21 ene. 2016

Pablo Fracchia es licenciado en trabajo social y acaba de ser despedido del Ministerio de Seguridad. A propósito de su situación, y la de muchos, escribió en su cuenta de Facebook una declaración explicando que en el área en que trabaja se despidió, por ejemplo, al equipo que realizó el cruzamiento de datos que permitió corroborar la identidad de Luciano Arruga cuando el chico fue hallado el 17 de octubre de 2014. En el programa La Ventana Abierta, por FM Milenium, dialogaron con él Diego Corbalán y Fernando Tebele. (Por La Retaguardia)

“Yo formé parte del equipo de la Dirección que hizo la identificación. Nosotros, dentro de la dirección nacional de Derechos Humanos, tenemos distintas líneas de trabajo y yo estoy junto a ese equipo, pero cada uno en lo cotidiano desarrolla distintas especificidades. En nuestra área, de 30 personas, ya somos 13 despedidos, pero según el director de Recursos Humanos del Ministerio ya salieron 215 telegramas y serían 400 despedidos”, graficó Fracchia y explicó que se trata de casi el 35% de la planta completa, ya que son 1300 trabajadores. “Nosotros hacemos dos lecturas: en una primera instancia, en el contexto donde uno va viendo ciertas políticas de derechos humanos que se llevaban adelante y que van teniendo un cambio de mirada y de posicionamiento ideológico en relación a cómo fueron cesanteando distintas áreas, porque cuando se deja sin trabajo a un trabajador del Estado lo que se hace son reducir las políticas públicas, no es una cuestión de ñoquis sí, ñoquis no”. Para Fracchia, los despidos en el Estado implican, además de personas en la calle, una pérdida de derechos conquistados: “Si justo se cesantean a las distintas áreas que tienen vínculo con las políticas de derechos humanos, la búsqueda de memoria, verdad y justicia, ahí hay una posición. Uno no puede ser inocente de a dónde se está atacando. Acá también atacaron al área de violencia institucional, que es la que controla que la policía se maneje dentro de los rangos en que se tiene que manejar y no se exceda en el uso de la fuerza”, aseguró.
La segunda lectura posible acerca de la intencionalidad de los despidos, para Fracchia, está más ligada a la cuestión económica: “Uno ve en el grado de desorganización con que se produjeron estas notificaciones de despidos, que ellos están buscando, también, que les cierre un número. Deben tener una definición de achicar el Estado, lo que implica una cantidad de trabajadores afuera que deben distribuirse entre los ministerios. Vemos un nivel vinculado a la política en cuanto a la gente que se elige, pero también un grado de irresponsabilidad enorme. Yo mencionaba que a la Dirección en la que trabajaba nunca se acercó nadie a preguntarnos qué hacíamos”, denunció y agregó que desde el comienzo del nuevo gobierno intentaron enviar balances de gestión y solicitaron reuniones. “Entre los gendarmes que habían fallecido, después la búsqueda de los prófugos, después por distintas cuestiones, nos dijeron que no estaban en condiciones de recibirnos y nunca nadie supo a quién estaban echando. Evidentemente lo que hicieron fue agarrar un listado y marcar con un fibrón amarillo a los despedidos. Hay cinismo de parte de las autoridades y de jugar con la dignidad nuestra como trabajadores”. Fracchia se posicionó acerca de la cuestión de los ‘ñoquis’ y planteó que está de acuerdo en que sean despedidas las personas que no trabajan, pero reiteró que en este contexto no es eso lo que se busca.

Identificación de NN

Acerca del hallazgo y la identificación de Luciano Arruga, el joven desaparecido por la policía bonaerense el 31 de enero de 2009, Fracchia explicó el procedimiento: “Existe una resolución ministerial que fue firmada con la gestión anterior en la que se creaba este equipo de personas que hacían el cotejo de datos de distintas personas que figuraban como NN con las distintas bases de datos de las distintas fuerzas y poderes”. Se trata de un protocolo para centralizar la información y ofrecer respuesta con celeridad ante posibles dudas identitarias: “Este equipo articulaba con las fuerzas y los técnicos de cada una para hacer el cotejo y la identificación positiva de esas personas. Hoy, todos, menos una persona fueron despedidos, por lo tanto, sería muy difícil llevar adelante una identificación como la que se realizó con Luciano Arruga, a menos que mañana vengan otros a cumplir la misma función, cosa que dudo”. Para Fracchia, ésta es una decisión política y reiteró que, en la actualidad, las circunstancias para identificar un NN son mucho más adversas.
Sobre el discurso gubernamental acerca de la necesidad de llamar a concurso público, Fracchia planteó que es un postulado hipócrita: “Uno ve el decreto 250/15 y 248/15 del presidente Macri donde ingresan sin concurso previo y sin ningún tipo de antecedentes a una serie de personas que cuando uno los googlea se encuentra con que son todos militantes del PRO. Entonces, es para todos igual o es un cinismo bastante difícil de sostener en la realidad”.

Ir para atrás

Fracchia opinó sobre el comportamiento del kirchnerismo en relación a históricas banderas levantadas por los organismos de derechos humanos: “Son de todos, de todos los organismos. Yo también trabajo género y diversidad y pasaba lo mismo cuando discutíamos matrimonio igualitario. Las banderas tienen un proceso histórico que hace que las vayan sosteniendo diferentes luchas. Lo que sucedió acá fue que un gobierno también las levantó y acompañó, y en realidad lo grave es que otro las deje de lado”. Para Fracchia, el problema está en quienes, según su análisis, se alejaron de esas reivindicaciones cuando el gobierno se pronunció por ellas: “Lo que sucedió fue que frente a una gestión que decidió avanzar por primera vez muy activamente en acompañar el pedido de memoria, verdad y justicia por parte de un montón de organizaciones, y que generó que esas organizaciones se sintieran reflejadas en esa instancia gubernamental y en la que muchos militantes nos sintiéramos que por primera vez había alguien que se ponía activamente a defender estas políticas, muchos creyeron que el problema estaba ahí”, aseguró. Según su análisis, las reivindicaciones populares fueron abandonadas por muchos sectores porque “ya no están ahí sosteniéndolas solitos. Mi posición personal es que no es tanto que el kirchnerismo las haya levantado sino que otros se hayan alejado porque el kirchnerismo lo hizo”.
Fracchia explicó un factor del triunfo del macrismo desarrollando la idea de que no se ha construido en estos años suficiente memoria para dimensionar la situación: “Los que nacimos con el kirchnerismo no tuvimos la altura suficiente como para darnos cuenta que esta gente venía por todo”.

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