11 oct. 2013

(Por La Retaguardia) Sergio Heredia, abogado de la familia del joven salteño, habló sobre los trabajos realizados por personal de Gendarmería en la comisaria octava de Choele Choel, donde se sospecha que fue llevado Solano tras sersacado del boliche Macuba por policías de la zona. El letrado confirmó que gracias a la utilización de un georadar se pudo comprobar la existencia de refacciones en el departamento policial, que a su vez no figuran en ningún plano. Además, Heredia se refirió a otros avances en la causa producidos en los últimos días.

“Nosotros siempre dijimos que había que entrar en la comisaría octava y nunca se hizo. Después de mucha insistencia, después de la huelga de hambre, el fiscal pidió que ingrese Gendarmería con el georadar. El juez Víctor Soto sacó la resolución pero luego se fue y asumió Julio Martínez Vivot, que sería el cuarto juez de la causa, y efectivizó el pedido de Soto”, contó Sergio Heredia, abogado de la familia de Solano, a La Retaguardia.
Prácticamente desde un principio, Heredia está convencido de que Solano está enterrado en la comisaría octava, por eso ha insistido en la necesidad de investigar dentro de sus instalaciones. Tras meses de pedidos, hace pocos días personal de Gendarmería realizó un estudio preliminar en el lugar y luego ingresó con el georadar. “Encontramos tres irregularidades muy marcadas en los pisos del pasillo de los calabozos –explicó el letrado–, que son pisos que se modificaron, el que los cambió fue Sandro Berthe, uno de los policías detenidos acusado del asesinato. Fueron clausurados los calabozos. Después bajamos a un sótano, donde había una habitación; bajo el piso, Gendarmería encontró una irregularidad muy grande que es un agujero que estaba tapado por un mueble donde daba un espacio físico bastante amplio, bajo una escalera, donde también se cambió el piso, una cosa muy rara, había tierra y se construyó una especie de nicho en la pared, eso es reciente. Automáticamente se clausuró también. Por una pista que teníamos, pedimos ir al patio que comparte la comisaría con la unidad carcelaria, a una base de cemento que se construyó allí para poner un mástil, que es como una especie de tumba porque tiene hasta como una lápida, y ahí Gendarmería encontró otra irregularidad marcada con el georadar. Ahora tenemos que esperar veinte días hábiles para que se presente el informe técnico, y ahí ya empezará a trabajar el equipo de antropología forense”.
Durante los trabajos que Gendarmería realizó en la comisaría se produjeron distintas situaciones con comisarios y policías de la zona que dieron cuenta de las mentiras y ocultamientos que la fuerza de seguridad, según denuncia Heredia, mantiene desde el inicio de la causa: “en un momento, le digo al juez que tenemos que ir al mástil, que está en un patio conjunto entre la comisaria y la unidad carcelaria –relató Heredia–, pero me dice que la orden es ir solo a la comisaría octava. Nosotros estábamos parados a metros de los calabozos, entonces el comisario que estaba ahí aprovecha la situación para decir que quiere dejar las cosas en claro, y aclara que la comisaria no tiene nada que ver con la unidad carcelaria, porque son dos instituciones diferentes. Pero en ese momento se abren las puertas de donde estábamos parados nosotros y comienza a ingresar el personal de la alcaidía. O sea que el mismo juez vio que desde la alcaldía se podía pasar a la parte de los calabozos. El fiscal comenzó a gritar y a decir que era una vergüenza que habiendo un procedimiento judicial pasen del otro lado para la comisaría. Entonces le muestro al juez un cartel que dice que ‘si va a ingresar a la otra área deje el arma afuera’. Ahí quedó probado que la comisaría y la unidad carcelaria tienen acceso directo, por lo tanto Solano pudo haber sido sacado o introducido por la alcaidía”.
En este sentido, Heredia señaló que hubiera sido de gran importancia contar con cámaras dentro de la comisaría, y propuso su colocación: “aquí se hacen debates como en muchos lugares por el tema de la seguridad, puede ser acertado o no, y el uso de cámaras, ¿por qué no ponemos cámaras en las comisarías de los pueblos, que no son muy grandes, y con tres cámaras sobra? Una cámara donde te atienden al ingresar y cámaras para ver quién entra y quién sale de los calabozos. Esto favorece tanto al policía como al detenido ¿Quién controla las comisarías? ¿Cuánto hubiéramos evitado con todo esto? Yo lo propuse en Río Negro y causó conmoción porque la gente dice que es correcto. Tenés cámaras en las terminales, en los aeropuertos, en los bancos, en todos lados, menos en la comisaría”.
Respecto a las averiguaciones realizadas en torno a la comisaría, Heredia contó que los escombros que se sacaron de allí fueron llevados a la finca de un comisario de apellido Jara, que en aquel momento era jefe de la escuela de policía, y el fiscal de la causa pidió que se haga un estudio sobre la tierra que se encontró en la finca. “Es todo una red, los escombros los llevó un señor que se llama Carlos Rosas, que es el que le compró el auto al policía Sandro Berthe, un fiat uno rojo, con el que llevan a Solano. Rosas declara como testigo, hace una denuncia y dice que a él lo llama Berthe desde la cárcel para que llevé los escombros. Hemos encontrado la camioneta con la cual llevaron los escombros, es una chevrolet blanca, el que tira la camioneta es el cuñado de Berthe. Nosotros nos estamos arrimando más rápido que la justicia a quienes son los civiles involucrados. A todos estos que estoy nombrando, Berthe los involucraba en causas penales para tenerlos controlados junto con la doctora Bosco, la primera jueza de la causa”, afirmó Heredia.
En relación a la camioneta, el abogado sumó un nuevo dato: “el otro día nos hemos enterado dónde sería el lavadero donde se lavó el auto y la camioneta con la sangre de Solano. El chico que trabajaba en el lavadero y habló, contó esto, se suicidó... Él le había comentado a la novia y a otros que los vehículos se habían lavado ahí. Qué casualidad que ese chico se haya ahorcado luego...”, dijo, sugiriendo que fue asesinado.
Cabe recordar que en octubre de 2011 Daniel Solano había viajado, tal como lo había hecho en años anteriores, desde su Salta natal hasta la zona de Valle Medio en Río Negro para trabajar en la cosecha de manzanas, a través de la empresa tercerizadora Agro Cosecha SRL., en el establecimiento de la multinacional Expofrut, en la localidad de Lamarque. Al cobrar su primer sueldo, descubrió que el dinero era menor al acordado, por lo que había  iniciado un reclamo junto a sus compañeros por el salario que realmente les correspondía. En la madrugada del 5 de noviembre de ese mismo año, Solano fue sacado del boliche Macuba por la policía de la comisaría octava de Choele Choel, porque supuestamente molestaba a una joven. Fue la última vez que se lo vio con vida. En este nuevo diálogo con La Retaguardia, Sergio Heredia contó que tras casi dos años pudo finalmente identificar a esta chica: “hemos descubierto que la joven es concubina de un policía. Solano fue sacado del boliche Macuba, donde fue visto por última vez, a pedido del disc jockey porque según él estaba molestando a un grupo de chicas. Nunca pudimos saber quién era la chica, siempre me preguntaba por qué nadie quería decir quiénes eran, si esto es un pueblo y todo el mundo se conoce. Pero ahora entendí, la joven es concubina de un policía. Si sos concubina de un policía, sabés quiénes son los policías que lo sacaron al chico. Y ahora nos venimos a enterar que el novio es un policía de la brigada criminalística que hacía actuaciones con nosotros. Ahora entiendo por qué criminalística hacía lo que hacía. Nosotros tenemos las fotos de todos los que estuvieron esa noche en Macuba, porque el boliche tiene una página en facebook y subió fotos de esa noche, en las que estaba Solano fueron luego eliminadas, pero yo logré sacar 37 imágenes, eso nos agilizó mucho y vamos cerrando la red de encubrimiento”.
Otro dato reciente que aportó Heredia durante la entrevista fue que encontró a un hombre que conoce la existencia de túneles debajo de la comisaría: “nos venimos a enterar que hay túneles que te llevan a un hotel, otros que llevan a otros lados, no lo sabíamos. Nosotros lo que vimos fue un subsuelo, una habitación, pero parece que hay túneles. Esto se hace cada día más complejo”, agregó el abogado.
Sin duda, la causa por la desaparición de Solano avanza gracias al permanente trabajo de Heredia, quien desde el primer momento en que aceptó ser el abogado de la familia Solano comenzó a filmar cada uno de sus pasos. Con ese material realizó junto a su colega Leandro Aparicio el documental “¿Dónde está Daniel Solano? Diario de una causa”. Durante la entrevista con La Retaguardia, Heredia retomó un fragmento de la película para dar cuenta de un nuevo avance en el caso: “en el documental yo expreso claramente por qué muere Solano, por una estafa. Para nosotros Solano fue estafado durante doce meses en 31 mil pesos. Durante la huelga de hambre, le pedí al gobernador que se aclare la situación de la estafa y le di toda la información a la Secretaría de Trabajo de Río Negro para que se expida. La Secretaría respondió que sin todos los elementos contables a Solano lo estafaron en 18 mil pesos, en el mes que Solano cobró 200 pesos debería haber cobrado 1700. ¿Qué más pruebas quieren? ¿Por qué no están presos los empresarios por estafa a Solano y a todos los aborígenes que traían? Hablé con el nuevo juez y me pidió treinta días para estudiar la causa. Se los daremos, treinta días para un papá que hace dos años que está en una carpa, treinta días para una persona que hace dos años trabaja y vive en la iglesia, esa es la justicia. En este país vos ponés preso a un chico por robar un chocolatín, pero le demostras a la justicia que hay unos tipos que se robaron 18 millones de pesos a obreros y ya vemos qué es lo que pasa”.
En los próximos días seguramente habrá más novedades, una vez que se conozca el informe técnico de Gendarmería y que el nuevo juez se interiorice en la causa. El abogado Sergio Heredia está convencido de que el caso de Daniel Solano es muy complejo y “refleja lo peor de lo peor”, ya que están involucrados empresarios, fiscales, jueces y policías, lo que llena de obstáculos el camino hacia la verdad y la justicia, pero como el propio abogado asegura: “lo concreto es que seguimos avanzando”.

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