9 nov. 2014

Las organizaciones empujando al Estado:
una nueva escuela pública en la CABA
(Por La Retaguardia) Fue este miércoles 5 de noviembre, tras la expropiación lograda en abril de cara al inicio del ciclo lectivo 2015. El espacio de Manuel García 370, en pleno barrio porteño de Parque Patricios, estaba en desuso hacía cuatro años y un grupo de organizaciones sociales y políticas, junto a docentes y vecinos lo tomaron para transformarlo en una escuela pública, a la que en asamblea resolvieron llamar con el nombre del maestro asesinado en Neuquén en 2007. En diálogo con La Retaguadia, Estefanía Barone, una de las docentes militantes que colaboró en el proceso, repasó la historia que desemboca en esta nueva escuela pública en la CABA.

Estefanía Barone es maestra y pertenece a la agrupación docente estudiantil Simón Rodríguez, que integra la Corriente Popular Juana Azurduy, una de las organizaciones que decidió en febrero de este año tomar el edificio ubicado en Manuel García 370. Allí había funcionado hasta cuatro años una escuela, que desde entonces estaba abandonada. La ocupación ocurrió en medio del conflicto por la inscripción online impulsada desde el gobierno porteño, que dejó a centenares de chicos sin vacantes en las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, especialmente en la zona sur.
“Era una escuela que hacía cuatro años que estaba abandonada, no estaba funcionando pero el gobierno de la Ciudad todavía seguía pagando la seguridad privada y la electricidad del lugar. Vecinos, docentes, familias y miembros de distintas organizaciones decidimos pasar a la acción, no quedarnos solo en la demanda sino tomar la decisión de ocupar esa escuela abandonada, en un contexto de falta de vacantes, de una inscripción online que había fracasado, y que en el barrio de Parque Patricios dejaba a muchos chicos sin escuela. Decidimos tomar ese predio abandonado porque la verdad que daba mucha impotencia que el gobierno de la Ciudad no haya hecho nada en ese lugar que alguna vez había sido una escuela”, relató Estefanía Barone a La Retaguardia
En abril de este año y gracias a lo que Barone caracterizó como una lucha de unidad entre varias organizaciones, vecinos, docentes y familias, se logró la aprobación por unanimidad de una ley de expropiación en la Legislatura porteña: “teníamos la complicación que ese predio en realidad era de privados. No era del Estado sino que lo estaba alquilando y el contrato se había vencido, por eso había estado cuatro años abandonado. La ley de expropiación permite al gobierno comenzar las obras para utilizarlo, porque al expropiarlo el Estado pasa a ser el dueño del predio y puede empezar a hacer obras y a utilizarlo. En esa misma ley, se designa a ese espacio, desde el momento en que se expropia, como una futura escuela pública”.

¿Escuela pública o escuela autónoma?

Previo a la aprobación de esta norma, desde el gobierno porteño habían propuesto que la escuela fuera de gestión asociada, iniciativa que fue rechazada en asamblea: “querían que la gestionemos las organizaciones, una figura que está contemplada en la ley de educación nacional, pero tanto nosotros como las familias teníamos desde un principio la decisión bien firme de que debía ser una escuela pública. Creemos que fue una decisión acertada porque pensamos que de la otra manera seguían siendo intentos de la gestión macrista de vaciar la educación pública, y la verdad que lo que estaban faltando eran vacantes para la escuela pública. Además, nosotros peleamos porque sea una escuela pública de nivel inicial que es para lo que más faltan vacantes en Parque Patricios. A su vez, estamos muy cerquita de la 21-24, de la Zavaleta, la verdad que nunca dudamos que teníamos que pelearla por ese camino. Así que estamos muy contentos porque esto demuestra que la perseverancia, la organización y la unidad por sobre todas las cosas, además de la lucha de la gente, del barrio, hace que se puedan visibilizar todos los espacios ociosos que tiene el gobierno de la Ciudad, todos los espacios que alquilan, todo lo que se guardan para tener distintos negocios inmobiliarios, o cómo vemos que recortan el presupuesto de educación o cómo en vez de construir escuelas prefieren instalar aulas containers”.
Tras la expropiación, también siguió otro proceso larguísimo hasta conseguir el inicio de las obras, algo que finalmente se consiguió este miércoles 5 de noviembre y que fue acompañado por una merienda en el lugar a modo de festejo: “los vecinos pasan, tocan bocina, muchos están con nosotros, hay muchos chicos. Se vive un clima muy lindo”, describió la docente.
Sucede que desde un principio los vecinos acompañaron a las organizaciones en este reclamo: “desde un comienzo nosotros nos manejamos por asamblea y siempre priorizamos que los vecinos participen y den su opinión. Para ser sincera no fueron los vecinos los que pudieron sostener noche tras noche la toma, pero sí nos apoyaban, nos bancaban las veces que tuvimos que juntar firmas para la Legislatura, y eso se demuestra en que los legisladores, y hasta el mismo PRO, tuvieron que votar esta expropiación que salió por unanimidad. No tuvieron otra porque la verdad que cuando nos organizamos y estamos todos juntos no te pueden decir que no, porque es un escrache político muy fuerte, así que lo tuvieron que avalar”.
Barone también destacó en este logro la unidad entre las distintas organizaciones, como la Juana Azurduy, que ella integra, o Ni Calco Ni Copia que pertenece al Movimiento Popular La Dignidad: “es una lucha que le pudimos arrancar al macrismo de esta manera, en la unidad, dejando las mezquindades de lado, y laburando y estando día a día, algo que fue arduo porque fueron nueve meses de ocupación. Una de las cosas que más valoramos fue el haber dejado de lado un montón de cuestiones de mezquindades y poder laburar a la par, con las familias, con los vecinos, eso hizo que hoy estemos hablando de esto”.

La vida (virtual) por una vacante

Entre los puntos aún pendientes se encuentra ver qué sucederá este año con las inscripciones online. Sobre este tema, Barone tiene una mirada negativa: “lo vamos a volver a ver este año, estas mejoras y perfecciones que ellos dicen que hicieron son para lograr que sean más invisibles estas faltas de vacantes que van a quedar, todos conocemos casos que hablan de lo difícil que es y los palos que ponen, y cómo siguen queriendo vaciar la educación pública y eso la gente lo ve, está cansada, por eso siempre nos apoyó. Cuando nosotros logramos tener las primeras reuniones con el subsecretario (de gestión económica, financiera y administrativa de recursos del Ministerio de Educación de la Ciudad), Carlos Regazzoni, fue porque con los vecinos nos fuimos a tomar otro predio en Estados Unidos y Caseros, que era una zona mucha más visible, para hacer una especie de sentada y bocinazo: los vecinos siempre nos apoyaron y eso fue clave”.
Pasaron nueve meses de toma, se logró primero la expropiación y ahora el inicio de las obras. En palabras de Barone aún falta poner mucho el cuerpo y seguir luchando para que en febrero efectivamente haya 200 vacantes allí; pero las organizaciones, los vecinos, las familias y los docentes tienen la firme convicción de que a partir del 2015 comenzará a funcionar en el edificio de Manuel García 370 la escuela pública Carlos Fuentealba.
En la ciudad de la furia privatista, eso no es poca cosa.

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