esto va a tardar un tiempo más hasta que logremos que todos los testimonios sean recabados”, explicó el fiscal de la Megacausa ESMA Guillermo Friele.

Los fiscales están acostumbrados a escuchar los relatos de los testigos, ya que al formar parte de la etapa de instrucción conocen los casos previamente. Además, Friele ha sido fiscal en varias causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar. Sin embargo, aseguró que se sigue conmocionando con muchos de los testimonios que se escuchan en las audiencias de Comodoro Py: "pensaba que me había curtido de la suficiente manera para no quebrarme con ningún testimonio. Después de veinte años de fiscal he escuchado muchas cosas en mi carrera, pero la verdad es que yo me sigo conmocionando porque son desgarradores, son historias de vida realmente increíbles. Por ejemplo, esta semana vino a declarar Marianela Galli que perdió a toda su familia, secuestraron a la madre, el padre y la abuela. De un momento a otro quedó sola y tuvo que ser criada por la tía. Y realmente escucharla, con la entereza con que declaró respecto a todo lo que sabía sobre su secuestro y de los padres, ya que ella misma estuvo en la ESMA porque fueron secuestrados juntos”, expresó el fiscal, quien además se refirió especialmente a los testimonios de Lita Boitano y Vera Jarach: “Lita vino a declarar por la desaparición de su hijo, que perteneció a lo que nosotros denominamos ‘la caída de la Facultad de Arquitectura’. Lita tiene a su vez otra hija desaparecida. Y Jarach declaró respecto a su hija Franca, muy jovencita, de 19 años, y nos conmovió creo yo a toda la sala de audiencias, salvo obviamente algunos defensores que creo que no les interesa absolutamente nada lo que es este juicio, y todo les pasa por el costado”, relató Friele. En este sentido, el fiscal se mostró preocupado por la forma en que están trabajando los defensores, sobre todo los particulares, o sea los que no son oficiales sino contratados por los represores: “además de hacer una defensa ideológica creo que tratan de minar de cualquier forma tanto al tribunal como a la fiscalía”. Friele hizo especial mención de Guillermo Fanego, secretario general del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y defensor de once de los represores imputados en esta causa: “ya nos hizo dos denuncias penales por distintas cosas, pueriles, a los fiscales y a los tres jueces del tribunal. Esta es una acción tendiente a minar nuestro espíritu, a que reaccionemos, a que de alguna manera demos la posibilidad de que nos recusen o alguna circunstancia en particular, porque realmente no se puede entender que un abogado, que encima no es cualquier letrado porque el colegio público de la capital federal es el que representa a todos los abogados, esté haciendo este trabajo, es realmente deplorable”, afirmó Friele, contundente. Como es habitual durante las palabras de testigos y sobrevivientes, Fanego también tuvo una actitud provocadora cuando declaró en el juicio Víctor Basterra, en abril de este año. Fue clara su intención de hacerle pasar un mal momento a quien prestaba testimonio y de provocar a los fiscales. Esta es una de las razones por las que los testigos necesitan de acompañamiento y presencia durante las audiencias, a las que sigue yendo poca gente. Hay abogados defensores que se especializan en molestar a los testigos, que son quienes posibilitaron con su lucha esta instancia de juzgamiento a los represores. Para presenciar el juicio de la Megacausa ESMA, solo hay que acercarse a los tribunales ubicados en Comodoro Py 2002, en el barrio porteño de Retiro, con el documento y la acreditación es instantánea. Sin duda, vale la pena, aunque sea un día, pasar por la experiencia de asistir a estos juicios, al de la ESMA o al de cualquier otra instancia oral y pública de las que se están llevando adelante en casi todas las provincias del país. Además, es necesario.
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