22 jun. 2016



Mariano Martínez Rojas, quien se autodefine como dueño del diario y de Radio América pero no ha podido demostrarlo en la justicia, busca un posible desalojo. La cooperativa de trabajo que fundaron los trabajadores de Tiempo Argentino luego de que los dueños del Grupo 23 dejaran de pagar los sueldos y de dar respuestas certeras sobre el futuro laboral, hoy está en peligro. El diario y la radio comparten edificio en Amenábar 23, en el barrio de Palermo. Por Radio La Retaguardia Alfonso Villalobos, delegado de Tiempo, repasó el trabajo realizado hasta el momento por la cooperativa y las proyecciones a futuro. Fue en el programa Otras Voces, Otras Propuestas. (Por La Retaguardia)

Persecución y amedrentamiento a los trabajadores

“Lo que ocurrió esta semana tiene que ver con Radio América. A Tiempo Argentino lo ha abandonado directamente, ha decidido judicializar la supuesta compra que le hizo a Szpolski. Nos ha dicho que no nos reconoce como sus empleados; nos ha dejado en un limbo jurídico y gremial. Con Radio América es una situación distinta, porque hay una licencia radial, está bajo la licencia del Estado. Hay un activo importante ahí, y él ha intentado todo el tiempo sacarse de encima a los trabajadores y hacer uso del valor de esa licencia”, explicó Villalobos especificando el costado legal. “Nosotros en Tiempo Argentino estamos ocupando el mismo edificio con los compañeros de Radio América desde el 5 de febrero, cuando deja de imprimir Martínez Rojas. En realidad, Radio América no está ocupada técnicamente, pero como ellos tienen turnos de 24 horas, nunca votaron una ocupación. El sábado Martínez Rojas se presentó en la planta transmisora donde está la antena, fundamental, porque es el corazón de la radio —que también estaba bajo el control de los trabajadores—, con una supuesta orden de un fiscal, que había resultado trucha, y con la patota que lo acompaña —ha habido denuncias de que estaban armados—, y la recuperó físicamente”, desarrolló Villalobos sobre el episodio de amedrentamiento de los trabajadores de América: “Sacaron la radio del aire, ahora está saliendo por internet. Veremos la manera de recuperar eso por las vías que correspondan, porque es un insumo fundamental. Incluso, es fundamental para la lucha de Tiempo Argentino, porque es un pulmón brutal tener un aire, nosotros salimos al aire permanentemente en Radio América. Es un elemento muy organizador de la lucha tener esa lucha en el mismo edificio. Fue una acción completamente ilegal de un patrón que todavía no pudo acreditar su propiedad, ni la de Tiempo Argentino ni la de Radio América”, denunció el delegado. “Técnicamente, es un intruso. Que nosotros somos laburantes de Tiempo Argentino y de Radio América no tiene duda nadie, tenemos recibos de sueldo; él no tiene absolutamente nada. Vamos a tratar de recuperar ese espacio, sobre todo porque hay una deuda bestial de Szpolski y Garfunkel con los trabajadores. Primero discutamos eso y después discutamos la sacrosanta propiedad privada de la radio, de la planta y del mismo edificio (ahora estamos con amenazas de desalojo). ¿La propiedad privada de quién fue avasallada en los últimos seis meses?, ¿la de mi hija o la de Martínez Rojas, Szpolski y Garfunkel? Nosotros estamos editando el diario todos los domingos”, interpeló Villalobos poniendo en la balanza las situaciones de los posibles afectados por este conflicto.

Cómo se sustenta Tiempo

“Hemos incrementado la tirada y la redireccionamos en función de un relevamiento que hacen los propios canillitas de dónde es la demanda. En función de eso, redistribuimos y con eso logramos en un punto mejorar la distribución y la llegada. ¿Cómo nos está yendo? A seis meses de no cobrar un mango, cobramos ahora, que lógicamente es la mitad del salario del convenio para la categoría testigo de redactor, más de lo que esperábamos”, explicó Villalobos y señaló que en su caso, con la categoría de redactor jefe, percibe un tercio de sus ingresos habituales. “Estamos lejos del salario del convenio, que es el objetivo al que queremos llegar. No queremos que la cooperativa se transforme en una vía de autoexplotación de los trabajadores. Lo estamos haciendo para llevar un mango a casa sobre la base de nuestro trabajo, no sobre la base de tirar para abajo los salarios del gremio. Para eso vamos a seguir laburando. Ahora estamos relativamente con un piso de venta bueno. Esperamos que esto se traduzca en determinadas mejoras a nivel comercial, una instalación, ahora salimos por la web, etcétera; pero al mismo tiempo exigimos que intervenga el Estado”, afirmó y mencionó que el único diálogo que han tenido fue para discutir el desalojo: “Acá se fugó un patrón; vino otro, prometió, escribió cosas en el Ministerio de Trabajo que iba a cumplir y no cumplió; hay 200 familias que no ven un mango hace seis meses. El Estado le debe plata al Grupo 23, les debe a los que nos debe, entonces, que nos pague. Se rasgan las vestiduras, cosa que está muy bien, por la malversación de fondos de los Cristóbal López, de los Lázaro Báez; pero los primeros que hemos sido afectados por la corrupción hemos sido los trabajadores”, denunció el delegado. “¿Y quién responde por nosotros? Nuestros sueldos eran los del convenio, no nadábamos en champagne junto con Szpolski. Incluso, la línea ideológica de las patronales no necesariamente se condice con la de los trabajadores. Para que te des una idea, los pibes que entraron a Tiempo Argentino en el 2010 ganaban $2500. Así arrancó este diario. Con organización gremial, lucha, fuimos corrigiendo, todo empalmado con un proceso más general en el gremio de prensa, recuperamos los convenios, y quedamos parados en un salario de un laburante”, reivindicó Villalobos. “El sueldo de convenio de un redactor son $15.000. No es ninguna panacea, el de prensa es uno de los peores salarios de convenio. Szpolski va a laburar todos los días a Puerto Madero, ¿por qué no le allanan las oficinas, no les confiscan los bienes, y nos pagan los salarios que nos deben? Estamos bien porque estamos peleándola, porque hay mucha energía, porque hay muchas ganas, porque hay grandes periodistas; porque la misma lucha crea una simpatía popular que la gente sintió la necesidad de salir a comprar Tiempo Argentino para bancarnos; pero queremos ganar un sueldo de convenio”, aseguró y agregó que para alcanzar esa meta el diario debe seguir creciendo pero debe intervenir, indefectiblemente, el Estado.

Línea editorial o síntesis de contenidos

“Sin duda, todavía es una cuenta pendiente. Nosotros tenemos que tomar una resolución, que es votar un reglamento de funcionamiento de la cooperativa que tiene que incluir un reglamento editorial, es decir, en el sentido de que se estructuren los procesos internos del diario para garantizar un marco general de orientación. Por ejemplo, es de público conocimiento el tema de Brienza. Cayó muy mal en un sector muy amplio de la redacción que saliera a publicar una columna haciendo gala de la corrupción”, aseguró el delegado y amplió: “Cayó muy mal porque nosotros somos las principales víctimas de la corrupción. Avanzamos en aspectos técnicos y editoriales; lo primero quizá se llegó más la urgencia que lo segundo en el sentido de parar la pelota y decir cómo vamos a manejarnos. Lo que está claro es que hay plena libertad de expresión. Todavía falta aceitar mecanismos para que haya un control definitivo del conjunto del diario, al menos, sobre los trazos gruesos editoriales”. Según Villalobos, los contenidos de las notas se definen con absoluta libertad, que antes no existía. “Desde el punto de vista concreto, tenemos que resolver mecanismos internos para que sea, en definitiva, la asamblea la que haga una evaluación de los diarios anteriores, colectiva y fraternal. Y de esa manera ir construyendo lo que en un punto no sería una línea editorial, porque una línea editorial tiene un concepto patronal, sino una síntesis de contenidos y ángulos que tendría que plantear un diario hecho por trabajadores”, consideró. “Es una experiencia inédita, nosotros no conocemos cómo se hace. Venimos de un diario previo, entonces, todavía hay mecanismos, procedimientos e, incluso, posiciones ideológicas que se corresponden con esa historia previa. De todas maneras, es evidente que va a ser un diario opositor”, señaló.
Acerca del formato que se dieron, agregó: “Hay cooperativas de medios, pero no empresas recuperadas de medios. Estamos transitando ese proceso; en principio, cada uno escribe lo que quiere. Hay otro debate que todavía no abordamos: los fotógrafos, los diseñadores, los de limpieza, ¿no tienen derecho a opinar sobre qué diario estamos capitalizando? Porque ¿quién capitaliza el diario? Los que dormimos en el piso todas las noches”, reivindicó Villalobos y avanzó con sinceridad: “Ese debate existe y se ha modificado todo el mecanismo de funcionamiento, pero todavía hay muchas cosas que discutir y abordar y las vamos a hacer con paciencia, sabiendo que nos tenemos que mover con mucho cuidado, porque tenemos ataques por todos lados. En general, los lectores esperan un diario que tenga credibilidad, que exprese la opinión de un grupo de trabajadores”, definió.

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